August 15, 2008

¡Obamanía full swing! O cogiendo vuelo en el festival

Texto y foto de María Dolores Bolívar

El fin de semana de agosto 9 y 10, salió el sol para la calle Logan. Presentes estuvieron las organizaciones ACORN, Clubes de César Chávez, Ángeles de la Frontera, entre muchas otras, y todas con su entereza ciclópea por estos tiempos adversos, especialmente duros para cualquiera que venga del sur del país. Tiempos en que el promedio para las familias implica perder la casa víctima de la crisis hipotecaria, perder los hijos —víctimas de las drogas o la guerra— o ver esfumarse el sueño de la educación para todos no tanto por lo inaccesible en costos como por la premura que implica sobrevivir en una economía que exige para salir a flote tres turnos diarios. Y en este cuadro dramático… quién cuestiona el ánimo que caracteriza hoy al golpeado barrio bravo de San Diego, Logan. Su ánimo y su belleza interior se equiparan a ese sol que dibujó sobre un lienzo quien así coronó su corto mensaje “pride” en tiempos en que tener orgullo es proeza, a no dudarlo.



Una mini campaña por Obama se llevó a cabo en el Barrio Logan.

La Sonora Dinamita, Los Viejitos de Michoacán, El Sentimiento Purépecha fueron notas “sonoras” para los asistentes que se olvidaron, por un fin de semana, del trajín diario, al ritmo, en purépecha, de Adiós mi California. Y qué decir de toda esa gente fervorosa que dio rienda suelta a una mini campaña por Obama o por McCain. Junto a las compañías que venden confort, como las telefónicas de celulares, los diarios en español o los autos 2009, hicieron su labor las organizaciones que hoy son motor de la resistencia popular contra la crisis económica. La Obamanía puso tienda bajo el sol, literalmente. La desproporción por la popularidad que cobran uno y otro candidato entre los hispanos es de notarse. ¡No vimos fotos de McCain más allá de las de su puesto partidario! Bajo el toldo que cubría a los tres promotores de ese partido, amistosos y sonrientes, algunos se aventuraban, curiosos y solidarios. Las fotos de Obama, en cambio, aparecían compitiendo con las altas figuras de la latinidad. Obama junto a Frida, Obama junto a Chávez, Obama junto a Desmond Tutu, Obama junto a Zapata, qué digo, Obama Zapata.

A punto de iniciar la convención demócrata los esfuerzos de ese partido por conquistar a los votantes hispanos no se han hecho esperar. Quizás entre los hispanohablantes, más que entre cualquier otra minoría, las preferencias electorales hayan sufrido fuertes embates. Pero ahora es tiempo de cerrar filas y de revalorar las perspectivas a futuro. (1) Transformaciones en la educación, de fondo, es decir, no solo escuelas desegregadas sino programas de educación diseñados por educadores y docentes y no por burócratas y financistas que cortan de aquí y de allá sin pensar que la educación es, literalmente, el futuro del país; (2) reforma migratoria que refleje la realidad y no un ideal de país que hace más de cinco décadas dejó de ser de un solo color; (4) el sueño americano para todos y que este sueño no sea sólo la guerra o los honores militares (in memoriam); (5) combate y prevención de las drogas entre los jóvenes y de la imagen que de las drogas se tiene entre los adultos; (6) apoyos para la reconstitución de la familia, cosa que implica, entre otras muchas, salarios dignos y prestaciones también dignas para los padres; una política laboral congruente con los principios de equidad y justicia y servicios médicos que permitan un nivel de salud acorde con los niveles de desarrollo del país, frente al mundo; (7) sobre todo combate y prevención de las enfermedades que aquejan a las poblaciones más vulnerables derivado esto de esas fallas en la política laboral de los últimos tiempos como la desnutrición y la obesidad, el incremento de la diabetes, el aumento del SIDA y los embarazos entre la población adolescente; (8) barrios seguros con policías que den a todos igual trato y que se adhieran a las normas internacionales de los derechos humanos; (9) fin a la violencia, no solo a la violencia callejera propiciada por las pandillas, sino también a la que sufren las familias vía la persecución de la patrulla fronteriza y de las policías locales y de esa otra, de nuevo cuño, que son las redadas, en muchos casos nocturnas y que evocan tiempos y estilos de gobierno que no van acordes con una democracia y un estado de derecho; (10) respeto a las culturas de todo el continente, no solo las de habla hispana sino también a todo ese mosaico de culturas indígenas que hoy sufren el nuevo embate de grupos intolerantes que buscan eliminarlas reprimiendo su idioma, su fisonomía, su colorido, sus devociones, su música, sus intenciones de resistencia y de vida.

Creemos del orden del ingenio el que Lalo Alcaraz engalane a Obama con el sombrero y el traje zapatista. Quizás, en el largo camino hacia La Casa Blanca el popular Obama no dilate en darse cuenta de la importancia del voto hispano. Lo que sí se anhela, desde la gayola en la que han convertido a nuestros barrios los centros del poder, es que la campaña que nos resta, de aquí a noviembre, no se convierta en un debate entre políticos y camarillas partidistas, menos en un chismerío que más parece caza de brujas… Los tiempos claman, que claro está, un diálogo con las comunidades —no importa que este diálogo se de en español o en inglés—.

En español se dice que “el horno no está para bollos” cuando éste se pasa de calor y que los bollos pueden quemarse… y ninguna expresión viene tan bien en estos momentos al país, al mundo. Ojalá que en ese discurso que hoy anuncia cambio, con fanfarrias, no haya sólo palabras.

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