December 5, 2008

Comentario:

El efecto Hillary en el CSN

Por Humberto Caspa, Ph.D

El Consejo de Seguridad Nacional (CSN) de la Casa Blanca normalmente está compuesto por personas de mucha capacidad política y gente que tiene un extenso conocimiento en cuestiones de estrategia militar, relaciones internacionales y la economía.

En cada gobierno hay un flanco que domina a los demás. Con los recientes nombres dados a conocer por el presidente electo Barack Obama, todo hace suponer que las propuestas del nuevo CSN estarán determinadas por la nueva Secretaría de Estado, el cual será liderado por la actual senadora Hillary Rodham Clinton.

Si nos remontamos a unas décadas atrás, específicamente durante la Administración Nixon, nos daremos cuenta que el hombre a quién los medios de comunicación prestaron más atención dentro del CSN fue, sin duda, a Henry Kissinger.

Kissinger fue un catedrático destacado en la Universidad de Harvard y fue reconocido por escribir libros que enfocaban la llamada “política real” y el balance de los poderes del mundo. Su experiencia política era poca o nada.

Sin embargo, una vez llegado a la Casa Blanca, como Consejero de Seguridad y luego como Secretario de Estado, Kissinger se perfiló como uno de los más dotados del CSN. En unos cuantos meses, su perspectiva política en torno a la Guerra Fría, específicamente en el conflicto de Vietnam y en América Latina, se convirtió en el eje de la política del gobierno. Su influencia se notó más durante la segunda gestión de Nixon, cuando fue nombrado Secretario de Estado, especialmente cuanto irrumpió el escándalo del Watergate. De momentos parecía el jefe de estado.

En la Administración Bush (hijo), el poder del CSN se inclinó hacia el Pentágono y luego a la vicepresidencia. Durante su gobierno no existió un hombre poderoso, sino un grupo dominante conocido como los “halcones”, misma que estaba compuesto por Donald Rumsfeld (ex Secretario de Defensa), Dick Cheyney (Vicepresidente) y Condoleeza Rice (Consejera de Seguridad y Secretaria de Estado), entre otros.

Raras veces existió diversidad de opiniones en el equipo de Bush. El único que demostró independencia fue Colin Powell, ex Secretario de Estado. Por eso las políticas que se promovieron desde la Casa Blanca normalmente adolecieron de lo que en el ámbito académico se llama “mentalidad de grupo” o la inexistencia de un cuestionamiento racional a las políticas del gobierno. Las consecuencias de este tipo de mentalidad fueron las políticas erradas de Irak, Afganistán y recientemente en Irán.

El nuevo equipo del presidente electo Barack Obama demuestra tener diversidad de género, conocimientos y sobretodo experiencia. En el nuevo CSN aparecen nombres con mucha trayectoria política y militar, y personas que brillaron con sus propias luces en sus áreas de especialidad.

Sin embargo queda claro que el sesgo dominante del nuevo gobierno de Obama recaerá sobre la senadora Hillary Rodham Clinton, quién muy pronto será la nueva secretaria de estado.

Ninguno de los otros secretarios tiene la trayectoria de la senadora Clinton. Por una parte, el secretario de defensa Robert M. Gates, es un personaje con mucho conocimiento en el campo de estrategias militares, pero adolece de experiencia política y relaciones humanas. Por su parte el nuevo Consejero de Seguridad, James Jones, fue ex comandante de las fuerzas de la OTAN y, como un elemento negativo, apoyó la candidatura de John McCain durante la campaña presidencial. Al igual que Gates, Jones no tiene finura política ni el carisma que posee la senadora Clinton.

Entonces, todo hace suponer que el gobierno de Obama tendrá por primera vez en una mujer –a pesar que hubo dos otras— el liderazgo de la política internacional del país. Clinton es muy conocida por su centrismo en el conflicto Israel-Palestina y seguramente tratará de devolver la esperanza de paz en esa región. Con China tratará de buscar más integración, más equidad comercial en términos de exportaciones e importaciones. Con los países latinoamericanos tratará de acercarse mucho más a la izquierda moderada de los gobiernos de Brasil, Chile, Perú, Argentina y probablemente Ecuador. Venezuela, Bolivia y Nicaragua no están en la lista de sus aliados.

El nuevo CSN, liderada por la senadora Clinton, da señal de que las políticas irracionales de Bush están a días de su final.

Dr. Humberto Caspa es profesor universitario. E-mail: hcletters@yahoo.com

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