June 6, 2008

Comentario:

El Alto Costo de Familias Rotas

Por Israel Ortega

Desde 1970 a 2005, el número de niños que viven en hogares con dos padres ha disminuido del 85 por ciento al 68 por ciento. Esencialmente, un tercio de los niños que nacen en EEUU son concebidos fuera del matrimonio. Y lo que es más importante, es que el 46 por ciento de esos niños son hispanos. ¿Por qué nos debería importar? O más bien, ¿por qué le debería importar al gobierno?

Según un reciente informe del Instituto de Valores Americanos (Institute for American Values) y el Consejo de Familias de Georgia (Georgia Family Council), las familias rotas suponen un alto gasto para cada americano que paga impuestos.

Recientemente la pobreza ha estado generando mas atención por los medios de comunicación gracias a la elección presidencial. Desafortunadamente en lugar de platicar acerca de como realmente ayudar a la gente salir de la pobreza, los políticos se la han estado platicando en como incrementar el número de programas del gobierno para que la gente siga dependiendo del estado. Aunque el estar a favor de planes de asistencia funciona como un buen lema en la campaña, la realidad es que ese acercamiento lastima a la gente que precisamente quiere ayudar.

La evidencia empírica sigue demostrando como el divorcio y el tener niños fuera de matrimonio produce altos índices de crimen, abuso de drogas, fracasos educativos y pobreza. Es mas, según los autores de un estudio titulado, “The Taxpayer Costs of Divorce and Unwed Childbearing” un aumento del numero de matrimonios en nuestra sociedad levantaría aproximadamente el 60 por ciento de los domicilios de mujeres solteras fuera de la pobreza.

Usando estadísticas del año 2006, familias de matrimonio son menos probables de depender del gobierno para asistencia de alimento que domicilios careciendo de un marido/a. Y según un estudio publicado en el “Journal of Quantitative Criminology” el aumento de adolescentes que nacen en hogares donde carecen de un padre ha sido enlazado con el número de delitos criminales entre los jóvenes de las edades 15 a 19 años de edad.

Y hasta para aquellos que no aprecien la imperativa moral en frenar el número de niños que nacen fuera del matrimonio y el aumento de divorcios, el precio que pagamos por estas tendencias es asombrante. Cada año pagamos aproximadamente $112 billones para sostener familias rotas. Esta cifra toma en cuenta programas como el Medicaid, asistencia para los alimentos, (foodstamps) y asistencia de vivienda.

Durante demasiado tiempo, los legisladores han evitado el platicar acerca de estas estadísticas esperando que con más dinero los problemas como la pobreza y la hambre desaparecerán.

Pero por más de cuarenta y cinco años, desde los días del Presidente Lyndon B. Johnson cuando se comenzó la “Guerra contra la Pobreza”, las estadísticas demuestran que este acercamiento no ha tenido éxito.

Una mejor alternativa seria el promover la estructura familiar como una forma de verdaderamente levantar a la gente de la pobreza, y no animar que más adolescentes tengan sexo antes de casarse. Han sido los conservadores quienes han estado abogando hacia un regreso hacia los valores de la familia para disminuir el número de adolescentes afectados con enfermedades sexuales.

Desafortunadamente para muchos de nuestros legisladores, el apoyar valores familiares es demasiado controversial.

Tristemente, como las estadísticas nos cuentan, mientras nuestros legisladores sigan evitando estos temas, nosotros seguiremos pagando por el alto gasto por las familias rotas en nuestra sociedad – con dinero y el peso humano.

Israel Ortega es un Asociado de Prensa y Medios de Comunicación en la Heritage Foundation y lleva mas de media década trabajando en Washington, D.C. y el Congreso.

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