February 29, 2008

Comentario:

La Cuba que viene...

Por Dagoberto Márquez

Hace días Fidel Castro Ruz anunció su retiro como presidente y jefe de Estado y de gobierno, haciendo saber que debido a su avanzada edad no podía comprometerse a seguir gobernando como se supone debe ser. Lo dijo de otra forma pero en esencia esa es la sustancia de la cuestión. Castro Ruz ha estado al frente de la hermana república de Cuba por espacio de prácticamente medio siglo no obstante cierta o mucha inconformidad política y social, una dura polémica, intentos de acabar con él y otras cosas más como el terrible bloqueo comercial encabezado desde hace mucho por Estados Unidos.

Fidel Castro rebasa ya los 80 años de edad y aunque técnicamente no es todavía un anciano, avatares del destino, una presión fortísima y prolongada así como cierto deterioro en su salud ha obligado a pensar muy bien las cosas, decidiendo él mismo poner un hasta aquí, razón por la cual, aunque no va a ausentarse del todo, sí va a dejar de gobernar a partir de ya. La noticia de su dimisión ha sido motivo de análisis y prudencia en unos así como de alegría y de congoja en otros. Digamos que por la fecha en que esta reflexión se prepara y la fecha en que usted la pueda leer, el anuncio de su sustitución ya habrá sido dado a conocer, notándose de antemano en quién recaerá el mandato hoy colocado en el proceso de sucesión. Desde un punto de vista de lógica política obligada y sabiendo cómo son las cosas en la isla resulta necesario decir que los hombres en quienes podría recaer el poder son Raúl Castro Ruz y Carlos Lage, dos políticos de absoluta cercanía al comandante Castro Ruz lo cual supone la continuidad del régimen, nos guste o no.

Estimado lector Fina Lectora, Fidel Castro asumió el poder por la vía de las armas, por la vía de una revolución. Su ascenso se dio después de que junto con miles de seguidores derrocó a Fulgencio Batista, una suerte de bastardo (y antiguo conspirador) que, al amparo de protección y de impunidad sin límite, no sólo se coludió con intereses extranjeros y ajenos a la isla sino que, además, permitió que en los años 50’s Cuba pasara a ser una especie de enorme prostíbulo para miles de norteamericanos que año tras año “vacacionaban” y se divertían en la isla. Algo realmente indigno y hasta grotesco si nos atenemos a los cánones de la salud pública, a lo que se refiere a la independencia y soberanía de las naciones así como a todo lo relacionado con la moral de un país. Fulgencio Batista fue un militar de rango que cuando vio perdida la batalla no titubeó en huir, poniendo su prestigio, su nombre y su cobardía en la basura de la historia.

Fidel Castro por su parte estudió Derecho y Ciencias Sociales y desde muy joven se inclinó por las causas justas. Llegado el momento y armado de valor instó a su pueblo a defender la soberanía convocando a un movimiento a favor de los intereses de la gente, llevando a muchos a la defensa de la Patria, confrontándose con el régimen de entonces por lo que tuvo que salir hacia el exilio, a México, donde se le protegió. A Castro le ayudó en la Guerra de Guerrillas (en la isla, en la Sierra Maestra) Ernesto Guevara, El Ché, un argentino casado con las causas justas y revolucionarias y médico de profesión, quien no dudó en hacer lo que tenían que hacer.

Fidel Castro Ruz regresó a su patria hacia finales de 1956, partiendo de Tuxpan, Veracruz para colocarse al frente de la guerrilla primero y al frente de la isla después. En nuestro país, además de mucha gente, lo ayudó Fernando Gutiérrez Barrios, un hombre de los que mejor conoció nuestro sistema, el cual se llevó a la tumba diversos secretos que sería importantísimo conocer. Gutiérrez Barrios fue un caballero, un buen amigo de Castro Ruz, no como la basura esa de Vicente Fox quien lo afrentó. Fidel Castro partió de México en el “Granma”, un barco de la época cuyo nombre lleva desde hace tiempo el único diario de relevancia internacional editado en La Habana, el cual en su edición electrónica puede leerse en varios idiomas a la vez.

