December 12, 2008

Enfrentando los retos de una comunidad.

El Arquitecto De Una Conversación Comunitaria en San Ysidro

Escrita por Kelly Bennett.

Desde este lugar en medio de dos gigantes, ubicado en un espacio divido por la frontera internacional entre San Diego y Tijuana, San Ysidro ha visto y luchado disonancia y disección por varios años, de sus ya 99 años de existencia. Un barrio remoto de la ciudad de San Diego separado del centro de San Diego por otras cuatro ciudades; San Ysidro ha sido dividido una y otra vez por autopistas llevando tráfico desde y hacia la frontera mexicana.

Los sonados asuntos de San Diego y Tijuana, y de la frontera misma, han ahogado muchas veces los gritos de los 27,000 residentes de San Ysidro. Una historia de disputas entre residentes y negocios, entre defensores de servicios sociales e intereses comerciales dejaron una mezcla de ideas y voces en discordancia tratando de explicar a muchas de las agencias gubernamentales que era lo que ellos querían ver en su barrio.


Los talleres del arquitecto David Flores derribaron símbolos de intereses en San Ysidro que habían prevalecido por muchos años.

Mientras tanto, los intereses de la comunidad eran atrapados en un juego único de tira y afloja la cuerda que oscilaban entre agencias de la ciudad de San Diego, a oficinas de tránsito y en departamentos federales.

En medio de la discordancia, un jovén arquitecto llamado David Flores llegó a San Ysidro en el año 2000 a vivir y a trabajar. Y en los últimos ocho años, él ha sido un traductor, un educador, un conciliador, un soñador y un promotor de los pensamiento y de las perspectivas de la gente de San Ysidro; el arquitecto de una conversación comunitaria que trataba de llevar orden y entendimiento al caos generado.

Su esfuerzo más destacado llegó en el año 2004 cuando la Administración de Servicios Generales (GSA) anunció los planes de expandir dramaticamente el puerto de entrada de San Ysidro. El impacto a su barrio era desalentador.

La propuesta consumía acres de tierra que podía ser desarrollada. Ésta no mencionaba los impactos económicos y ambientales de ambos lados de la frontera. Los aumentos de puestos de control iban a incrementar la hostilidad ya existente en el proceso de cruzar la frontera. El plan buscaba aumentar la eficiencia del control de la frontera sin dar prioridad a la seguridad y eficiencia a las personas que cruzan la frontera para actividades cotidianas como comprar o trabajar al otro lado de la frontera.

La habilidad de San Ysidro de vivir y de prosperar por la proximidad con la frontera fueron puestos en la balanza.

Flores estudió los planes potenciales del GSA y reunió a miembros de comunidades, trabajadores sociales y dueños de negocios en sesiones que produjeron una lluvia de ideas. Él recopiló muchas ideas e inquietudes y pidió fondos económicos para poder promover más seminarios para los residentes con el objetivo que aprendan acerca de cómo se vería la nueva frontera en un futuro. Flores y otros miembros de la comunidad se reunieron como una coalición “Smart Border”, quienes decidieron que San Ysidro necesitaba comunicarles a GSA y a otra docena más de agencias involucradas en este asunto de que es lo que ellas necesitaban hacer bajo cada situación.

Los talleres de Flores derribaron símbolos de intereses en San Ysidro que habían prevalecido por tantos años; a veces algunos sin recordar por qué ellos estaban peleando. Él creó una sociedad con Jason Wells, director ejecutivo de la cámara de comercio del barrio. Wells ejerció presión sobre el gobierno de aquí y de México; Flores continuó su trabajo através del proceso de diseño de la comunidad.

