August 15, 2008

Comentario:

Incongruencia de McCain y Obama

Por Humberto Caspa, Ph.D

El debate sobre los hidrocarburos continúa y seguirá propagando noticias a medida que nos acerquemos al “Día D” en noviembre. Tanto el republicano John McCain como el demócrata Barack Obama presentaron dos tipos de proyectos distintos recientemente.

En el fondo, sin embargo, los dos buscan esencialmente el mismo objetivo: ganarse el corazón del electorado estadounidense. En este sentido, la política se impone a la esencia con relación al tema de la gasolina.

Mientras McCain y Obama presentaban sus planes a los medios de comunicación, un grupo de personas discutían y opinaban en torno a la crisis energética en un Starbucks ubicado en las vecindades de la ciudad de Costa Mesa.

Uno de ellos se negaba a creer en las palabras de McCain y Obama y cuestionaba la lealtad de los dos en torno al problema real de los hidrocarburos. Para esta persona, el único culpable de nuestra desventura económica, particularmente el incremento desmedido del precio de la gasolina, tiene nombre y apellido y debe ser castigado por sus desaciertos políticos. Según él, dicho personaje está sentado en la Oficina Oval de la Casa Blanca.

Asimismo, el grupo de personas apuntaba que la retórica política de hoy está permitiendo que los errores del presidente George W. Bush en el Medio Oriente, particularmente en Irak, está permitiendo que la culpabilidad sobre los precios atorrantes de la gasolina se transfiera hacia los propios candidatos presidenciales y a la sociedad en su conjunto. En otras palabras, aparentemente el culpable no es él, sino nosotros.

Por una parte, el proyecto de McCain, misma que busca incrementar el número de posos petrolíferos en áreas protegidas por el gobierno y pretende aumentar las plantas nucleares en zonas sensibles, está destinado a criticar supuesta debilidad de Obama en torno a la cuestión de los hidrocarburos.

En su proyecto, McCain no menciona ni una palabra sobre la responsabilidad de Bush en el incremento de los precios de la gasolina; solo se limita a crear más políticas paliativas para resolver el problema. “Necesitamos crear más pozos y necesitamos hacerlo ahora”, dijo recientemente en Newport, Michigan.

Por otra parte, el candidato demócrata hace virtualmente lo mismo que su colega republicano. El plan de Obama pretende, entre otras cosas, crear un millón de carros híbridos –de gasolina y electricidad— e intenta reducir los estándares de carbono subyacentes en la gasolina. Con ello inculpan indirectamente a la población estadounidense por el uso desmedido de los carburantes.

A pesar de que los proyectos de Obama y McCain proyectan una idea racional con relación a la gasolina, en el fondo no hacen más que “lavar las manos del Presidente”. Los dos candidatos raras veces reflexionan públicamente acerca de las causas reales del problema de los hidrocarburos y casi nunca se ponen a cuestionar la subida vertiginosa del precio de la gasolina durante la Administración Bush.

Yo creo que la población norteamericana exige que la retórica política de los dos candidatos debe ser acompañado por una crítica al gobierno de Bush. Después de todo fue la testarudez del Presidente la que empujó al país a una guerra que tenía como objetivo “adueñarse” los recursos petrolíferos de Irak. Todos sabemos que encontrar armamentos de destrucción masiva fue una simple saña para alcanzar un objetivo que no tenía claridad política ni económica.

En este sentido, aunque mucha gente la considere redundante, la crítica contra el gobierno de Bush en torno al tema de los hidrocarburos debe seguir adelante. Después de todo fue el actual presidente quién nos metió en este barullo político-económico.

Dr. Humberto Caspa es profesor universitario. Autor del libro: “Terror en el barrio latino: La llegada de la nueva derecha al gobierno municipal.” E-mail: hcletters@netzero.com

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