June 13, 2008

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

No Estamos Solos

A veces son sentimos solos, aislados, lejos de nuestra tierra y nuestras noticias, o nos encerramos en una ciudad, un barrio, un suburbio, y pensamos que estamos solos. Esas veces se nos ocurre que los ataques y las leyes absurdas en contra de la inmigración están dirigidas solamente contra nosotros.

Pero como en la vieja película de Steven Spielberg, “Contacto del Tercer Tipo”, No Estamos Solos. Aproximadamente 190 millones de migrantes en el mundo comparten nuestras miserias, y muchos comparten nuestras luchas.

A principios de esta primavera, por ejemplo, los migrantes en Grecia dijeron ¡Basta! Inmigrantes de Bulgaria, Rumania, Bangladesh, Pakistán y Albania, principalmente, pizcadores de fresas y a los que los patrones frecuentemente les quitan los papeles para garantizar su “lealtad”, se fueron a huelga en un pueblo de 2 mil personas, Nea Manolada, para exigir mejores condiciones de vida y trabajo después de que la periodista Dina Daskalopoulou escribió un artículo sobre ellos.

Como cualquier trabajador migrante del mundo, con o sin papeles, los migrantes viven en pésimas condiciones de salud e higiene, trabajan de 10 a 15 horas al día y reciben 22 euros al día, ocho menos del salario mínimo legal. Las horas extras se deben pagar con otros 3 euros 50 centavos. Con eso pagan renta, protección contra la mafia coyotera, y comida en “tiendas designadas” por los patrones, conocidas en México como “tiendas de raya”.

Los revoltosos migrantes fueron organizados por el Partido Comunista Griego y su Federación sindical Pan Helénica, y pa’ no quedarse atrás, los Minuteman locales los atacaron, hiriendo gravemente a un trabajador.

Los patrones completaron la acción despidiendo a los trabajadores incluso disparando al aire con armas de fuego. “Parecen señores feudales del Siglo XIX”, dice Giorgos Iliopoulos, Presidente del sindicato de la construcción en el área.

Luego de varios días y agresiones, los trabajadores volvieron a la chamba con salarios de 28 euros al día, pequeña victoria que enseña que Si Se Puede si se trabaja en colectivo.

En Sudáfrica la cosa está peor. Hubo varios linchamientos callejeros de inmigrantes provenientes de Zimbabwe, por lo menos 40 muertos y casi 30 mil inmigrantes desplazados de sus campos de refugiados. En medio de la violencia, hubo linchamientos tradicionales en el país, donde se pone una llanta de coche con gasolina en el cuello de una persona y se le prende fuego.

La violencia se relaciona con una ola de cerca de dos millones de inmigrantes que huyen de una economía devastada en el país vecino y buscan una mejor vida, que (nomás por no variar), terminan en ciudades perdidas sin higiene, desempleados y desnutridos. Es una migración de un país pobre a otro país pobre.

Estamos Más Unidos

Italia no está tan peor, pero ahí parece que los Minuteman están en el gobierno. Se acaba de aprobar un proyecto de ley que hace delito la inmigración de indocumentados, con cárcel hasta por cuatro años. Una HR4437 cualquiera…

Y siguiendo el ejemplo de George Bush, la ley iguala la inmigración con el crimen. El Sensenbrenner local es el Presidente Silvio Berlusconi, y su Michael Chertoff, es el ministro del Interior, Roberto Maroni. Copiadito de acá, Maroni dice que será ilegal rentarle casa a los indocumentados, y racistamente, se lanza directamente contra los gitanos, prácticamente “indios europeos”, acusándolos de “ser responsables del aumento en la violencia”.

Más allá de Italia, toda la Unión Europea aprobó un proyecto de ley para deportar a los indocumentados, después de detenerlos hasta por 18 meses. También les prohíbe el regreso por cinco años, y les cobra fuertes multas. Unas 45 millones de personas, el 10 por ciento de la población en el Viejo Continente, son inmigrantes de África, Asia y América Latina, y se calcula que unos 5 millones son indocumentados.

Así que no estamos solos. Ni tampoco estamos solos en la lucha.

Hace dos semanas, en la isla de Trinidad, Su Excelencia Baba Dudley Thompson, Presidente de la Unión Mundial de la Diáspora Africana declaró que “Nuestros ancestros lucharon exitosamente contra la esclavitud… Nunca más debemos quedar divididos en pequeñas islas, ni divididos en el mundo. Los inmigrantes africanos en el mundo son una región unificada de África”.

Por su lado la doctora Irene Fernández, activista de la Unión de Mujeres en Malasia dio un paso adelante y está llamando a fundar la Alianza Internacional de Migrantes el 15 y 16 de junio, en Hong Kong.

Según Fernández, ha llegado un momento en que las organizaciones no lucrativas convencionales, institucionales, tienen que abrirle paso a las organizaciones de activistas, de los migrantes mismos. “Soñamos con un tiempo en el que los migrantes del mundo estén unidos y tengan fuerza para defender sus derechos y su bienestar. Y ese tiempo comienza con la fundación de la Alianza Internacional de Migrantes”.

Desde acá, desde México del Norte, un saludo hasta Hong Kong.

Return to the Frontpage