June 6, 2008

En la Boca del Lobo

Por Javier Sierra

¿Se sabe la parábola del lobo y el pastor travieso? Se la pasaba el pastor alertando a la comunidad de que venía el lobo, pero el lobo, entre las risotadas del pastor, nunca aparecía. Hasta que finalmente, el lobo sí vino, y nadie ayudó al pastor a proteger su rebaño.

Bueno, pues imagínese a otro pastor que, ronco de tanto gritar, sabe que el lobo está entre nosotros y que el rebaño corre gran peligro.

Este es el caso de la comunidad latina de Estados Unidos que durante décadas ha tenido al lobo entre sus filas, un lobo llamado degradación medioambiental, que está diezmando la salud y el futuro de millones de sus miembros. Y pese a las advertencias de organizaciones como el Sierra Club y otros grupos cívicos, el gobierno federal, excepto en honrosas excepciones, ha desoído estas advertencias.

Hoy le traigo el grito más claro de que esta realidad no podemos ignorarla más. Se trata de la primera encuesta nacional sobre los latinos y el medio ambiente realizada en Estados Unidos, la cual fue patrocinada por el Sierra Club y realizada por Bendixen & Associates entre 1,000 votantes hispanos inscritos.

El sondeo confirmó nuestros temores de que la comunidad latina sufre desproporcionadamente las consecuencias de la degradación medioambiental. El 66% de los encuestados respondió que vive o trabaja cerca de un lugar tóxico, ya sea “una refinería, una planta química, un incinerador, un campo agrícola, una carretera principal o una fábrica”.

A principios de los años 80, según la Agencia de Protección Medioambiental, los latinos afectados por los venenos medioambientales eran tres de cada cinco. Hoy, es dos de cada tres.

No es de extrañar, por tanto, que, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), los niños hispanos presenten mayor incidencia de cánceres como leucemia, osteosarcoma y tumores de células germinales que los blancos no hispanos. O que en la mayoría de las comunidades hispanas, sobre todo las de origen mexicano o puertorriqueño, el asma se considere una epidemia.

¿Saben los hispanos que son víctimas de esta injusticia medioambiental? Eso parece indicarnos el sondeo. A la pregunta de “cuánto impacto diría usted que tienen los temas energéticos y medioambientales en la calidad de vida de su familia”, nada menos que el 83% de los encuestados respondió que “mucho” o “algo”.

Tanto, que más del 90% de los participantes dijo sentir “una responsabilidad moral de cuidar de las creaciones de Dios en la Tierra”. Esto incluye los bosques, los océanos, los lagos y los ríos. Esta conexión espiritual con la naturaleza es un reflejo de una característica singular de nuestra comunidad, su devoción por las reuniones familiares y de amigos en los parques y playas del país.

El sondeo también derrumbó la extendida suposición de que los latinos viven al margen de los temas medioambientales, como el calentamiento global. El 77% de los encuestados dijo que el cambio climático hará que se derritan las capas polares y que las consiguientes inundaciones de zonas costeras serán catastróficas.

Durante la presentación del estudio, su autor, Sergio Bendixen, señaló que la razón de esta abrumadora creencia es el fundado temor que tienen los latinos de que ellos serán una de las comunidades más castigadas por el calentamiento global. Recordemos que en su más reciente y más grave advertencia, el Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU nos dijo que las comunidades que correrán más peligro serán las menos privilegiadas, como los hispanos en Estados Unidos, y los países en desarrollo, como América Latina.

Los temas energéticos, como el costo de la gasolina y otros combustibles, también tienen un notable impacto en nuestra comunidad. Así lo cree el 80% de los encuestados. Un porcentaje similar piensa que cambiar hacia una economía de energía limpia podría crear millones de empleos, mejoraría el medio ambiente y protegería a sus hijos.

Pero los hispanos no se van a quedar de brazos cruzados frente a estos retos. Según la encuesta, el 73% está dispuesto a tomar medidas para ayudar a mejorar el medio ambiente. Estas incluyen apoyar a líderes que les protejan contra los contaminadores, influenciar a su congresista, asistir a concentraciones o unirse a una organización medioambiental.

Este año, los que ignoren los gritos de la comunidad latina —una comunidad asediada por las injusticias medioambientales— se arriesgan a meterse en la boca del lobo.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. Visite www.sierraclub.org/ecocentro.

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