February 22, 2008

Comentario:

“Más de lo mismo” o “el cambio”

Por Humberto Caspa, Ph.D

Estados Unidos vive unos momentos sin precedentes. La faceta de las elecciones se ha movido por dos caminos sinuosos y diametralmente distintos. Por un lado se encuentran los conservadores virando por una brecha estrecha que conduce a la población norteamericana a otros cuatro años de “más de lo mismo”, mientras los demócratas se han incrustado en un terreno amplio hacia el cambio.

Para bien o para mal de los republicanos, la elección presidencial de noviembre será el campo en donde el elector norteamericano estará eligiendo entre un destino protagonizado por “más de lo mismo”, el cual será liderado por John McCain, y un país que quiere salir del atolladero de donde se encuentra, misma que será representado por Hillary Clinton o Barack Obama.

Los republicanos no han podido hasta ahora romper con el estigma de “más de lo mismo”. Por el contrario, la imagen taciturna de McCain, quien no se encuentra en su momento de apogeo y ni en sus años mozos, no ha sabido promover un romanticismo con el electorado estadounidense. McCain, para el dolor de sus súbditos y defensores, se encuentra en plena senectud. Se ve cansado, de cabello blanco, encorvado y con una sonrisa que produce tristeza más que alegría.

Su fisonomía no es el único problema que confronta con el votante norteamericano. Sus políticas y retórica ofrecen lo mismo de siempre. A pesar de que ha tratado de distanciarse de las políticas del gobierno de George W. Bush, sus acciones pintan lo contrario.

McCain ha sostenido que proseguiría con la misma política de Bush en Irak. Una victoria militar es su meta principal. Y para lograrlo no le importa si los soldados libren batallas con los insurgentes iraqueses y los terroristas de Al Qaida por más cien años.

La mayoría de la población norteamericana no está de acuerdo con McCain, exigen al gobierno el retiro gradual o inmediato de las tropas de las zonas de combate.

Asimismo, recientemente McCain votó en contra de un paquete legislativo promovido por la senadora Dianne Feinstein, cuya función principal es prohibir el interrogatorio exagerado e ilegal a las instituciones que resguardan archivos secretos y promueven cateos inconstitucionales, como la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Con esta legislación, el “waterboarding” o la asfixia simulada, un proceso de tortura implementado por la CIA y otras agencias gubernamentales de inteligencia en contra de los detenidos en Guantánamo Bay, Cuba, sería penado por ley.

Por el otro lado, los contendientes demócratas se pelearán por enarbolar la bandera del cambio. Hillary Clinton nos dice que ella representa las voces del cambio gradual y no el de la radicalidad. En todo caso hace entrever que se conduce por el camino situado entre McCain y Obama.

Clinton ofrece “más de lo mismo”, aunque con un poco de “cambio”. En cuestiones económicas, siguiendo los pasos de su esposo Bill, tratará de reactivar la economía del país con una política de mercado y otra seudo-estatista. Aparentemente la senadora nos quiere devolver esos años de crecimiento económico sostenido del gobierno de su esposo.

En términos de política internacional, Hillary promueve el cambio gradual. No está de acuerdo en un retiro rápido de las tropas militares de Irak, prefiere esperar y tomar las cosas con calma.

Por su parte, el arribo de Barack Obama al escenario político de Estados Unidos ha sido una promoción entera por el cambio. Obama no es el típico ejecutivo anglosajón encorbatado –demócrata o republicano. Su imagen hacer reflejar el cambio desde el momento que se aproxima a las cámaras televisivas. Su retórica es sobre el cambio, sus políticas enfatizan el cambio, su voz es del cambio.

Sin embargo, a la hora de la verdad es el votante norteamericano quien decide si quiere “más de lo mismo” o va por el “cambio”. Si quiere el primero votará por McCain; si quiere el segundo lo hará por Obama; y si quiere un poco de los dos elegirá a Clinton.

Al final, como siempre, el votante es el que decide la trayectoria de este país.

Dr. Humberto Caspa es profesor adjunto en la Universidad Estatal de California, Long Beach. E-mail: hcletters@netzero.com

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