January 11, 2008

Velan Indocumentados Mexicanos Muertos en Incendios De Estados Unidos

Por Sergio Flores

ACAPULCO, Guerrero — Los cuerpos calcinados de una joven pareja de campesinos guerrerenses que perecieron durante los incendios que afectaron a California en octubre pasado, fueron velados y sepultados este lunes en su natal pueblo de Mazatlán, Municipio de Chilpancingo a unos 100 kilómetros al norte del puerto de Acapulco.

Se trata de la pareja que formaron Areli Peralta Rivera de 24 años y Rubén Santos Ramírez de 29 quienes el pasado 20 de octubre salieron de Mazatlán para tratar de internarse en Estados Unidos donde pretendían trabajar y prometieron a sus familiares regresar con dinero para casarse y construir su casa.

“Lamentablemente las llamas los rodearon quemándose, dándole muerte a mi hija y a mi yerno y a la señorita Lourdes (Eugenio Tadeo de 21 años). Para mí fue una tristeza grande y todavía me siento un poco mal de mi corazón, pero tengo la esperanza de que mi hija, mi yerno ya están con Dios.

La pareja cumplió su promesa, pero su regreso fue en sendos ataúdes, los cuales fueron velados en sus respectivos domicilios paternos, entre flores, veladoras y cooperaciones económicas de decenas de personas del lugar que asistieron a los respectivos velorios y la misa que se celebró en su memoria.


Los familiares lloran desconsoladamente la muerte de sus seres queridos.

El 21 de octubre, un día después de que los cinco jóvenes campesinos, entre ellos dos mujeres habían salido de Mazatlán, el sobreviviente cuya identidad no ha sido revelada a los medios, informó que un incendio forestal los había sorprendido en territorio estadounidense, en San Diego, California.

Don Concepción prefirió trasladarse al estado de Baja California Norte para tratar de internarse a territorio estadounidense y buscar a su hija y su yerno.

“Yo allá, a mi hija le grité en el cerro. “¿Qué pasó mi hija, dónde estás?, ¿Dónde estás Rubén?, ¿Dónde estás Lourdes?, pero desgraciadamente mi hija ya no estaba viva. Nadie me respondía en la montaña en que yo estaba desesperado gritándole a mi hija y fue así donde yo pensé que ellos ya no existían”, narró con lágrimas en los ojos el recio campesino.

“Me puse a llorar amargamente por allá por Tecate, por los cerros de Tecate y todo fue en vano, a mi hija no la encontré”, narró don Concepción.

Gracias a autoridades consulares de California y organizaciones humanitarias se lograron encontrar los restos, primero de Alejandro Martínez Salvador de 22 años, cuyos restos regresaron a Mazatlán, Guerrero para ser sepultados hace casi un mes, mientras que este lunes regresaron a este mismo poblado del Municipio de Chilpancingo los cuerpos de Areli y Rubén, así como el de la joven Lourdes Eugenio Tadeo de 21 años.

Fueron sometidos a exámenes de sangre conocidos como de ADN los padres de Areli, Rubén y Lourdes.

“Me tuvieron que hacer la prueba del ADN y salió que era mi hija. Lamentablemente siento mucho a mi hija porque ella mucho me quiso y yo la apreciaba bastante pues desde chiquita yo la miré”, contó el campesino don Concepción entre sollozos.

A los pies de ambos féretros, sus familiares colocaron una foto donde se aprecian las imágenes de la pareja. Los ataúdes fueron honrados con flores, veladoras, rezos, lamentos y música tradicional de viento.

Doña Rosario Morelos Ramírez, madre de Rubén Santos, recuerda que su hijo no quería seguir ganando 700 pesos (menos de 70 dólares) a la semana como peón de albañil por lo que decidió junto con su esposa Areli salir a cruzar la frontera mexicana para trabajar como ilegales en Estados Unidos.

“El (Rubén) me decía que iba a enviar dinero para que con lo que ganara hiciera su casa con su esposa.

“Como no tenían niños, ella se quiso ir con él porque dijo que así es más rápido que juntemos el dinero y yo voy a trabajar también para que juntemos el dinerito y hagamos la casita y nos vengamos a vivir”, narró doña Rosario entre lágrimas.

Y lamentó la madre de Rubén “Yo pienso que no se hubieran ido porque se fueron con la ilusión porque aquí el sueldo es poco y por allá siquiera otro centavito más, aumenta el sueldo otro centavito. Mi hijo trabajaba de peoncito. Llegaba a ganar 700 pesos a la semana (menos de 70 dólares) que es lo único que le dan a los peoncitos”.

Guerrero, que conserva los primeros lugares en rezago educativo, falta de servicios de salud, seguridad y servicios públicos, es uno de los principales estados mexicanos expulsores de mano de obra.

El poblado de Mazatlán, se encuentra a un costado de la carretera México-Acapulco, a 20 kilómetros al sur de la capital del estado, Chilpancingo y a unos 100 kilómetros al norte del puerto de Acapulco y la mayoría de su población basa su economía en los recursos que reciben de familiares que trabajan en Estados Unidos, principalmente en California.

El periodista Sergio Flores Hernández es egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de México, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Ha sido desde 1991 periodista en el estado de Guerrero, México, de medios en México como Monitor de Radio Red y el periódico Reforma.

Return to the Frontpage