July 18, 2008

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Nuevos braceros

John McCain, quien será nominado candidato del Partido Republicano a la presidencia de Estados Unidos en medio de protestas masivas en contra de la guerra en septiembre, visitó México y además de llevarse una guardia personal para que los paisanos del sur vayan viendo de cerca de la compañía de mercenarios Blackwater, dejó clarito su programa de inmigración en caso de ganar en noviembre.

Palabras más o menos, dijo McCain que primero “asegurará la frontera”, y después de eso implementará una “reforma migratoria integral, que consistirá en un programa de trabajadores huéspedes”.

Para quien piense que “algo es mejor que nada, como decían el año pasado los apoyadores de Luis Gutiérrez y la nefasta propuesta STRIVE, el Departamento de Sociología de la Universidad de California en Santa Bárbara acaba de publicar una ponencia de William Robinson sobre el tema.

Para Robinson, “Los programas de `huéspedes’ van junto a las campañas de criminalización, militarización y de propaganda de que las fronteras están `fuera de control’ y de que hay una `invasión de inmigrantes’ porque de lo que se trata de de ver a los trabajadores extranjeros como `menos que humanos’ y con menos derechos, para poder explotarlos cómodamente, marginarlos, orillarlos a las sombras y eliminar su posibilidad política de protesta, ahora que en América Latina está de moda ser de izquierda”.

Dice Robinson que los nuevos programas braceros responden a la “necesidad de tener una vasta fuerza obrera explotable y en tan bajas condiciones que no tenga los derechos de los trabajadores ciudadanos”. Termina el académico diciendo que la situación de “deportable”, que todo programa de neoesclavos incluye, “trata de mantener el control sobre esta fuerza laboral si es que se rebela o llega a considerarse innecesaria. En pocas palabras, se trata de mantener la diferencia entre inmigrantes y ciudadanos”.

Nuevos Esclavos

No le falta razón. Además de emigrar para mejorar la vida, a la gente le da por tratar de vivirla lo mejor posible, y lo interesante es que aún los actuales “huéspedes” en Estados Unidos salen respondones y rebeldes.

Durante un mes, docenas de trabajadores huéspedes hindúes, contratados para la reconstrucción después del huracán Katrina, se pusieron en huelga de hambre en Washington D.C., precipitando una gran campaña de solidaridad. Los “reclutadores” en la India les cobraron 20 mil dólares por cabeza prometiéndoles “Green Cards”, y solamente les dieron tarjetas H2B de “huéspedes” por 10 meses para trabajar en el astillero Signal Gulf Coast.

Docenas de cartas fueron enviadas a congresistas y senadores, demandando que se permitiera a los trabajadores permanecer en Estados Unidos considerándolos víctimas sobrevivientes de tráfico de personas, y por lo tanto potenciales testigos en un eventual caso criminal en contra de los traficantes. La mala noticia es que ni con sus 29 días de huelga de hambre lograron permiso para quedarse, aunque habrá una investigación abierta contra la Signal y los reclutadores. Peor aún, la Migra los puso bajo la mira desde que comenzaron a organizarse, aunque los trabajadores se reportaron voluntariamente ante el Departamento de Justicia.

En las mismas andan cientos de trabajadores filipinos, particularmente en Nueva York y Nueva Jersey, trabajadores domésticos que se quejan de falta de pagos, abusos y de estar exceptuados de las leyes laborales.

Demandan que su presidenta, Gloria Macapagal Arroyo, y el Departamento Filipino de Asuntos Exteriores conduzcan una investigación formal en contra del ex-embajador ante las Naciones Unidas, Lauro Baja, su esposa Norma Baja, su hija Elizabeth Baja Facundo y su agencia de viajes, Labaire International Travel Inc., por tráfico humano, servidumbre involuntaria, corrupción y violación de las leyes de salarios y horas laborales de Estados Unidos. Piden que la investigación sea dirigida por la vice presidenta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Erlinda Basilio, puesto que el ex embajador Lauro Baja fue también presidente del Consejo de Seguridad de la ONU.

Pero aún sin darse cuenta, los trabajadores mismos explican las razones de su virtual esclavitud. “Somos la columna vertebral de la economía filipina”, dicen. “Este año enviaremos 16 mil millones de dólares al país y tal vez 20 mil millones si contamos las remesas personales. Nos obligaron a dejar nuestra tierra por pobreza y falta de oportunidades, y por ello demandamos respeto y dignidad”.

Pero como diría Cantinflas, “ahí está el detalle”. Los miles de millones de dólares para nuestros países y la falta de derechos laborales en éste hacen de los “huéspedes” los trabajadores perfectos. Quién sabe qué hablaron McCain y Felipe Calderón, pero seguro que ante una oferta de este tipo, FeCal aceptaría cualquier “reforma migratoria integral” que consista “en un programa de trabajadores huéspedes”, y hasta pondría las necesarias cadenas y grilletes a los futuros inmigrantes.

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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