February 8, 2008

Comentario:

Demócratas vs. Republicanos

Por Humberto Caspa, Ph.D

Los resultados del Súper Martes fueron halagadores para la población latina y latina-estadounidense. La buena noticia no llegó tanto desde la bancada demócrata, sino desde el lado republicano. El moderado John McCain prácticamente arrolló en los estados más importantes y se llevó la mayoría de los delegados de su partido. Su victoria beneficia a nuestra comunidad.

A unas pocas semanas de terminar las elecciones primarias, los electores demócratas están en este momento contemplando cuál de los dos, la senadora Hillary Rodham Clinton o el senador Barack Obama, sería mejor el candidato a la hora de la verdad. Es decir, quién tendría mejor oportunidad contra McCain.

Por una parte, la senadora Clinton aparece como una mujer profesional, elegante, inteligente, y con una seguridad que hace temblar al conservador más arraigado del Partido Republicano.

Los mejores dotes de la senadora Clinton están circunscritas en la economía. A pesar de que no tomó parte del equipo económico de Bill Clinton, su marido, el simple hecho de que perteneció a ese círculo le da legitimidad y experiencia. El Presidente Bill Clinton, como muy pocos de sus antecesores, no solamente balanceó el presupuesto de la nación sino que también creó un excedente millonario sin precedentes. Lamentablemente todo ese dinero que se ganó, el Presidente George W. Bush lo hizo añicos con sus políticas ortodoxas de mercado y la guerra en Irak.

En este sentido, McCain tendría muchos problemas en un debate económico con la senadora Clinton. McCain a menudo apela a la misma retórica de los demás candidatos republicanos: Un gobierno reducido, menos impuestos y que el mercado resuelva los problemas sociales de la nación. Lamentablemente ese tipo de prescripciones económicas fue el mecanismo por el cual el gobierno de Bush llevó al país durante casi ocho años. El electorado nacional está cansado de escuchar que la mano invisible del mercado resolverá todos los problemas. En todo caso, la senadora Clinton tendría la balanza a su favor en temas económicos.

Con relación a temas de política internacional, tanto la senadora Clinton como McCain tendrían problemas con los electores. Una mayoría de la población estadounidense no está de acuerdo con la continuación de la Guerra en Irak. La senadora Clinton apoyó a Bush a inicios de la guerra y recientemente fue muy criticada por las bases de su partido por esa decisión. Hillary Clinton, por cierto, tiene experiencia y visión internacional pero su indecisión puede costarle un porcentaje de los votos independientes.

McCain, por su parte, ha sido muy condes-cendiente con la política bélica de Bush en el Medio Oriente. Incluso, llegó a sostener que las tropas norteamericanas deberán estar en Irak hasta que se consiga una victoria contundente, sin importar que se queden más de cien años. Si es que la situación se torna sangrienta en Irak, McCain estaría sellando una derrota irreversible.

Sin embargo, el punto fuerte de McCain está en el tema migratorio. No obstante de que una gran mayoría de los conservadores no apoyan su agenda en beneficio de los inmigrantes indocumentados, ellos no tendrían más que aceptar y apoyar su candidatura. Sólo un candidato independiente y con pergaminos nativistas, como Pat Buchanan, echaría por la lona el apoyo de los duros de su partido.

Asimismo, el apoyo de McCain hacia los inmigrantes indocumentados tendría efecto con los votos indecisos del electorado nacional y especialmente con el voto latino-estadounidense. McCain ha demostrado ser un individuo moderado y simpatizante de las problemáticas de la población latina y latina-estadounidense.

Por otra parte, el senador Barack Obama, tendría mejores posibilidades contra McCain en una disputa por la presidencia. Su política de retreta de las tropas estadounidenses en Irak le traería algunas críticas, aunque su posición contra la guerra le permitiría muchas ganancias políticas.

En cuestiones económicas, estaría en la misma situación de McCain. Los dos no tienen experiencia.

El gran problema de McCain contra Obama sería su imagen pública. Mientras Obama luce inteligente, joven, conversa y se dirige a los electores como los filósofos griegos, el pobre McCain se ve como un hombre decaído y sin el vigor de sus años mozos.

Con una población norteamericana que hace gala de la belleza, McCain tendría todas las de perder con Obama en un debate en frente de los canales de televisión. Por eso, Obama más que la senadora Clinton tendría mejores oportunidades contra McCain.

Dr. Humberto Caspa es profesor adjunto en la Universidad Estatal de California, Long Beach. E-mail: hcletters@netzero.com

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