December 19, 2008

La Globalización Sólo Funciona Cuado Todos Pueden Crecer, Dice El Cardenal George Sobre Mensaje Del Dí a Mundial De La Paz

“La globalización sólo funciona cuando todos pueden crecer”, dijo el Cardenal Francis George de Chicago, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos. “Debe abordarse la dimensión moral de la pobreza en el mundo si queremos lograr la paz mundial”.

El Cardenal George realizó sus declaraciones el 12 de diciembre en respuesta al Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz - 2009 del Papa Benedicto XVI que el Vaticano hizo público el 11 de diciembre. El mensaje lleva por título “Combatir la pobreza, construir la paz”, y pone de relieve los peligros de la falta de igualdad masiva entre los pueblos del mundo. La Jornada Mundial de la Paz se celebra el 1 de enero.

“En el mundo global actual, aparece con mayor claridad que solamente se construye la paz si se asegura la posibilidad de un crecimiento razonable. En efecto, las tergiversaciones de los sistemas injustos antes o después pasan factura a todos”, afirma el papa Benedicto. “Únicamente la necedad puede inducir a construir una casa dorada, pero rodeada del desierto o la degradación. Por sí sola, la globalización es incapaz de construir la paz, más aún, genera en muchos casos divisiones y conflictos. La globalización pone de manifiesto más bien una necesidad: la de estar orientada hacia un objetivo de profunda solidaridad, que tienda al bien de todos y cada uno. En este sentido, hay que verla como una ocasión propicia para realizar algo importante en la lucha contra la pobreza y para poner a disposición de la justicia y la paz recursos hasta ahora impensables”.

El Papa hace un repaso de varias áreas que causan preocupación y afirma que “combatir la pobreza implica considerar atentamente el fenómeno complejo de la globalización”. También habla de las implicaciones morales de la pobreza y de campañas para reducir nacimientos “incluso con métodos que no respetan la dignidad de la mujer ni el derecho de los cónyuges a elegir responsablemente el número de hijos y, lo que es más grave aún, frecuentemente ni siquiera respetan el derecho a la vida. El exterminio de millones de niños no nacidos en nombre de la lucha contra la pobreza es, en realidad, la eliminación de los seres humanos más pobres”.

El Papa afirma que “desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta hoy, la población de la tierra ha crecido en cuatro mil millones y, en buena parte, este fenómeno se produce en países que han aparecido recientemente en el escenario internacional como nuevas potencias económicas, y han obtenido un rápido desarrollo precisamente gracias al elevado número de sus habitantes. Además, entre las naciones más avanzadas, las que tienen un mayor índice de natalidad disfrutan de mejor potencial para el desarrollo. En otros términos, la población se está confirmando como una riqueza y no como un factor de pobreza”.

El Santo Padre menciona la preocupación por las enfermedades pandémicas, tales como la malaria, la tuberculosis y el sida. “Los intentos de frenar las consecuencias de estas enfermedades en la población no siempre logran resultados significativos. Además, los países aquejados de dichas pandemias, a la hora de contrarrestarlas, sufren los chantajes de quienes condicionan las ayudas económicas a la puesta en práctica de políticas contrarias a la vida.”

“Es difícil combatir sobre todo el sida, causa dramática de pobreza, si no se afrontan los problemas morales con los que está relacionada la difusión del virus”, continua. “Es preciso, ante todo, emprender campañas que eduquen especialmente a los jóvenes a una sexualidad plenamente concorde con la dignidad de la persona; hay iniciativas en este sentido que ya han dado resultados significativos, haciendo disminuir la propagación del virus. Además, se requiere también que se pongan a disposición de las naciones pobres las medicinas y tratamientos necesarios; esto exige fomentar decididamente la investigación médica y las innovaciones terapéuticas, y aplicar con flexibilidad, cuando sea necesario, las reglas internacionales sobre la propiedad intelectual, con el fin de garantizar a todos la necesaria atención sanitaria de base”.

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