April 4, 2008

Análisis

El petróleo: tiempo de definiciones

Por Dagoberto Márquez

Le llaman de diversas formas: oro negro, veneros del diablo, lodo apestoso, etcétera. Se trata de un compuesto natural creado a través de los milenios a partir de la descomposición de la materia. Un asunto de bioquímica y de química orgánica que se explica con alguna dificultad y cuyo destino está ligado a ser la fuente de energía más importante para el ser humano. Por lo menos hasta antes del desarrollo de otras fuentes como la nuclear, la eólica o la solar, la cual sí sería inagotable en cierta forma. Su confinamiento en las profundidades someras del planeta parece un enigma pero se explica a partir de la descomposición. Su ocultamiento o entierro, aunque ya transformado y dado que su masa contiene cierta diversidad suele ir hacia arriba, brota hasta la superficie muchas veces. Así fue como se le descubrió hace muchas décadas. Por lo que se entiende está en el subsuelo tanto de las plataformas continentales como en el del lecho marino, en muchas partes del mundo, tal vez en todas aunque la exploración continúa. De esta manera lo tenemos en Norteamérica, en el mar del Norte, en el Sudeste asiático, en África del norte, en Asia Central, en Medio Oriente, en Sudamérica, etcétera. De su refinación extraemos diversos productos tanto energéticos como prácticos como el polietileno, todo tipo de plásticos y muchas otras cosas. No existe otra fuente más importante para producir calor para la combustión industrial y la de los motores que dicho compuesto, por eso la locura por el mismo, sobre todo ahora que el nivel de reservas a nivel mundial ha bajado. La cotización por barril anda y se fortalece en el nivel de los cien dólares y no hay visos de que baje, y menos si entendemos que éste se agota.

Estimado lector, Fina lectora, no conviene engañarnos, no conviene decir que podría haber mucho más del que había a principios de la centuria iniciada en 1900 porque la revolución industrial y la multiplicación del ser humano ha menguado su existencia, explotándose y sobre-explotándose hasta niveles impensables toda vez que de su explotación y presencia diversos grupos se volvieron multimillonarios y ejemplos hay bastantes. Y no conviene engañarnos porque el petróleo se agota, se acaba, poco a poco si usted quiere porque se ha utilizado hasta la saciedad, irresponsablemente, pensándose tal vez que era inagotable, como los alimentos del mar, llegándose al extremo de que la producción de coches de 8 y hasta de 12 cilindros se volvió normal, una moda, un asunto que combinó necesidades relativas con el lujo y la frivolidad, sin considerar que las cosas tienen un límite y ese límite lo tenemos a la vista, unas cuantas décadas más y podríamos haber agotado lo que teóricamente tenía que durar mucho más tiempo, siglos más muy probablemente. A tal grado se ha utilizado insensatamente que en lugar de construir tantas hidroeléctricas como fuera posible, se inició la de termoeléctricas cuya fuente de funcionamiento está basada o bien en el combustóleo, o bien en el gas, ambos ligados al petróleo, ambos ligados a la desmedida e irracional sobre-explotación. Y con esto llevamos ya muchas décadas por si no lo ha notado.

Como todos sabemos, a partir del petróleo se producen todo tipo de hidrocarburos, a saber, gasolinas, diesel, turbosina, gas avión, petróleo diáfano, queroseno, combustóleo, gas butano, gas natural, etcétera. También, fertilizantes, parafinas, otro tipo de químicos, materiales sintéticos, algunas resinas, algunas materias primas para diversos artículos y más. En esta lógica la explotación del petróleo y su extracción del subsuelo ha estado ligada a la producción masiva de productos y subproductos de interés y uso generalizado que con el paso del tiempo no solo se diversificó sino que, llevada al plano de la irracionalidad por la vía de un modelo económico galopante y desalmado, llegó a niveles de explotación y de sobre-explotación insospechados, creando riquezas económicas personales enormes a la vez que cierta dependencia en muchos sentidos. Hace poco el presidente de los EEUU definió como “adicción” a la necesidad norteamericana por las gasolinas, entendiéndose esto como un llamado a la racionalidad no obstante que quien hizo el llamado ha creado su fortuna propia a partir de la bonanza petrolera. George W. Bush es texano y Texas es un estado líder en la explotación del crudo.

