April 4, 2008

Nuevo programa de repatriación humanitaria inicia como piloto en Tijuana

Por Mariana Martínez

Comida, agua, refugio, trabajo e identidad, son los derechos de todo ser humano, pero son exactamente estas las carencias de miles de mexicanos que regresan a su propio país deportados de los Estados Unidos.

Entre las irregularidades se encuentran la separación de sus familias, fallas en la notificación consular, repatriaciones de mujeres y menores a horarios inadecuados, repatriación de extranjeros a territorio mexicano y quejas por falta de alimentación.

Pero sus problemas no terminan con la entrada a su propio país, ya que es aquí donde los migrantes también sufren abusos a manos de autoridades, extorsión, robo y explotación.

Oscar, de 45 años de edad, quien pidió no dar su apellido, fue deportado desde Los Ángeles y cuando se dirigía a un albergue, se paró una patrulla, los policías le preguntaron a donde iba, lo registraron y lo metieron a la patrulla.

“Le preguntan cosas a uno pero lo malinterpretan, les dije que iba a trabajar y me decían, “¿vas a entregar algo? ¿droga?”. Ya ahora que los veo me pongo a temblar”, dice “todos los días regresan compañeros a la casa del migrante hablando de que les pegó la policía o los paró; es de todos los días”.

Oscar había trabajado 5 horas levantando escombro en una construcción y se había ganado 200 pesos que pagó de multa.

“Ni había comido para no gastarlo y poder irme a mi tierra, preferí pagar la multa que seguir en esa celda, aunque me quedara sin nada, con apenas 30 pesos en la bolsa sin ningún motivo”, lamentó el migrante.

Según datos del Instituto Nacional de Emigración en México, 42% de las deportaciones de Estados Unidos a México se hacen por Tijuana y Mexicali, es decir más de 200 mil deportaciones en el 2007 y por encima de 60 mil en lo que va del año, de éstas, un número alarmante de casos son de menores no acompañados por un adulto.

El Delegado Regional del INAMI, Francisco Javier Reynoso Nuno, reporta que fueron deportados por Tijuana el año pasado, 4 mil 219 menores sin compañía de un adulto y ya son mil 156 en lo que va del 2008.

“Las cifras de migrantes deportados y sobre todo de menores ha ido en aumento con las redadas ocurridas en el Sur de California”, explicó Reynoso, “por eso nos estamos preparando para un año donde haya incluso un nuevo record”.

A pesar de haber tratados internacionales que piden que los menores sean repatriados de día y avisar a autoridades mexicanas, estos acuerdos con frecuencia quedan en el olvido por parte de autoridades migratorias estadounidenses.

Tonathiu Guillén, director del centro de investigaciones, Colegio de la Frontera Norte, dijo que desgraciadamente Estados Unidos continua con su política de repatriaciones “laterales”, la cual lleva a los migrantes a zonas de México que no conocen.

“México ha insistido mucho en una repatriación ordenada y con atención a las personas pero desafortunadamente no ha habido éxito, sobre todo en los casos de mujeres y menores solos” destacó Guillén.

En un esfuerzo para remediar la extrema vulnerabilidad en la que regresan los migrantes a su propio país, los organismos de la sociedad civil y los tres niveles del gobierno mexicano han lanzado un nuevo programa de repatriación humanitaria.

El programa, que inicia como piloto en Tijuana, pretende que el albergue temporal del Desarrollo Integral de la Familia (DIF) sea el lugar donde se les garantice a los migrantes repatriados, comida, vivienda, trabajo temporal y comunicación con sus familiares.

El padre Luiz Kendzierski, presidente del Comité Estatal de Apoyo al Migrante y director de la Casa del Migrante en Tijuana, destacó que lo importante de todo esto es la acción, la política pública de México, que finalmente comienza en Tijuana.

“Lo básico es ver la necesidad del migrante, ¿Qué es lo que el migrante necesita? Entonces el estado mexicano puede pagar un poquito de tanto que los migrantes han aportado a esta nación”, destacó Kendzierski.

Entre las prioridades, los defensores de los derechos de los migrantes en Tijuana citan la necesidad de ofrecer una identificación a los migrantes.

“Muchas veces, los migrantes que han pasado fuera de México mucho tiempo se encuentran sin ninguna identificación oficial y eso obstaculiza su entrada a un trabajo y muchas veces hace fácil la extorsión por parte de autoridades” explicó Kendzierski.

Por ello, el plan que se ha diseñado con el gobierno incluye varias etapas para lograr proveer a los migrantes con atención integral, identificaciones, seguridad y apoyo para volver a sus lugares de origen.

En medio de experiencias terribles como la de Oscar, de promesas vacías y buenas intenciones, Kendzierski considera que este nuevo programa es una gran esperanza.

“Los defensores de los migrantes aplaudimos el esfuerzo y esperamos que este plan piloto, nos gustaría verlo implementado en toda la frontera en este año” enfatizó el activista.

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