August 15, 2008

Conservadurismo y post modernidad en la cultura

Por Víctor Manuel Domínguez

La imposibilidad de concertar acuerdos donde no aparezcan prejuicios, temores, falta de confianza en los artistas y sus proyectos ha provocado que los debates entre quienes integran las filas de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y los que rigen la cultura se hayan convertido en un diálogo entre sordos.

El tratamiento de diversos temas como el éxodo de profesionales de la música, la danza, el teatro y la literatura, la escasez de propuestas a mediano plazo para el seguimiento de jóvenes valores, y la necesidad de estructuras institucionales de mayor alcance, son abordados de forma sistemática sin resultado alguno en los proyectos o espacios a la crítica.

Las reticencias acumuladas entre funcionarios y creadores, fundamentadas en rechazos, despidos, abolición de iniciativas por el culto dogmática a la supuesta integralidad del creador y su obra, prevalece y acalla las ideas de los participantes, mutila el análisis de los informes y crea un falso espacio incondicional para las inquietudes de los artistas.

Problemas como la sutil exigencia de un producto artístico con lectura unidireccional y el interés porque el creador no desborde su imaginación para que el espectador promedio pueda interpretar su obra, son considerados entre las limitantes de los artistas a la hora de elaborar un texto literario, pintar un cuadro o realizar una composición musical.

Asimismo, el reconocimiento a la carencia mayoritaria de una formación humanística integral que propicie un pensamiento estético divergente y abierto a la opinión en el ámbito de la cultura, acapara la mayor atención de quienes andan a la búsqueda de la plena libertad de creación.

El arte post moderno, unido a temas que aborden ciertas zonas vedadas por el dogma oficial, es rechazado por la mayoría de los funcionarios de la cultura, a veces por conservadurismo, otras por el desconocimiento del múltiple lenguaje de las obras, y en varias ocasiones por considerarlas hipercríticas de acuerdo con la forma o el contenido empleado para reflejar la realidad de su contexto.

Puestas en escenas, obras literarias y otras manifestaciones del arte y la literatura enfrascadas en develar la complejidades de un momento histórico nacional sumergido en la desorientación estética, se suman a proyectos de artes plásticas, musicales, calificados de irreverentes, y sucumben bajo la censura obsoleta del realismo socialista, rasero por dónde aún muchos miden la calidad del arte.

Estas y otras limitaciones conceptuales en la esfera de la creación artísticas constituyen un freno para el desarrollo de la libertad de expresión, atentan contra las posibilidades reales de los creadores, y reducen considerablemente el alcance cultural y estético de la población.

Víctor Manuel Domínguez García (Bayazo, 1957).

Víctor Manuel Domínguez García es graduado como Productor de Cine, Radio y Televisión. Además, tiene un título de asesor literario, hecho que lo vinculó a la fundación de la Brigada Hermanos Saíz de escritores y artistas jóvenes en la década de los ochenta.

Su novela “Operación Caldosa”, así como sus libros de relatos “Canción de los Olvidados” y “Pasaporte para las estrellas”, fueron rechazados por la editorial Letras Cubanas al considerar los textos como subversivos o tergiversadores de la realidad.

Poemas de su libro “Puntos de Vistas” fueron galardonados en concursos nacionales como El Caimán Barbudo, Mangle, Manuel Navarro Luna, y Úrsula Céspedes de Escanaverino, entre otros. Poemas suyos han aparecido en antologías nacionales y extranjeras.

Ha colaborado con el suplemento humorístico DDT, la revista satírica La pistola (México), y desde 1996 se desempeña como periodista independiente que escribe para Cuba Net, Encuentro de la cultura cubana y La primavera de Cuba, en Estados Unidos, España y Suecia, respectivamente.

Su libro de crónicas “Nefasto en La Habana” se encuentra en proceso de edición por una editorial española.

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