September 14, 2007

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Ganando sin pelear

Dicen por ahí varios dichos populares que lo que no cuesta no se aprecia, y que al que quiera azul celeste, que le cueste.

Pero aparentemente, al movimiento a favor de los inmigrantes en Estados Unidos le acaban de dar un regalito que no se puede despreciar. La corte federal, en la persona de la jueza Maxine Chesney, suspendió el envío de más de 140 mil cartas de la Administración del Seguro Social que, según quería Michael Chertoff, jefe del Departamento de Seguridad Nacional, debían ir acompañadas de un carta suya que le indicaba a los patrones que si no podían verificar que sus trabajadores tenían permiso legal de trabajo, les iba a ir muy mal a todos.

En corto, Chertoff quería cruzar las bases de datos del Seguro Social, reconocidas nacionalmente por su falta de detalle y precisión, y por estar llena de errores, con su lista de criminales, terroristas e indocumentados, y obligar a los patrones a afiliarse a la Migra para deshacerse de los trabajadores que supuestamente fueran indocumentados.

Una semana antes de que el Seguro Social mandara sus cartas acompañadas de un comunicado de Homeland Security informándole a los patrones de que ya habían sido reclutados para la Migra, la Federación Americana del Trabajo, AFL-CIO, metió una demanda en la corte para impedir la acción.

Junto a la AFL, se pusieron las pilas, entre otras, la Asociación Nacional de Abogados de Inmigración, NILC; y la Unión Americana de Libertades Civiles, ACLU. Vale la pena hacer notar que ninguna de las tres ha dado pie con bola antes, cuando varias organizaciones comunitarias y a favor de los inmigrantes les habían pedido hacer algo contra las cartas No Match. Su respuesta cotidiana era que no se podía hacer nada contra las No Match.

  Pero el caso es que entre todas estas organizaciones, lograron en cuatro días algo que no se había logrado en años: parar una iniciativa para fregar a los trabajadores con las famosas cartas No Match, aunque nomás sea por un rato, hasta el primero de octubre, en que la jueza Chesney tendrá una audiencia pública sobre las cartitas.

Y peleando por ganar

Y no es la única demanda legal a favor de los inmigrantes. Un sindicato, el de los Trabajadores de Servicios (SEIU), también se puso las pilas en el campo legal, y demandó a la otra parte de la Migra, la encargada de los trámites y documentación para los inmigrantes.

En este caso, la demanda es por “inflar” el costo de sus servicios. Hace poco más de un mes, la Migra aumentó sus tarifas (tal como lo ha hecho media docena de veces en los últimos diez años), pero en esta ocasión no solamente quiere cobrarse los “servicios” (malos, por cierto), que le presta a la gente, sino que además decidieron ponerle una lanita extra a cada trámite con la Migra para “mejorar sus servicios y estructura”.

El simple anuncio de los aumentos causó que entre octubre y agosto la Migra agencia recibiera 711 mil solicitudes de ciudadanía, casi lo mismo que todas las peticiones del año fiscal 2006.

Como quien dice, el cliente va a tener que pagar por las computadoras, impresoras y discos para la computadora, además de la tinta de la impresora y del papel que los burócratas echen a perder, para tener un “buen servicio”.

A eso se opone SEIU. Acusan a la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (USCIS) de “excederse” en su función de agencia federal y “aumentar las tarifas por encima de los costos básicos de procesamiento”. Para SEIU, las nuevas tarifas van a pagar subcontratistas caros “y otros errores garrafales de la agencia”. Los inmigrantes “están dispuestos a pagar tarifas justas por servicios justos”, dice Eliseo Medina, vicepresidente ejecutivo de SEIU, “pero la USCIS presta un mal servicio a un precio exorbitante”.

Stephen Manning, miembro del Immigrant Law Group, uno de los abogados que puso la demanda, recuerda que USCIS “ha prometido muchas veces dar un servicio de mayor calidad de manera más oportuna y cada vez ha incumplido su promesa”. De hecho, USCIS tampoco pudo justificar cómo las nuevas tarifas van a mejorar el servicio.

La demanda puede funcionar, y entonces la Migra tendrá que bajar sus tarifas. O puede que no, y entonces todo el mundo tiene que pagar más. Así son las cosas en la corte, con las victorias que se “ganan sin pelear”. Nosotros no podemos intervenir.

Solo nos queda esperar, ver que se decide, y luchar contra lo que podamos. En el caso de las No Mach, organizándonos en el lugar de trabajo antes de que se acepten las reglas de Homeland Security; en el caso de las tarifas, presionando para que el congreso le de a la Migra un presupuesto federal, en vez de “cobrarse a lo chino”.

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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