August 1, 2008

El Estrecho de Anián

Por Marco A. Romero

Algunos científicos predicen que el océano Artico pronto será navegable, al menos durante el verano, a causa del deshielo polar. Nos podemos imaginar colosales buques mercantes de 400 metros de eslora penetrar el estrecho de Bering desde el Pacífico, luego circundar el Polo Norte hasta desembocar, sin contratiempos, en las aguas del Atlántico. Comparativamente, el canal de Panamá parece un arroyo apacible.

Además, como el lecho marino del ártico es rico en hidrocarburos de origen orgánico -se calcula que en la región se localiza el 25 por ciento de las reservas petroleras del planeta-, habrá centenares de plataformas bombeando día y noche millones de barriles de crudo y gas natural.

A lo largo de las costas, los pequeños pueblos pesqueros actuales se desarrollarán hasta convertirse en ciudades y, desde Alaska hasta Terra Nova, brotaran nuevos asentamientos humanos atraídos por la abundancia de oro, estaño, níquel, platino y manganeso.

Si usted piensa que ésto es producto de la imaginación, piénselo de nuevo. Hace unos días, un submarino ruso plantó una bandera de su país en el fondo del lecho marino debajo del polo norte, reclamando simbólicamente la región como una extensión de la plataforma continental de Siberia.

Europa y Asia han estado buscando durante siglos rutas marítimas que acerquen su comercio y lo agilicen. Hace 700 años Marco Polo vislumbró una ruta más corta entre Oriente y Occidente a través de lo que él llamó el Estrecho del Reino de Anián.

Durante la época de los grandes descubrimientos geográficos, varios exploradores europeos intentaron navegar entre los dos mayores océanos siguiendo la ruta del Polo Norte. Henry Hudson entregó la vida buscando el mítico estrecho. Con ese mismo propósito, los españoles que conquistaron California zarparon hacia el norte desde los puertos de San Francisco y Monterey, pero los imponentes glaciales los obligaron a desistir.

En el amanecer del Siglo XXI, el tema del Estrecho de Anián sigue vigente, sólo que se observa desde otras perspectivas. Los científicos advierten sobre los horrores que traería consigo el calentamiento global, mientras que naciones como Rusia, Estados Unidos, Canadá, Dinamarca, Noruega y Suecia exploran el asunto desde un enfoque más bien utilitario.

Si, a fin de cuentas, el deshielo del ártico resulta imparable, la humanidad dispondrá de rutas de navegación marítima alternas más económicas y surgirán nuevas posibilidades para la explotación de recursos naturales inimaginables.

Por lo pronto, la lucha por el Polo Norte ha comenzado, y el mítico Estrecho de Anián, obsesión de osados exploradores, gobernantes aventureros, comerciantes ambiciosos y temidos piratas, parece convertirse en realidad.

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