September 28, 2007

Comentario:

La falsedad

Por José R. Uzal

No tiene sentido que nuestra nación ponga la inmigración ilegal en el centro del dialogo nacional habiendo suficientes leyes vigentes para resolver un problema que nunca debió llegar a las presentes proporciones.

Los presidentes de México y Estados Unidos exponen que se oponen a la ilegalidad migratoria pero la explotan. El Presidente Bush añadiendo la mano de obra barata a la lista de adicciones de nuestra sociedad de consumo junto al petróleo, las drogas, productos chinos. Para enfatizar esta adicción Bush demanda un programa de trabajadores invitados. México mostrando signos de adicción a las divisas que los emigrantes envían a sus familiares, las cuales siguen aumentando anualmente. Ambos son adictos. Ambos tienen el destino de millones de seres humanos en sus manos.

La mayoría del pueblo americano no acepta a los inmigrantes ilegales, pero se beneficia indirectamente de los ahorros en la mano de obra que realizan los productores de insumos básicos. Las oficinas están limpias, los árboles podados, las frutas y los vegetales tienen precios razonables, los platos están limpios en los restaurantes y las camas hechas en los hoteles. Todo esto porque los patrones emplean la mano de obra ilegal, la cual les ayuda a mantener los precios bajos. Estas realidades crean condiciones que no son propicias para que el pueblo americano, si le prestara atención al problema, demande la expulsión de los ilegales.

Los americanos no pierden empleos importantes por los ilegales. Los pierden porque las corporaciones exportan los empleos. Las mismas corporaciones que emplean a los ilegales, a través de terceros, para los trabajos poco importantes que no pueden exportar. Los famosos trabajos que los norteamericanos no quieren hacer por el salario que ofrecen. Este es el secreto a voces que tiene a los políticos debatiendo si expulsarnos o explotarnos. México y Bush cabildean por la explotación. Bush quiere que la mano de obra barata continúe accesible y México no quiere un regreso masivo de los ilegales.

Detrás de la llamada crisis migratoria, además del dinero están los votos. No los votos de los hispanos, como quieren hacernos ver, no, los votos de los anglos. Los políticos de Estados Unidos leen los resultados del censo y ven que la faz de América esta cambiando vertiginosamente. Los anglos no procrean lo suficiente para mantener su mayoría y al mismo tiempo envejecen. Los hispanos mantienen altas tasas de natalidad y son jóvenes.

Este hecho provoca pánico entre los que examinan el futuro de nuestra nación. Piensan que el credo americano está en peligro de desaparecer en los próximos 20 años. Vemos el resultado de esta aprensión en los acuerdos de reforma migratoria basados en la actividad en una sola frontera en lugar de tomar en cuenta el problema en total.

Estados Unidos tiene que considerar a Canadá y México de una forma diferente al resto del mundo. El Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN) o NAFTA por sus siglas en ingles, fue aprobado por el Congreso de Estados Unidos en noviembre de 1993 y entró en efecto en enero 1, 1994.

La llamada Cláusula de la Supremacía (Articulo VI, Cláusula 2 de la Constitución de Estados Unidos expresa: “Esta Constitución y las Leyes de los Estados Unidos deben ser hechas de acuerdo a estas y los Tratados hechos, que sean hechos, bajo la autoridad de los Estados Unidos, serán la Ley suprema de la nación, y los Jueces de todos los Estados serán regidos por dichas leyes, sin importar que haya nada en la Constitución o las leyes”. En palabras simples los Tratados, confirmados por el Senado, como lo fue TLCAN, tienen mas fuerza legal que la Constitución.

NAFTA fue diseñado como la base de un futuro Mercado Común de Norte América. La intención original era la de hacer las fronteras entre los tres países lo más inconspicuas posible; creando el área de libre comercio mayor del mundo para competir con la Comunidad Europea.

Si los mexicanos fueran preponderantemente de ojos azules, hablaran ingles y el 89% no fueran católicos, ya estuviera en efecto el Mercado Común Norteamericano. Las fronteras serian el istmo de Tehuantepec y el Polo Norte y los ilegales a perseguir serían árabes, asiáticos, indios y europeos.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal., en West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispanos parlantes.

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