September 14, 2007

Elvira Arellano protesta

Por Luis Alonso Pérez

La activista pro migrantes Elvira Arellano encabezó una movilización en demanda de una reforma migratoria en Estados Unidos en el puerto de entrada de Tijuana, mismo punto donde fue deportada el pasado 19 de agosto.

Varias docenas de simpatizantes acompañaron a Arellano en una protesta pacífica y un acto religioso, donde se manifestó en contra de las redadas efectuadas por autoridades migratorias estadounidenses y a favor de una legalización para las familias en riesgo de ser separadas por problemas migratorios.

Arellano considera que este es un día histórico, porque en toda la unión americana se llevaron a cabo movilizaciones masivas en su apoyo.

“Hace dos meses el gobierno estadounidense decía que la ley para la legalización estaba muerta, pero hoy estamos demostrando que la propuesta está mas viva que nunca y la gente más unida”.

La activista agradeció el apoyo que ha recibido de las organizaciones civiles estadounidenses y mexicanas que la han apoyado desde que fue deportada a México.

“Los de migración me deportaron porque quisieron callarme, pero mi voz no podrá ser callada”.

La activista lanzó una crítica severa al gobierno mexicano por exigir mejores condiciones para los migrantes mexicanos que han cruzado indocumentadamente hacia Estados Unidos, mientras que discrimina a los indocumentados centroamericanos que se encuentran viviendo en México.

De la misma forma aplaudió los esfuerzos del presidente municipal de Ecatepéc, Estado de México, ya que días atrás declaró el municipio a su cargo como un refugio para migrantes indocumentados.

“Hay mas de tres millones y medio de habitantes y más de cien mil de ellos son migrantes indocumentados. Si estamos exigiendo a Estados Unidos un trato digno para nuestra gente debemos comenzar en nuestra casa”.

Arellano anunció que su hijo Saúl llegará la tarde del jueves a la ciudad de Tijuana, donde ambos partirán para Michoacán, donde fue aceptado en una escuela y esperan que inicie clases el siguiente lunes.

“El es un niño que está sufriendo porque el gobierno de Estados Unidos le dijo a su madre que no podía estar en su país por ser indocumentada”.

Con relación a las reiteradas críticas que ha recibido la madre deportada por dejar a su hijo en Estados Unidos, Arellano explicó que no es algo que la haga feliz y que su caso no es único.

“A veces critican diciendo que el pobre niño se queda solo, pero no critican la manera como el gobierno me trató como si fuera terrorista o una criminal cuando lo único que yo quería era quedarme con mi hijo, por eso tomé santuario”.

“En este momento aquí en Tijuana viven muchas familias que se tuvieron que quedar a vivir aquí para que sus hijos puedan seguir teniendo una educación” agregó.

Heriberto García, visitador de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, explicó que un día antes de la movilización Elvira Arellano dijo que no ha tenido tiempo de sentarse a llorar, lo que nos habla de una difícil citación emocional por la que está pasando.

“Yo le pediría a los medios de comunicación que fueran empáticos con ella en este aspecto. Ella sabe la carga emblemática que tiene su figura y la responsabilidad que lleva, ya que ha logrado captar la atención de los medios y llevado el mensaje de miles de personas que no tienen voz.”

Los activistas aseguraron que realizarán movilizaciones el día 12 de cada mes hasta que se logre llegar a una reforma migratoria, sin embargo los activistas bajacalifornianos consideran que en Tijuana aun existe mucho trabajo por hacer en nuestra ciudad para ayudar a los compatriotas migrantes y deportados.

Para el sociólogo Víctor Clark la sociedad tijuanense con frecuencia trata al migrante de la misma forma que lo hacen en el lado americano, a pesar de ser una ciudad compuesta fundamentalmente por migrantes.

Aunque es importante recalcar que también existen importantes actos de solidaridad en la comunidad, el activista considera que la sociedad y el estado no hacen lo suficiente para apoyar a los 600 migrantes deportados diariamente a Tijuana de estados unidos.

Estos carecen de centros de apoyo para migrantes que padecen enfermedades físicas o mentales, discapacitados, Programas de empleo temporal, mecanismos para otorgarles identificaciones, ponerlos en contacto con sus familiares del lado norteamericano o Regresarlos a sus lugares de origen.

Sin embargo en la frontera existe un riesgo aun más grande, como los abusos de parte de agentes policiacos o militares, considerados por Víctor Clark como los cazamigrantes mexicanos.

Para el activista esta situación provoca que los migrantes que residieron sin documentos la mayor parte de su vida en estados unidos y son repatriados, se transformen en indocumentados en su propio país.

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