September 28, 2007

Recrudece violencia en Tijuana

Por Luis Alonso Pérez

La madrugada del sábado 22 de septiembre un comando armado ingresó violentamente a la casa del policía estatal Carlos Horacio Morales Méndez. Los sicarios lo sacaron a la calle y lo mataron a balazos frente a su familia.

Junto a su cuerpo yacía el de su vecino Misael Rodrí-guez Hernández, quien minutos antes había sido extraído de su hogar y eje-cutado de forma similar.

Otra víctima inocente del fuego cruzado entre autoridades policiacas y las bandas del crimen organizado, una guerra sin cuartel que ha sembrado terror entre la población tijuanense y ha cobrado la vida de 8 agentes en lo que va de año.

A menos de 72 horas del asesinato de Morales Méndez otro policía estatal fue acribillado por presuntos miembros del crimen organizado. El agente Ricardo Rosas Álvarez fue ultimado la noche del lunes mientras abordaba su vehículo particular en un concurrido centro comercial al este de Tijuana.

33 casquillos de ametralladora AK-47, mejor conocida como “cuerno de chivo”, fueron encontrados en la escena del crimen. Por fortuna ningún civil resultó herido.

Dos horas después, mientras agentes federales, estatales y municipales realizaban un intenso operativo de búsqueda de los asesinos, un comando armado compuesto por una veintena de hombres portando rifles de alto calibre atacó un cuartel de la Policía Federal Preventiva, ubicado en un fraccionamiento residencial cercano a la zona centro de Tijuana.

Los atacantes rociaron cientos de balas en las paredes, vidrios y patrullas estacionadas en el exterior del edificio. Después de diez minutos de disparos los agresores se retiraron a toda velocidad sin que ningún agente policiaco se atreviera a enfrentarlos.

En el ataque un civil perdió la vida y una mujer resultó herida a causa de la lluvia de balas.

“No nos van a intimidar, no nos van a amilanar y no nos vamos a replegar, que quede muy claro”, declaró en conferencia de prensa el gobernador de Baja California, Eugenio Elorduy Walter.

“Esta es una guerra, la aceptamos como tal y estamos dispuestos, cueste lo que cueste, a seguir adelante”.

Esa misma mañana un cadáver fue encontrado en el interior de un vehiculo estacionado a unos metros de la residencia particular de Elorduy, un incidente al que calificó como coincidencia y no como una amenaza del crimen organizado.

Durante la conferencia el Gobernador indicó que el Secretario de Seguridad Federal le había anunciado el envío de agentes federales adicionales para realizar investigaciones que lleven a la detención de los individuos.

Cinco horas después del anuncio, 150 elementos de la Policía Federal Preventiva arribaron en avión a Tijuana para colaborar con las acciones de combate a la delincuencia organizada.

El general Rodolfo Cruz López, Comisario General de las Fuerzas Federales de Apoyo, declaró durante una rueda de prensa que la llegada de los agentes federales no se debe a los hechos violentos ocurridos en la entidad, ya que obedece a un reforzamiento de las actividades del Operativo Baja California.

Un día después Morales Méndez y Rosas Álvarez fueron despedidos con honores por los integrantes de la policía estatal en una ceremonia donde participaron agentes de las corporaciones policiacas federales y municipales, en solidaridad con el dolor de la familia y de la corporación, ya que ellos también han sufrido pérdidas violentas de sus elementos.

Durante la despedida de Ricardo Rosas Álvarez el Secretario de Seguridad Pública del Estado, Víctor de la Garza, aseguró que no darán marcha atrás en su lucha contra el crimen organizado.

“Vamos a seguir trabajando en lo que nos corresponde ya que tenemos el compromiso con ustedes como sociedad de continuar haciendo lo que se tiene que hacer”.

De la Garza declaró que los directivos de las corporaciones policiacas sospechan que los asesinatos pudieran estar ligados a algunas detenciones realizadas por agentes a su cargo, entre las que destacan la detención de una banda de secuestradores que pudieran trabajar bajo órdenes o con el consentimiento del Cártel Arellano Félix, de acuerdo con investigaciones periodísticas publicadas por el reconocido semanario tijuanense ZETA.

El dolor de las familias de los policías caídos refleja el sentimiento de dolor e impotencia que impera entre la sociedad bajacaliforniana, principal víctima de la lucha entre policías y criminales.

Un conflicto que no solo se ve agudizado por la corrupción e infiltración de la mafia en las corporaciones policiacas, sino que no llegará a su fin mientras no se extirpe este cáncer desde su raíz.

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