December 19, 2008

La Posada en la línea

Después de 15 años, tal vez la última

Por Mariana Martínez

Frente al mar picado y bajo una lluvia fina de diciembre, un grupo de personas con sombrillas canta por encima del muro oxidado de siempre.

“En el nombre del cielo, os pido posada…”

La Posada sin fronteras se celebra por decimoquinto año del lado americano en el Parque de la Amistad y en Tijuana en la zona del faro en la zona de Playas.


La gente disfrutó al tratar de agarrar los dulces que estaban siendo aventados a través de la cerca fronteriza México-EE.UU. durante una posada Navideña llevada a cabo en honor de los migrantes. Foto - David Maung

En ambos lados, divididos por el muro metálico, los asistentes recordaron el sentido de la navidad y utilizaron el parque, quizás por última vez, ya que la construcción del segundo muro cerraría el acceso a esta zona de contacto entre los dos países.

Pero por hoy, no hay espacio para tristezas; unas 100 personas de cada lado del muro, se protegieron de la lluvia mientras el pastor Art Cribbs, de la Iglesia de Cristo de San Merino (San Merino United Church of Christ) pedía una disculpa pública a los emigrantes.

“Ojala tuviera la autoridad para emitir una disculpa formal a todos aquellos que por nuestras políticas no se les ha permitido soñar, acceder a una vida mejor, como es el derecho de todo ser humano”, dijo Cribbs.

A unos 300 metros del grupo, en el lado norteamericano, se encontraban dos hombres del grupo anti-migrante Minutemen, quienes con banderas de Estados Unidos al aire gritaban “No vengan más, obedezcan la ley”.

Entre los dos grupos se encontraban agentes de la Patrulla Fronteriza.

El activista Enrique Morones leyó un emotivo mensaje de Roberto Martinez, activista de San Diego y fundador de esta posada, quien actualmente se encuentra muy enfermo y recibiendo díalisis.

Entre la muchedumbre no sólo estaban los organizadores, activista de la Coalición Pro-Defensa del migrante, iglesias de varias denominaciones, numerosos organismos civiles, la diócesis de Tijuana y la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

También estaba Rosy Cruz.

Cruz tiene 30 años, llevaba ocho años viviendo en Monterrey, California con su marido, cuando le avisaron que su madre agonizaba, en su natal Oaxaca.

Decidió regresar a México acompañada de su hijo de 19 meses de edad, pero ahora, está alojada en la Casa del Migrante y no ha podido regresar a Estados Unidos.

“Pero ahora llevo acá en Tijuana 20 días y no he podido cruzar” se lamenta. “Mi hijo, si logré que cruzara y ya está allá con su papá”.

Cruz tiene además 5 meses de embarazo, por lo que fue aconsejada por los “coyotes” que intentara cruzar por la línea y no intentando brincar el muro por las zonas montañosas.

“Por mi condición no puedo arriesgarme”, dijo Cruz, “voy a quedarme aquí en México hasta que pueda ver a mi familia, o intentarlo otra vez, al cabo los migras, con una mano nos están buscando y con la otra nos dejan pasar”.

Luego de oraciones y cantos navideños, llegó el momento cumbre del evento, en el que los asistentes compartieron dulces arrojándolos por encima del muro fronterizo, además de compartir tamales y la tradicional bebida de maíz, “champurrado”.

Pedro Ríos, director del Comité De Amigos Americanos en San Diego, lamentó la inminente construcción del segundo muro fronterizo, que de terminarse, evitaría por completo el acceso al parque.

“La construcción del muro ya se está acercando, estarán ya a unos 500 pies de cerrar el parque, pero mientras se permita, estaremos aquí para recordar la historia divina de la migración en este lugar sagrado donde la gente se junta con sus familias a compartir. Este lugar simbólicamente significa esa unificación que seguimos esperando” dijo Ríos.

Varios representantes demócratas ya han enviado una carta de petición al presidente electo Barak Obama, enviada desde la oficina de la senadora Susan Davis, pidiendo la detención de la construcción del muro, al menos en el área del parque.

Pero el padre Luis Kendzierski director de la Casa del Migrante de Tijuana, se mostró poco optimista de que la nueva presidencia cambie las condiciones y el trato hacia los migrantes en el vecino país.

“Con Obama, habrá cambios cosméticos o de relaciones públicas pero la política restrictiva contra los migrantes no va a cambiar a menos de que pasen dos cosas: o que los hispanos sean un voto organizado o que haya una necesidad grande de los rancheros para mas trabajadores”.

Respecto al futuro de la ya tradicional posada, Kendzierski dijo estar tranquilo.

“Siempre encontraremos espacios de convivencia y de paz, a pesar de que se construyan muros, el grupo de organizadores ya estamos estudiando alternativas” dijo, sereno.

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