Ahora bien, como decíamos hace tiempo (cuando denunciamos que algo se traían desde el gobierno de Vicente Fox con la alharaca en torno del petróleo mexicano y la empresa que se responsabiliza de su extracción y control en nuestro país), la gente pudiente y de elite de las expresiones políticas de derecha quiere meter mano ilegalmente a ese preciosísimo recurso, el cual es, sin duda, de todos. De las generaciones presentes y de las generaciones futuras, por muchas razones. Como decíamos, algo olía muy mal en derredor de una iniciativa torpe y estúpida de querer ampliar la producción para una exportación irracional y delirante que si bien deja millonarias divisas también deja horrendas bajas en nuestros de por si menguados inventarios. Y la presunción fue correcta pues lejos de que el actual gobierno se preocupe por la racionalidad estratégica, su pretensión es incrementar la producción por la vía que sea, así sea abriendo la paraestatal (PEMEX) a otras trasnacionales. De esa manera, lo que de otra forma tendría que ser estrategia en prospectiva se reduce a una suerte de estrategia codiciosa y avara, pensando sólo en el interés económico, hablando hipócritamente de desarrollo pero sin considerar que el desarrollo existe ya y que lo que se requiere es otra cosa, planificación, equilibrio, planificación y justeza en perspectiva porque después de nosotros vendrá más gente, mucha más gente que también requerirá de los hidrocarburos.

Por otro lado el volumen de petróleo en el mundo puede ser muy amplio todavía, suficiente para algunas décadas. Pero no más, eso es lo que debe entenderse. Aunque sí fuera un hecho el que el recurso se encuentre en aguas profundas y hasta en muy profundas, las naciones que lo extraen no son todas. Por la información de que se dispone, las regiones petroleras en el mundo son algunas naciones árabes tanto en Asia Central, Medio Oriente y el norte de África. También, algunas ubicadas en el Mar del Norte (Europa Occidental), Norteamérica (EEUU, Canadá y México), otras en el archipiélago malayo (Indonesia, Malasia, Sumatra, etcétera) así como en Sudamérica (Venezuela, Brasil). El volumen de extracción y de riqueza petrolera lo encabezan las naciones árabes. El petróleo sin embargo es altamente estratégico desde el punto de vista de los hidrocarburos. Su extracción excesiva está llevando a su agotamiento y esto a la búsqueda de otras alternativas en el plano de los combustibles, de esto ya hablamos en términos de la producción de bio-combustibles a partir de otros recursos como el agrícola. En ese sentido la producción de etanol si bien es viable también encierra cierto riesgo como la hambruna y el empobrecimientos de suelos, esto por el exceso de perspectiva toda vez que andando el tiempo podrían utilizarse millonarias cantidades de toneladas métricas para la producción masiva de nuevos combustibles.

Estimados amigos, amigas y amigos todos, no sabemos qué va a pasar más adelante, nadie lo sabe. Pero una mirada introspectiva y por demás lógica nos permite deducir que, o se diversifican las fuentes de energía, protegiendo así nuestros inventarios a escala mundial, o nos acabaremos el petróleo más pronto de lo calculado. Si no se actúa en tal sentido vamos a ser testigos de su racionalización internacional so pena de ver caer las industrias y con ello el incremento de la locura. Sólo piense en los países y regiones frías en exceso donde de no ser por la calefacción la gente moriría de manera irremediable. De esto tenemos vastas regiones en el hemisferio norte y nadie finja que no lo sabe porque es muy claro. De manera que a hacer conciencia porque el problema es de muy alto grado de dificultad desgraciadamente, no obstante que como lo dijimos al principio, el petróleo sigue produciéndose, por sí solo, sólo que en el proceso el tiempo es su cómplice y su aliado toda vez que su transformación, preciosa por sí misma, a partir de la materia muerta hasta su existencia como petróleo crudo, requiere de siglos.

El petróleo, nuestro petróleo, un recurso bendito, enigmático pero bendito y preciosísimo. Lo usaron nuestros antepasados más o menos próximos, lo usaron nuestros padres y nuestros abuelos, lo usamos nosotros mismos, y, más allá de nuestro estúpido egoísmo habrán de utilizarlo nuestros descendientes hacia las generaciones futuras, hacia las próximas así no sean ni todas ni muchas incluso. Por esa razón, primaria, justa y estratégica, llegó la hora de defender dicho recurso, nuestro recurso. El petróleo de México el cual no debe ser sino para los mexicanos. En tal sentido, llegó la hora de las definiciones. Llegó el momento de hacerlo. ¿O usted qué piensa...?.

Es todo.

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