February 22, 2008

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Bilingüe, Trilingüe, Gringo

El 21 de febrero, México celebró el Día Internacional de la Lengua Materna, entre otras cosas entregando el Premio Nezahualcóyotl de Literatura 2006 a los y las mejores escritores en lenguas indígenas. Para amenizar la fiesta, se presentaron al público la novela zapoteca “Xtille zikw belé, ihén nháljhe Ke Yu Bza o”, (en español “Pancho Culebro y los nahuales de Tierra Azul”), de Mario Molina Cruz, y los poemas en náhuatl “Chikome xochitl” (Siete flor), de Juan Hernández Ramírez.

La celebración nació como iniciativa de la UNESCO, Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas, para promover el multilingüismo y la diversidad cultural. Dice la UNESCO que “las lenguas son el instrumento de mayor alcance para la preservación y el desarrollo de nuestro patrimonio cultural tangible e intangible”. Quien sabe que quiera decir eso del tangible e intangible, pero lo seguro es que en México, que se reconoce a sí mismo como una nación pluricultural, hay al menos 364 lenguas, que según las estadísticas son usadas por más de seis millones de personas, poco menos del 7 por ciento de los mexicanos. Las más usadas son el náhuatl, millón y medio de hablantes, el maya, tres cuartos de millón, y el mixteco y zapoteca con poco menos de medio millón cada uno.

En Estados Unidos este día no se celebra, porque creen que aquí hay un solo idioma. Como dice el viejo chiste, una persona que habla dos idiomas es bilingüe, quien habla tres es trilingüe y quien habla solamente una es “gringo”.

Y eso parece creerlo a pie juntillas Leigh Allison, quien está en contra de que su hija Ashleigh tome clases de español en Texas. Dice Leigh que enseñar español en las escuelas primarias “solamente facilita la vida para los inmigrantes de origen hispano que no aprenden inglés”, y que “No vamos a convertir a Estados Unidos en un país bilingüe sólo para acomodarlos a ellos”. Vale la pena señalar que en Texas se requiere que las escuelas ofrezcan “hasta donde sea posible, otros idiomas” en primaria y secundaria, desde hace 15 años.

No Nomás Español

Y hay muchos, muchísimos “otros idiomas” en Estados Unidos. El inglés llegó con los colonizadores británicos, pero aquí ya se hablaba holandés, francés, alemán, noruego, español, sueco, escocés, gaélico, finlandés y los cientos de lenguas maternas de los indígenas.

De hecho, Estados Unidos no tiene, legalmente, un “idioma oficial”, y el inglés es la lengua materna de solamente un 82 por ciento de la población. Este idioma es llamado por los lingüistas “inglés americano”, porque tampoco es el inglés que hablan los ingleses.

El español es el segundo idioma más común, con 30 millones de parlantes, un 12 por ciento de la población, y de hecho este idioma si es “idioma oficial” en Puerto Rico y Nuevo México, junto con el inglés. Estados Unidos es el quinto país del mundo con más hispano parlantes, después de Mexico, España, Argentina y Colombia.

Les siguen en popularidad el alemán, polaco y griego, y desde la caída del bloque soviético, el ruso que hablan los inmigrantes de Rusia, Ucrania, Belarus y Uzbekistán, y el tagalo y el vietnamés tienen más de un millón de usuarios cada uno.

Las tribus de indios americanos perdieron hasta la camisa con la invasión de los europeos, pero mantienen decenas de idiomas en las reservaciones, y en Hawai el hawaiano y el inglés son “idiomas oficiales”. Y en Luisiana, apenas en 1974, de declare el francés como “idioma oficial” junto con el inglés. En total, es Estados unidos se registran 337 idiomas, de los cuales 176 son originales de acá, y se han perdido otros 52 idiomas nativos.

Según Leigh Allison, su hija “quiere ser la voz que obligue a hablar inglés” a los inmigrantes latinos, aunque las dos se manifiestan no anti inmigrantes sino anti “bilingualismo obligado”, porque “el país enfrenta la amenaza creciente del bilingüismo por el influjo masivo de inmigrantes”. “Están viniendo más rápido de lo que el país puede absorberlos”, dicen.

Pero su argumento final es genial: “No quiero decir que no pueden hablar su idioma nativo”, dice. “Pero cuando estés fuera de tu casa, debes hablar inglés. Tenemos que poder entenderte”.

Allison no solamente es “gringa” sino bruta. Si aplica la misma frase nomás que al revés, todo tendría sentido. Cuando su hija salga de su casa y entre a la escuela, debía hablar español, porque sucede que el 54 por ciento de los alumnos de la escuela de Ashleigh son latinos. Sería más fácil entenderla…

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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