February 8, 2008

Amor y Enamoramiento

Por Alfredo Trillo

El amor y el enamoramiento a menudo se nos confunden a pesar de que la única definición definitiva que tenemos del amor: “Dios es amor”, nada tiene que ver con la exaltación sentimental que hace del enamoramiento toda la parafernalia artística encabezada por la canción popular.

Fuera de la definición de amor ya expresada, sólo podemos hablar de éste por sus efectos: la madre que se quita el pan de la boca para dárselo al hijo, el esposo que deja el tibio lecho a media noche para reparar una gotera, la anciana que cuida del marido desahuciado en un hospital. Del enamoramiento, en cambio, podríamos construir un tratado con rigor clínico: una patología del corazón que embota los sentidos, hace perder el apetito y el sueño y mina la voluntad del enfermo. A diferencia del acatarrado que estornuda y se cubre la boca con un pañuelo, el enamorado insiste, se empeña en contagiar a la persona amada, aunque a menudo la naturaleza se las arregla para impedir el contagio, pues cuanto más aguda es la crisis de enamoramiento la víctima más torpe se vuelve y disparatada en su relación hacia su objeto de atracción, lo que a menudo provoca en la otra persona la salvadora huída. El consecuente desaire por lo general no produce en el enamorado mayores consecuencias que unas ojeras de tres días y unos kilitos de menos, que pronto el olvido acaba por reponer.

Y como los medios de comunicación casi siempre tienen la culpa, salta a la luz que tratándose de estos temas son activos promotores de esta confusión habida entre amor y enamoramiento. Nos bombardean con programas, canciones, películas y telenovelas de amores equivocados, de cosas que no son amor sino deseo, necedades y tequieros tequileros.

Cuando el amante va y dice al amado “te quiero”, algunas veces sólo está borracho de su propio sentimiento y en el fondo sólo se ama a sí mismo, utilizando al otro como puente para llegar a sí. Por eso al decir “te quiero” hay que tener cuidado de no cosificar a la otra persona y convertirla en propiedad, porque decir “te quiero” a veces puede equivaler a decir me agarro a ti porque llenas mi vacío, mi necesidad y apego. Pero bueno, un poco de todo eso no se puede sustraer a la condición humana; como seres humanos somos portadores de una indigencia metafísica que también nos condiciona a necesitar ser amados, sin embargo, cuando se ama verdaderamente se puede superar algo de esa condición con visos egoístas para poner el énfasis en la propia donación personal en dirección al otro a través de gestos, actos, intenciones y obras de amor.

Cuando te enamores pregúntate si también eres capaz de amar para que así te esfuerces por encontrar la complementación armónica de estos dos sentimientos que a menudo se nos confunden: el amor y el enamoramiento.

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