August 22, 2008

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

¡Que pongan el Muro!

Chance y los lectores se extrañan por el título, pero dejen explicarlo: hace unos días supimos dos cosas que me iluminaron y me hicieron ponerme del lado de Sensenbrenner y el muro fronterizo.

Ya sabemos que no servirá para detener al medio millón de sin papeles que vienen cada año a gringolandia, y ahora se le propone un fin más noble: ser un gigantesco foro de opiniones y expresiones artísticas. ¡Imagínese! Una barda de de 3 mil kilómetros haría salir de sus tumbas a David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y otros muralistas mexicanos. ¡Qué no darían por pintar un muralote de 3 mil kilómetros¡

Claro que alguien pondría una lana para rentar el espacio, al estilo de los atletas profesionales que parecen anuncios ambulantes, y ya no se sabe ni qué equipo juega contra cuál porque solo se ven marcas comerciales. Imagínese la lanota que se cobraría para anunciarse ante medio millón de espectadores cautivos.

De hecho, la organización PETA, defensores de los derechos de los animales, quiere poner anuncios en muro fronterizo y le mandó una carta al comisionado de la Patrulla Fronteriza pidiendo precios para poner nueve carteles en inglés y español en el muro. Dicen que eso ayudaría a pagarlo.

Y PETA no quiere poner sus anuncios tradicionales de famosas encueradas o semi-encueradas que dicen que las únicas pieles que debemos usar son las nuestras y no las de otros animales. No sería desagradable ver a la atleta olímpica Amanda Beard luciendo su propio cuero en la barda, pero PETA quiere poner anuncios que digan: “Si no te agarra la migra, te atraparán el pollo y las hamburguesas. Sé vegetariano”.

PETA admite no tener una posición sobre la inmigración, pero quiere advertirle a los migrantes de los pésimos hábitos alimenticios de este lado. Saben que la Migra nos hace los mandados pero le preocupa que se deje atrás la sana dieta de granos, fríjoles, frutas y verduras frescas, y entrarle a la grasa y colesterol típicos de este lado. Lindsay Rajt, directora vegetariana de PETA dice que quieren “alertar a los inmigrantes para no sumarse a la crisis nacional de salud” y para “evitar las trampas alimentarias en este lado”.

De Acá pa’ Allá

La otra información viene de la XXVI Reunión de Gobernadores Fronterizos y de la V Conferencia Anual de Seguridad Fronteriza de la Universidad de Texas, y es el descubrimiento del hilo negro mojado en agua tibia: entre el 90 y el 95 por ciento de las armas decomisadas en México a las bandas delictivas son “Made in USA”.

La información, para que no piensen que es argumento mexicano chafa para justificar el fracaso de la guerra de Felipe Calderón contra del narco, no viene de México sino de Michael Sullivan, director de la oficina gringa de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos. Dijo el gringo que “casi todas las pistolas, revólveres y metralletas decomisadas en el vecino país proceden de Estados Unidos”.

Con esa información en mano, los gobernadores norteños mexicanos se quejaron ante sus contrapartes sureñas gringas y propusieron firmar acuerdos para hacer algo sobre las armas que usa el narco para sus ejecuciones. El Gober de Coahuila planteó crear “una red virtual binacional para intercambiar información para combatir la delincuencia y el contrabando de drogas y mercancías”.

Fuera de foco el gober, porque la cosa no es “virtual”, sino real. Las armas no pasan la frontera por e-mail, sino que “alguien” de carne y hueso las cruza. Le atinó más el subsecretario de Prevención y Estrategia Policial de Seguridad Pública, Ricardo Martorell, resaltando que “estamos aislados… casi no existe comunicación entre las policías de las dos naciones, y no sabemos si algún americano que llega a México tiene orden de aprehensión”.

Es cierto. El famoso programa US Visitor permite a los gringos saber qué extranjeros entran y salen de su territorio, pero no registra a sus propios ciudadanos que salen. Esto se combina con la bronca mayúscula de que solamente en Texas, del lado gringo, hay 12 mil changarros de venta de armas que se pueden comprar por 20 o 30 dólares y a nadie le importa. En Texas, cabe aclarar, no es delito de acopio de armas, así que cualquier vaquero trasnochado puede tener mil pistolas o ametralladoras en su casa o negocio (o venderlas al narco mexicano) y no pasa nada.

Por eso habría que poner el muro, para que los gringos no dejen salir a los gringos criminales y terroristas con armas hacia México. Le hubiera evitado al país los más de 8 mil ejecutados por el narco en los últimos años. Además, evitaría la obesidad de los mexicanos que se quedan acá y cambian la cultura de la tortilla por la del “hot dog”. De perdida, las encueradas de PETA lo harían verdadera obra de arte… ¡que pongan el muro¡

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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