December 24, 2008

Mi Carta al Otro Santa Claus

Por Javier Sierra

Querido Presidente Electo Obama:

Mi hija ya le ha escrito a Santa Claus. Se ha portado muy bien todo el año, así que estamos seguros de que se van a cumplir sus deseos.

Pero Santa sólo viene la noche del 24 de diciembre, y lo que le voy a pedir a usted, lamentablemente, no podrá realizarse hasta el 20 de enero, el último día de la administración Bush.

Pese a nuestros fervientes deseos, usted no es presidente todavía. Pero con el potente equipo energético y medioambiental de su anunciada administración y su récord ya establecido del gabinete más hispano de la historia, aguardamos impacientes pero esperanzados su llegada a Washington.

El legado que le espera en la chimenea de la Casa Blanca, sin embargo, se va a parecer más a un saco de carbón que a un regalo de bienvenida, lo cual me recuerda el primer deseo que le voy a pedir.

En nuestro país hay aproxi-madamente 500 plantas energéticas de combustión de carbón que emiten 2,000 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año, la mayor fuente de contaminación de calentamiento global del país. Esta gigantesca nube tóxica es una fuente inagotable de hollín, smog y mercurio, los cuales causan 25,000 muertes prematuras, 38,000 ataques cardíacos y 21,000 hospitalizaciones al año. Un porcentaje desproporcionado de estas tragedias lo sufre la comunidad latina, la más castigada por la contaminación atmosférica en Estados Unidos.

Actualmente hay planes para construir unas 100 plantas de carbón más en todo el país. Si se completan, generarán unos 480 millones de toneladas de (CO2) anualmente —el equivalente a las emisiones de 100 millones de carros. Por favor, evite su construcción y opte por fuentes alternativas limpias y renovables, como la solar, la de viento o la geotérmica.

Y hablando de calentamiento global, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU ha estimado que para limitar el calentamiento global a 2 grados centígrados, las naciones desarrolladas tienen que reducir sus emisiones entre un 25% y un 40% por debajo de los niveles de 1990, para el año 2020. Esto significa que en nuestro país deberá reducir sus emisiones en un 35% para el año 2020.

Esto sólo se podrá lograr a través de límites de emisiones de carbono y de otros tipos, acá y en el extranjero. Internacionalmente, estos esfuerzos incluirían limitar la deforestación en zonas tropicales, como el Amazonas, asistencia en planes de desarrollo sustentable y ayudas a los países menos desarrollados a adaptarse a los impactos ya inevitables del cambio climático. Presidente Electo Obama, si cumple mi deseo, yo y la naciones latinoamericanas y caribeñas se lo agradeceríamos eternamente.

Mientras tanto, acá en casa, el Estado de California ha sido desde hace mucho tiempo el líder nacional en establecer exigentes estándares de emisiones de carros, incluyendo la reducción de emisiones de CO2 en un 30% para el año 2016. Más de 12 estados desean seguir el ejemplo de California, cuyos estándares son más rigurosos que los federales. Pero la administración Bush le ha negado a California la excepción federal para ponerlos en práctica.

Si usted le concede esta excepción, más de la mitad del país podría dar un paso de gigante en el combate contra la contaminación, la adicción petrolera y el calentamiento global.

Y finalmente, durante la campaña nos prometió a todos encargarse de la terrible destrucción causada por el desmorone de cimas de montañas como método de minería del carbón. Las compañías carboneras de Appalachia han desmoronado 475 cimas de montañas que han sepultado 1,200 millas de ríos y arroyos a consecuencia de esta devastadora práctica minera.

La administración Bush acaba de hacer incluso más fácil que las carboneras continúen su marabunta particular, pese a que este tipo de extracción cubre sólo el 4% de las necesidades energéticas del país. Este es un pequeño porcentaje que muy bien se podría sustituir con energía procedente de fuentes renovables, limpias y no destructivas, como el sol, el viento o la geotermia.

Le pido pues que restablezca la definición original de material de desecho procedente de minas de acuerdo con la Ley de Agua Limpia, la cual su predecesor ha debilitado a niveles sin precedentes.

Quedo entonces, igual que mi hija, con el corazón lleno de esperanza de que cumpla mis deseos. Después de todo, tras estos terribles ocho años, todos nos lo merecemos.

Feliz Navidad y próspero año nuevo.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. Visite www.sierraclub.org/ecocentro

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