Castro Ruz, como gobernante, ha sido asediado, enormemente, a tal grado que el inhumano bloqueo de que ha sido objeto la isla no ha tenido más propósito que acabar con él. El bloqueo (embargo económico) de que hablamos llevó a la administración de Fidel Castro a aliarse con países del todo comunistas, llevándonos todo esto a los peligros de la Guerra Fría, época donde por todo lo que ocurría existieron verdaderos riesgos de confrontación bélica internacional, donde la Crisis de los Misiles fue un hecho tácito desgraciadamente. Dicha crisis planteó para dos naciones mínimamente la posibilidad de un ataque nuclear. Desde entonces y puesto que los peligros fueron tangibles y fortísimos, la comunidad internacional intensificó el cabildeo vía mucha acción política desde Naciones Unidas en Nueva York. Y el peligro pasó y la acción política no disminuyó pero indistintamente de que la URSS fue desintegrada, Cuba siguió con lo suyo, con un sistema socialista encaminado a proteger a su gente no obstante que el bloqueo siguió.

Hoy que Fidel Castro ha anunciado su retiro las cosas van a cambiar. Poco a poco y lentamente pero van cambiar. Y lo harán pero no a gusto de sus detractores los cuales exigen democracia y libertad (para Cuba) pero desde la trinchera de la hipocresía y de la voracidad, a sabiendas de que la isla ofrece no sólo habanos, ron y azúcar, sino playas y lugares paradisíacos propios para el descanso, la inversión, el placer lúdico y la bisutería si nos atenemos a que no es sólo eso lo que los cubanos requieren. Y se dice esto porque en Cuba, si bien existe cierta inconformidad, la gran mayoría está en paz con su gobierno, sabiendo conscientemente de que más allá de la pobreza (económica) en su patria no existe la desproporción ni la desprotección, ni la estúpida desigualdad que de una u otra forma representa el capitalismo como modelo económico basado en la producción masiva y en la toma de capitales que, a la larga (y mal utilizado), propicia desigualdad económica así como inmensa riqueza para unos pero también pobreza, miseria y marginación para los demás.

De manera que la posición está dada y la decisión está tomada también. Cuba pronto no tendrá a Fidel Castro al frente aunque sí va a continuar con su sistema de gobierno lo cual abruma a todos quienes se preocupan tanto por Cuba como por Fidel, para bien y para mal.

Ahora bien, Cuba es un país hermano, uno real y verdaderamente hermano por muchas razones entre las que se encuentra la antigua y gran amistad entre ambos así como la cercanía geográfica y política de los dos. En esa tesitura todo lo que pase en la isla nos interesa, con sinceridad y afecto debido a lo anterior. En esa lógica lo que deseamos muchos es que el país hermano a que hacemos referencia no sufra más acoso político-económico y que por el contrario, empiece un período de restablecimiento lo cual es dable y factible si consideramos muchas cosas. Esto podría iniciar con el propio retiro de Fidel y el ya no uso del poder por parte de él.

El restablecimiento podría iniciar a partir de que muchas naciones, ya creado y normado su propio criterio y ya sin la agresiva presión de George W. Bush, pueden propiciar nuevos y mejores planteamientos a partir de que con Cuba no tienen problema alguno realmente. Y esto va a reforzarse porque la ausencia de Fidel, si bien no va a ser ni total ni determinante, sí se aproxima. Y eso va a producir cambios aunque como ya dijimos, no a gusto ni a modo de sus enemigos y detractores. Pero de que viene una nueva época para la isla, eso que ni qué, así se molesten muchos y se alegren otros porque en cuanto a los escépticos pero con cierta y pro positiva visión no hay duda, ya viene una nueva Cuba, una que habrá de ser levantada desde los cimientos que son buenos, pero de la cual se requiere una nueva forma de construcción al hacer las cosas aunque esto no implique modificaciones ni perversas ni destructivas para esa sufrida pero muy hermana nación.

Es todo.

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