January 11, 2008

Comentario:

Las Elecciones Primarias

Por Humberto Caspa, Ph.D.

El proceso electoral en la Unión Americana ha tenido un comienzo histórico. El carismático candidato de los demócratas, Barack Obama, se alzó con una victoria impresionante en el estado de Iowa la semana pasada. Cuando las encuestas electorales mostraban que también iba a conseguir otra victoria en las primarias de New Hampshire, el apoyo de Obama flaqueó, se debilitó aunque no se desvaneció.

Sin embargo, fue Hillary Clinton quien empezó a echar visos de resurrección y se alzó con una victoria dramática. Sólo un tres por ciento de la población votante la separó de su inmediato perseguidor.

Ante un proceso electoral lleno de sorpresas y una coyuntura política repleta de incertidumbre, ¿Qué es lo que depara en las próximas semanas? ¿Quién será el ganador de los demócratas o los republicanos? ¿Podrá imponerse la fachada del cambio ejemplificado por el senador Obama? ¿O será la experiencia de Hillary y el continuismo a las políticas de su esposo?

Para empezar, es difícil todavía al vencedor del Partido Republicano. En Iowa ganó fácilmente el ex pastor y ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee, pero en las primarias de New Hampshire apenas logró el tercer puesto. Mientras que el ex alcalde de New York Rudy Giuliani, aparentemente primero en las encuestas nacionales, sólo logró 9 por ciento del voto total. Al final, fue el senador John McCain quien se impuso en New Hampshire, logrando su resurgimiento impresionante en un momento donde los analistas en la materia ya habían preparado su tumba política.

En el Partido Republicano cualquiera puede ganar. Mientras éste sea más conservador, más religioso y mantenga una postura anti-inmigrante radical, mejor es para las aspiraciones de Hillary Clinton o Barack Obama. De acuerdo a las recientes encuestas, el electorado nacional está cansado de la radicalización y el divisionismo. Ahora prefieren un cambio hacia el entendimiento y la tolerancia.

Mientras tanto, para los demócratas el duelo es entre Obama y Hillary. No obstante, difícilmente se puede vaticinar un vencedor a estas alturas.

Tanto Hill Richardson como John Edwards y los otros candidatos empezarán a tirar sus toallas a la tarima política una vez que sus números en el tablero electoral no reflejen las aspiraciones de su equipo de trabajo. Es muy probable que los dos digan “ya no más” después del “super martes” (5 de enero), fecha en que participaron los estados más grandes y de mayor densidad del país, incluyendo a California, New York e Illinois.

Lo interesante aquí es saber con quién Richardson y Edwards van a aliarse una vez que abandonen la contienda electoral. Lo más concebible es que el primero busque apoyar a Hillary Clinton y el segundo lo estaría haciendo con Obama.

Entre estos dos tipos de apoyo, yo creo que el más beneficiado sería Obama. Por un lado, Hillary estaría consolidando el voto latino-estadounidense con el apoyo de Richardson. Empero, muchos líderes de este grupo étnico-nacional ya le han prestado su ayuda. Entonces el apoyo de Richardson simplemente complementaría un trabajo que ya se había estado realizando dentro del equipo de campaña de Hillary. No ayudaría mucho.

Mientras tanto, si Obama recibe el apoyo de Edwards, diversos sindicatos y organizaciones laborales nacionales estarían inclinándose hacia la vanguardia de Obama. Estas organizaciones civiles siempre han tenido un peso significativo en el Partido Demócrata y pudieran con-vertirse, más que en otras oportunidades, en el grupo que determinaría las elecciones de los demócratas.

Los acuerdos todavía no están consolidados ni siquiera planificados entre uno y otro bando. Por lo tanto, es tarea de cada equipo de trabajo buscar las formas más propicias para convencer no sólo a los líderes sindicales, sino también al candidato con quien ellos simpatizan. Como Edwards recibió la antorcha sindicalista de las manos de Richard Gephard, él se estaría convirtiendo en una pieza fundamental en el momento de las coaliciones.

Lamentablemente para Hillary, ya hubo roces políticos entre su equipo y el de Edwards. Entonces va a ser muy difícil que éste se preste a apoyarla. Sin embargo, Hillary siempre tiene la opción de recurrir en forma directa a los líderes sindicales y de organizaciones civiles y hacer a un lado la importancia de Edwards.

Así, estamos ante un proceso político histórico. El “super martes” probablemente nos diga un ganador, pero no va a ser suficiente como para ponerle el gafete de representante del Partido Demócrata o Republicano. Vamos a tener que esperar hasta el final. Todos a votar.

Dr. Humberto Caspa es profesor adjunto en la Universidad Estatal de California, Long Beach. E-mail: hcletters@netzero.com

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