Flores ve a San Ysidro desde diferentes ángulos. Flores se unió a la Casa Familiar, una agencia importante de servicios sociales en San Ysidro, con una beca de arquitectos en el año 2001, en donde él primero trabajó para ayudar a la comunidad a comprender como se vería la ciudad en el futuro. Pero no fue sólo su trabajo en Casa Familiar lo que empujó a Flores a trabajar en cada asunto de planificación en San Ysidro por los últimos años. Él se ganó un lugar en la junta directiva de la planificación communal y desde el año 2004 el ha ocupado el cargo de presidente de la junta.

Através de la expansión de los talleres de la frontera, Flores recopiló las perspectivas de la comunidad en temas principales para pensar y planear más en detalle: el movimento de peatones y su seguridad, un centro organizado para buses y trolleys, una plataforma para el comercio, inquietudes ambientales y conecciones con México. Con un arquitecto local y defensor de la región fronteriza Teddy Cruz, Flores estableció una versión del puesto de control fronterizo que reflejaba todo lo que había escuchado de los nuevos miembros informados de la comunidad. Él recientemente fue delegado a trabajar en el estudio del impacto de la salud y peligros de ser un peatón que utiliza la frontera todos los días.

Previo a los esfuerzos de Casa Familiar en señalar las potenciales expansiones de la frontera, ninguna de las críticas habían sido constructivas. El grupo había anulado un par de versiones de un plan de expansión antes de que Flores llegara ahí. La presidenta de la agencia, Andrea Skopera, dijo que la renovación de la frontera es una de esas cosas que la comunidad no sabía lo que quería, pero ellos reconocerían el plan preciso cuando ellos lo tuvieran enfrente.

Flores tenía la destreza de ayudar a la comunidad a verlo. Él, como el presdiente del grupo de planificación, tenía el cargo de analizar las propestas del gobierno e invocó una amplia coalición de intereses para examinar los problemas de la propuesta de la GSA y exponer lo que la comunidad a su vez proponía.

Lo que ha sido una tecnicismo para el gobierno federal, obtener la aprobación y el consenso, se convirtió en un proceso largo de anteproyecto, revisiones y de escucha a la gente de San Ysidro.

“Nosotros le dijimos a GSA, Adivinen qué? Ustedes tienen que interesarse en nosostros”, dijo Flores.

Y así San Ysidro tomó el plan de GSA para sellar 15 acres rectangulares de expansión del existente puerto de entrada, la frontera terrestre más congestionada del mundo, y convenció a la GSA de cortar en mitad las huellas de la expansión del proyecto dejándo a San Ysidro con más tierra para desarrollarla y para obtener más ingresos de impuestos. La comunidad presionó al gobierno a pensar y a ayudar a planear el espacio que estaba en los alrededores del punto de control de la frontera, lo cual es un paso que la GSA usualmente nunca toma.

Y ahora, que la la primera fase de la contrucción del proyecto se avecina, una variedad de personas asociadas con el proyecto ven el trabajo de Flores como la clave de ayudarse colectivamente a visualizar el anhelo que la comunidad tiene para el punto de control.

“San Ysidro tiene una gran historia de estar seriamente dividida”, Wells, el director de la cámara de comercio, dijo. “Y por mucho tiempo, nosotros le hemos dado a nuestros gobernadores electos, una excusa para no hacer nada aquí”.

Wells dijo que el conociemto de Flores sobre el transporte, la planificación y el diseño hacen de él una persona invaluable para la comunidad.

“Flores es el hombre que dice, Desde 30,000 pies de altura, comó funcionará ésto?” dice Wells. “Él verdaderamente reconstruye y unifica cosas que anteriormente han sido desmembradas”.

Ramon Riesgo, ingeniero del proyecto de GSA, dijo que la comunidad se siente más a gusto escuchando la voz de Flores. Él describió los planes del gobierno a la comunidad, y por turnos tomaba la perspectiva de la comunidad de regreso a la GSA, satisfaciendo un rol muy especial, dijo Riesgo.

