August 8, 2008

ICE Ofrece un Programa de Auto Deportación

Esto le da tiempo de arreglar sus asuntos personales

Por Mariana Martínez

Las autoridades de emi-gración han sido duramente criticadas por realizar numerosas redadas en barrios de emigrantes, —especialmente hispanos—, donde la búsqueda de fugitivos de la justicia ha resultado en escenas dramáticas en las cuales, elementos armados llevan arrastrando a las personas fuera de sus hogares para ser deportados, mientras sus niños lloran, aún en pijamas.

Para contrarestar esta imagen negativa, el Departamento de Seguridad Interna (DHS) por sus siglas en inglés, ha creado un programa piloto llamado Remoción Voluntaria (Scheduled Departure, en inglés), que se implementa ya en cinco ciudades de Estados Unidos, una de ellas San Diego, del 5 al 22 de agosto.

El programa se enfoca en los 457 mil emigrantes indocumentados contra quienes las cortes de emigración, ya han emitido una orden de deportación, pero excluye a aproximadamente un 20% de ellos, por tener antecedentes penales. El programa ya empezó en Santa Ana y San Diego, California, Charlotte, Carolina del Norte, Chicago, Ilinois y Phoenix, Arizona y de ser exitoso podría implementarse a nivel nacional.

“Queremos mostrar a los grupos de activistas y organismos comunitarios que estamos abiertos a sugerencias y soluciones distintas a las empleadas hasta ahora”, explicó Jim Hayes, director de Detenciones de El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés) en varios medios de comunicación.

De tener éxito, el programa también reduciría los costos de búsqueda y detención de emigrantes, ya que las personas que se entreguen no serán detenidas en centros de detención migratoria, sino deportados lo antes posible. Además sería una manera de evitar ser detenido sin tener sus asuntos en orden o permaneciendo encerrados en un centro de detención.

Según autoridades de ICE, las personas que se entreguen voluntariamente podrían obtener un plazo de hasta 90 días para poner sus asuntos en orden (traspasar propiedades, pagar deudas, preparar su llegada a su país de origen), pero se mantiene la sanción de hasta 20 años sin poder volver a entrar a EU.

Cristian Ramírez, presidente de la organización nacional Comité de Amigos Americanos, dice que a pesar de las dudas sobre el éxito del programa, alguien podría salir beneficiado.

“Los emigrantes podrían evitar ser detenidos en condiciones deplorables en los Centros de Detención Migratoria, donde la espera para ser deportados puede ser de meses o años… Además permite a los dueños de casas arreglar su situación para no dejar a las familias en el desamparo”.

Ramirez aconseja ante todo asesorarse con un abogado de emigración y con el consulado de su país antes de entregarse a las autoridades migratorias.

A pesar de que los anuncios de ICE en los medios hispanos aseguran que “de rendirse a las autoridades esta acción será anotada como factor en sus documentos de emigración”, tanto emigrantes como activistas consideran que hay pocos incentivos y poca confianza en las autoridades.

La activista Elvira Arellano coincide con la percepción de que hay pocos incentivos para entregarse.

“ICE no ofrece ninguna protección a las familias, no cambia las sanciones, el castigo de no poder entrar sigue siendo el mismo” dijo la activista, que fue deportada a México tras haberse refugiado en una iglesia de Chicago por más de un año. “Nuestra gente no van a ir a entregarse, si no fueron a su cita de deportación fue para no salir del país, ¿Por qué lo harían ahora? Si les ofrecieran algo habría más personas que se entregarían, por la esperanza de arreglar su situación. Que dijeran, “vas a salir pero no te vamos a castigar, podrás arreglar tu estatus a través de tus familiares o marido americano”, pero no lo están haciendo así”.

Daniel Santos, emigrante Mexicano, del estado de Guerrero, lleva ya más de 25 años viviendo en Estados Unidos, trabaja en un restaurante y tiene ya su residencia permanente.

“No es que uno quiera evadir la ley, es que uno ya tiene aquí su vida, sus cosas, su familia”, dijo Santos, explicando que muchos de sus amigos están preocupados por las redadas, pero aún así fincan toda su confianza en una reforma migratoria y no se entregarían.

“Yo por ejemplo, ya no tengo a nadie de mi familia en México, mis hijos son ciudadanos y ya están en la universidad, ¿a qué me regresaría?, además, deberían de ofrecer un castigo menor, para que convenga que te vayas un par de años y que revisen tus antecedentes a ver si trabajabas y pagabas impuestos y vale la pena que te dejen volver”, agregó Santos.

Hasta ahora solo ha trascendido a los medios el caso de un hombre que se entregó voluntariamente en Phoenix, Arizona.

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