June 13, 2008

Comentario:

Obama, El Candidato de la Esperanza

Por José Luis González

La señora Clinton hizo al final lo que tuvo que haber hecho desde el principio, renunciar a sus aspiraciones presidenciales, al menos por el momento, después que el candidato afroamericano rebasara el número de delegados necesarios para ser postulado por su partido.

Política marrullera dejó entrever la noche de su derrota, que con 18 millones de votos a su favor, todavía podía pelearla. Con esa actitud se dio “un balazo en el pie”, como dijo un analista político en televisión, pues si en algún momento era prospecto para ocupar la vicepresidencia, con esa actitud anti-institucional quedaba fuera. De cualquier manera es harto difícil resolver el binomio de la ecuación Obama-Clinton para encabezar los dos cargos máximos de este país, la presidencia y la vicepresidencia. Por un lado, Clinton representa el status quo de Washington, el que Obama repudia. Por otro, durante la campaña lo “chamaqueó” calificándolo de novato, de inepto, de soñador y demagogo. ¿Cómo podría alguien pedirle a Obama que eligiera a Clinton como vicepresidenta?

“Soñador”, como aquel que dijo en un histórico discurso “Tuve un sueño...” y mandó parar con la palabra primordial el racismo cabalgante del Ku Klux Klan. Pero los pragmáticos, los cínicos, no creen en los sueños, mucho menos en las palabras que incuban la esperanza a los que ellos llaman “bonitas” e irrealizables. Palabras aéreas que no enraízan en la realidad, dicen los que han hecho de la realidad un infierno.

Cuando la palabra inteligente asoma, la palabra del candidato de la esperanza, la palabra radical, es decir, la que va a la raiz de los problemas, entonces los fabricantes de problemas se ponen nerviosos y sueltan toda clase de epítetos para desacreditar al adversario político, y como piensan que el pueblo es ignorante, es tonto, le hablan “en tonto al pueblo”, como lo ha hecho Bush con esmero y entusiasmo y ahora McCain, su heredero político.

Los demócratas, con Obama a la cabeza, tienen todas las de ganar. Los republicanos con McCain perderán irremediablemente, ¿quién puede ganar una batalla electoral defendiendo lo indefendible? Si la guerra tiene que durar 100 años para ganarla, cien años durará”: McCain. ¿Cómo se puede ganar una guerra la cual se originó en base a mentiras, de intenciones más que obvias, con botín de guerra a ojos vista? Las naciones del mundo, que ven con ojos de futuro la tragedia presente, ya han aprendido lo suficiente de su pasado. No quieren ignorarlo, para no repetirlo.

El cinismo como última fase del neoliberalismo rapaz, representado por tontos inútiles como Bush y halcones seniles como McCain, serán más temprano que tarde asunto del pasado. Pueden los clanes de la muerte mandar a sus heraldos negros a cegar la vida de quienes como Robert Kennedy y ahora Barack Obama, han dispuesto detener la guerra. Pero ahora el pueblo cada día identifica más quienes son los verdaderos patriotas y quienes los impostores. En esta época, se le llama “Judas” al hombre honrado e ingenuo al que tiene la audacia de la esperanza. Los padres fundadores sonríen luminiscentes como espectros que son, porque saben que la virtud cabalga de nuevo para liberar a la patria que es cada día más grande, porque han venido a crecerla seres humanos de todas las provincias del orbe, desdibujando chauvinismos de aldea, multiplicando geométricamente el mestizaje. Por eso no resultará extraño que el futuro presidente y vicepresidente tengan la sangre mezclada de africanos, anglosajones y latinos. Después de todo, cada vez más nos enteramos de que Patria es Humanidad.

José Luis González es editor de la revista El Cuervo de Orange.

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