July 18, 2008

Análisis

De la injusta y absurda congelación de precios

Por Dagoberto Márquez

Estimado lector, Fina lectora, el gobierno de Felipe Calderón ha hecho uso de un recurso retórico en materia de control de precios porque la medida ni es oportuna ni es justa, me refiero a la anunciada hace poco lógicamente. Dicho gobierno, en acuerdo dizque con diversos y acaudalados empresarios, anunció el congelamiento limitado en alcance y espectro, de poco más de una veintena de productos aunque haya cacareado que el mismo se hizo en ciento y tantos. Del anuncio y toda vez que dos (productos) sí corresponden al paquete prioritario en términos nutricionales, lo demás es puro cuento, un recurso retórico porque en qué puede ayudar que el congelamiento de precios se imponga en productos que no se consumen realmente. Se dice esto porque en la dichosa medida no se contemplan ni la leche, ni la carne, ni el huevo, ni los granos, ni el aceite para cocinar ni nada de eso. Como puede ser de su conocimiento, tampoco se contempla el tipo de productos básicos que son los elementos que complementan la preparación de la comida como lo son el gas LP, la electricidad o la gasolina para el coche por cuando uno va al mercado, tampoco todo lo que tiene que ver con la producción de las tortillas. De manera que vista así la cosa, ¿dónde está la ayuda y el apoyo al pueblo?. La respuesta es que no lo hay, no existe, es sólo una medida retórica y punto.

De mi parte ignoro qué tanto sabe usted en materia de precios y cambios de precio en relación con productos básicos y de primera necesidad pero el asunto es medio complicado realmente. La lógica de todo esto está vinculada a la producción masiva de estos pero como el gobierno federal ha medio olvidado al campo, los resultados del olvido no son ni satisfactorios ni óptimos. Para que un precio tenga sustento tiene que haber producción necesariamente pero si esta no existe o es insuficiente el resultado es negativo y el efecto se relaciona con el cambio de precio, imposible de otra forma. El aumento del precio en las tortillas a principio de este sexenio se debe a la insuficiente producción de maíz así como al efecto del acaparamiento. Todo esto está relacionado con el gobierno porque es el gobierno el que vigila y proporciona o niega los apoyos. De alguna manera el gobierno anterior negó cuanto pudo y sólo apoyo a conveniencia pues así fue como vimos su política, tan es así que México no ha parado de importar grandes volúmenes de grano, maíz principalmente pues es dicho grano el más básico de todos para nosotros. En suma, el control de un precio en un producto básico sólo es posible con una producción ordenada y apoyada, nunca de otra forma. Además, si se anuncia un supuesto congelamiento cuando los precios ya han subido, la medida no sólo es populista sino también tramposa dado que para que tenga un mínimo de credibilidad, la misma tenía que ser impuesta desde un principio, es decir, desde el principio del sexenio y no cuando todo ha sido encarecido incluso abusivamente.

Estimado lector, Fina lectora, que se controle el precio del puré o de un shampoo no sirve de nada. Que se controle el precio de las gelatinas y del flan no sirve de nada. Que se controle el precio de las aceitunas o de la mermelada no sirve de nada. Que se controle el precio de algún tipo más de latería no sirve de nada, de nada, créalo. Importante, sin embargo, hubiera sido congelar el precio de las legumbres, de los jitomates, del chile verde y de la cebolla, el precio del pescado, el del azúcar, el de la leche en todas sus presentaciones. Si este gobierno tuviera brújula hubiera optado por concertar con grandes empresarios y con agricultores pero desde un principio y siempre a favor de la sociedad porque no hacerlo o hacerlo como lo hizo equivale a nada, es decir, equivale a hacer las cosas tramposamente, oficiosamente, de manera falaz y de manera tardía, absurdamente para que usted me entienda. Y digo esto por mi experiencia en lo que fue Conasupo, la institución de noble filosofía política creada durante la época del general Lázaro Cárdenas aunque la misma tenía otro nombre entonces. Dicha institución nos enseñó que para que un precio tuviera finalidad y propósitos objetivos había que hacer un gran esfuerzo, uno en materia de producción y de control de inventarios so pena de fracasar aún en el mero intento. Pero este gobierno parece no saber eso y su política tiende a parecer errática, sospechosa al menos. Posiblemente una de encubrimiento tácito ante lo malo que se hizo desde el que le antecedió en lo inmediato.

Y sí, es injusto y absurdo que se congelen precios si esto no se hace correctamente. Un acto de congelación de precios sólo se entiende cuando la producción es buena y cuando la misma está bien regulada y apoyada desde el gobierno. De esa manera debería ser con el maíz, con el frijol, con el café, con la copra y todas las oleaginosas de que deriva el aceite. No apoyar la producción como resultado de una visión errática o una política tramposa o convenenciera es apostarle al fracaso, al fracaso como gobierno porque un gobierno debe preocuparse por sus gobernados, por la masa social y las grandes franjas de empobrecidos y desprotegidos pero si en lugar de esto se preocupa por apoyar a quienes lo tienen todo está jodido y disculpe usted la expresión pero es la verdad, lamentablemente. Si en lugar de proteger la producción de suntuarios y artículos de escasa o nula necesidad se protegiera la de básicos y productos de consumo y uso generalizado, otra cosa sería y hasta lo agradeceríamos, pero estando las cosas como están y siendo estas como son no podemos más que repudiar la medida, indistintamente de ideologías político-partidistas que no son el caso.

Por eso, pongamos mucha atención en todo lo que se avecine porque además lo advirtieron, la medida no es ni va a ser permanente, no va a ser aplicable tampoco si de repente existen problemas de bajos inventarios, de algunas cosas se estima sólo dure hasta diciembre y no existe ley que obligue a lo contrario. Y como justo es reconocer lo bueno, se agradece que haya empresarios dispuestos al congelamiento efímero de atún enlatado y sardina del mismo tipo. Estos productos sí son básicos aunque usted pueda no tenerlos como tal en su régimen alimenticio. Los mismos son productos del mar y esos no se siembran, sólo hay que recogerlos, pescando, razón por la cual sí es posible entender lo lógico de la medida. Ojalá pudieran ser incorporados por todos en su mesa, es más, ojalá pudieran incorporarlos permanentemente pues el pescado es pura proteína, un alimento de lo más importante dada su nula concentración de grasas saturadas, algo imprescindible que por razones que no voy a explicar se consume sólo en pueblos y en muy grandes áreas rurales, entre gente pobre y muy pobre económicamente hablando. Esos productos son dos de los muy importantes en la canasta básica de Distribuidora Conasupo, Sociedad Anónima (Diconsa), la empresa comercializadora y distribuidora de gran escala del gobierno federal de la cual por razones políticas fui arbitrariamente cesado. Sí señor, un asunto de turbulencia terrible ligado a la corrupción que no muchos combatimos en la época negra de Carlos Salinas de Gortari donde cuyo hermano mayor (Raúl) dictó el cese de que fui inhumanamente objeto hace ya muchos años.

Por eso, tenga usted cuidado en cómo toma sus decisiones pues los gobiernos no se andan con miramientos y eso de que la congelación de precios ayuda al pueblo pues allá usted si se lo cree porque uno ya es medio desconfiado, sobre todo si las cosas y por experiencia propia, tienden a ser tan claras.

Es todo.

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