Y en su trabajo en Casa, Flores por muchos años había estado ayudando a expresar los principios del diseño de su comunidad, alguien que tiene solamente los conocimientos básicos de éstos, dijo Cruz, un professor de la Universidad de California, San Diego, quien enfocó sus estudios en la región de la frontera y particularmeente en San Ysidro. Cruz trabajó varios proyectos junto con Flores.

Y Flores no sólo enseñó el diseño de edificios y de calles; él le dio forma y diseñó conversaciones sobre problemáticas, dijo Cruz.

“Él se convirtió en un puente de conexión entre los politicos, desarrolladores y dentro de la comunidad; y eso para mí se convierte en algo muy importante,” dijo él. “Él se convirtió en el coreógrafo de muchas fuentes de poder.”

La comunidad que tenía problemas de expresarse conjuntamente, con una voz habían encontrado a alguien que les ayudó a ver y a diseñar su futuro. Además en el proceso se ha encontrado finalmente la forma de hacer retroceder las fuerzas externas que habían estado determinando el futuro de la comunidad.

Flores está fascinado con el diseño y la planificación de la comunidad en la región de la frontera. El nació en Ciudad Juárez; una ciudad separada de El Paso, Texas por la frontera internacional. Él vivió allá y asistió a una escuela de inmersión de inglés hasta que tuvo 10 años; y cuando él tenía 10 años su familia se mudó para Los Ángeles.

Él se mudó para Nuevo México y luego regresó a Los Ángeles nuevamente. Él abandonó sus estudios en la facultad de ingeniería aeroespacial en la Universidad de Northrop para dedicarse a clases de diseño y de arquitectura.

Eventualmente, él se graduó de la Universidad de Arizona en Tucson. Él se mudó a San Ysidro en el año 2000 para iniciar una beca de arquitectura, la cual empezó en el año 2001. La beca junta por 3 años a un arquitecto graduado con una agencia que trata de desarrollar un proyecto de casas accesibles para un barrio con personas de escasos recursos. Katie Swenson dirige la asociación y dijo que ella muy a menudo cita el trabajo de Flores en San Ysidro, como un modelo para un resultado ideal de una asociación.

Muchos años atrás empezó a crear una inigualable coalición para un plan de urbanización de San Ysidro. Una de sus primeras tareas al inicio de su asociación fue el ayudar a Casa a desarrollar una propuesta para una nueva iniciativa en la ciudad de San Diego: el plan de la Ciudad de los Pueblos que inspiraría a barrios más viejos a revitalizar las calles de sus comunidades, a dar la bienvenidad a más densidad en las residenciales, a estar más cerca de transporte colectivo, y a unir residentes y dueños de negocios con las comunidades más pequeñas de San Diego.

Casa quería ver a San Ysidro seleccionado como uno de los pueblos pilotos en comenzar esta iniciativa. Pero el grupo no era el único que había sometido una propuesta. La Asociación de Negocios de San Ysidro también sugerió un plan de reurbanización. Los miembros de la oficina del Concejo Municipal les dijeron que ellos tenían que presentar un plan.

Flores codificó un plan piloto de pueblos: Mi Pueblo. Él fundó los talleres de trabajo “Sin Límite”, ayudando a la comunidad a entender el concepto del plan urbano y los problemas prácticos de cómo ganarse la vida en la comunidad. Él hizo e introdujo una tabla de juegos en donde retaba a los residentes a planear una cuadra, colocando casas de Madera y árboles y tiendas a la orilla de las calles para enseñarles la densidad de población y la urbanización en espacios abiertos. Además desmentía algunos clichés de urbanización y sacó de sus mentes algunos pensamientos que estaban muy bien afianzados sobre el proceso de urbanización sin tener que unicamente pedirles que se sentarán delante de una presentación de Power Point.

Muchos líderes aprendieron que no había nada tan sofisticado que no se pudiera hablar con esta comunidad.

El apoyo politico para estimular el plan piloto de los pueblos ha ido disminuyendo. Pero aún asi el Proyecto de Mi Pueblo no ha descartado la forma en que ellos sueñan que su comunidad ser verá, Flores ha ayudado a la comunidad a encontrar una manera armoniosa decidiendo que pasará después.

“Yo pienso que nosotros entendemos que la ciudad está actuando como una ciudad lo hace, burocracia,” dijo Flores.

La propuesta piloto le dio y le sigue dando a San Ysidro una fundación para su crecimiento y un plan para su futuro. Flores diseñó y manejó la construcción para “Casitas de las Florecitas”, ocho casas de colores brillante para que fueran vendidas a precios restringuidos solo para familias de la comunidad que tienen bajos o moderados ingresos.

Flores llegó a la comunidad con una perspectiva fresca, dijo Skorepa, para llenar algunos vacíos que habían creados para servicios sociales y para el sector commercial.

“No es que él le tema al conflicto, pero él prefiere encontrar la forma más pacífica para realizar las cosas”, dijo ella.

Efectivamente, Flores se convirtió en un traductor, no sólo entre inglés y español que él inicialmente hablaba. Él simplificó las ideas de diseño y les motivó a visionar cómo desean que crezca San Ysidro. Su sociedad terminaba en el año 2004, pero Flores se ha quedado en ese puesto por otros 4 años.

Él renovó un edificio del año 1927 en West San Ysidro Boulevar, con un par de apartamentos en la parte de arriba y en el área de abajo creó “The Front”, el cual es un centro de diseño en donde él tiene su oficina y un espacio para exponer sus planos y para celebrar los talleres de trabajo. Con “Casa”, Flores rescató un edificio, un estilo Louis Gill, que alguna vez fue una tienda de mercancias en el pueblo peroque se habia convertido en una tienda de parafernalia de drogas. Él se metió por su propia decision en medio de una gran resistencia de la comunidad como un recurso para los dueños de negocios y para los residentes. El edificio se convirtió un recuerdo físico de que el diseño si es importante en San Ysidro.

Flores parece personificarse en su trabajo en San Ysidro. Su oficina en el “The Front” es contemporaneo, diseñado con lineas limpias y con un mobiliario muy simple. Él observa a través de sus gafas modernas los planos para el nuevo punto de control de la frontera. En su oficina en una reciente mañana, él saludó a dos trabajadores en español y luego regresó de nuevo al inglés para describir la necesidad de consolidar y organizar los planos de transporte en la frontera. Él es de temperamento equilibrado y muy sereno aún en una conversación tensa, dicen las personas que han tenido mesas de discusiones con él. Él ha hecho el llamado a los residentes de San Ysidro a comprometerse con el futuro de su propia comunidad; Flores por si solo ha borrado la línea entre su trabajo y la dirección de la junta de planificación.

En un examen vital, aún la GSA, con quien Flores ha tenido discusiones sobre el futuro del punto de control de la frontera, reconoce su trabajo.

“Él definitivamente es una persona, un hombre jovén, que quiere trabajar y que quiere hacer las cosas bien”, dijo Riesgo, el ingeniero de la GSA. “ Personas como nosotros deberíamos de escucharlo más a menudo”.

Flores no piensa que él llegará a practicar algún día una arquitectura pura o a hacer planos de edificios sin tomar en cuenta el elemento del desarrollo de la comunidad. Él y su esposa le acaban de dar la bienvenida a su primer bebé y ellos viven cerca de Chula Vista. Él aboga por la expresión de arte y de cultura en San Ysidro y forma parte del comite de planificacion de la celebración del centenario de la comunidad en el 2009.

“Yo estoy viendo ahora problemas más grandes de los que yo hubiera visto si me hubiera quedado sólo con la arquitectura”, dijo Flores. “Esta es una comunidad que, por mucho tiempo, sintió el descuido de otros lugares. Esta es una comunidad tomando el desarrollo de su futuro en sus manos”.

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