October 26, 2007

Esquina del Doctor
Por Dr. Eduardo Grunvald

El cáncer de ovario, un asesino silencioso

El cáncer de ovario es una de aquellas enfermedades conocidas como un “asesino silencioso” porque puede crecer y extenderse sin cualquier síntoma hasta que es demasiado tarde. Incluso cuando los síntomas aparecen, frecuentemente pueden ser tan comunes e inespecíficos que tanto los médicos como los pacientes los ignoran o dejan pasar la oportunidad de hacer una investigación apropiada. Las mujeres deben mantener un balance, a veces difícil, entre estar alertas o alarmarse excesivamente, y deberían estar conscientes de las señales de advertencia y escuchar los mensajes de sus cuerpos.

Según el Instituto de Cáncer Nacional (NCI), en 2007 más de 22,000 casos de cáncer de ovario serán diagnosticados en los Estados Unidos, y habrán más de 15,000 muertes por esta enfermedad. De hecho, es la causa principal de la muerte de cánceres ginecológicos en este país. El riesgo de desarrollar cáncer de ovario por lo general sube después de los 55 años.

Aunque las mujeres hispanas no son necesariamente más propensas a desarrollar cáncer de ovario, según el NCI, muchas veces no reciben la terapia quirúrgica suficientemente agresiva, sobre todo por falta de acceso a centros médicos con experiencia adecuada en el tratamiento de este cáncer. Por lo general la terapia implica una combinación de cirugía y quimioterapia, y en algunos casos radiación.

Los ovarios son pequeñas glándulas incrustadas dentro de la pelvis de una mujer a ambos lados de la matriz. Además de desempeñar un papel fundamental en la complicada vertiente de hormonas en el ciclo mensual en mujeres durante los años de fertilidad, producen los óvulos que eventualmente serán fertilizados en la concepción.

En etapas tempranas los tumores pequeños pueden crecer sin dolor u otros síntomas de advertencia. Los tumores que se forman en los ovarios, como se encuentran en la pelvis junto a la cavidad y revestimiento interior de todos los órganos abdominales, pueden crecer y desparramarse a través de las glándulas, causando síntomas desagradables relacionados a otras áreas, más notablemente en los intestinos y la vejiga.

Los siguiente son síntomas sospechosos que las mujeres deberían investigar con su doctor si persisten o no se explican por otras condiciones:

- hinchazón abdominal o pélvica

- dolor persistente de la pelvis, abdomen o columna lumbar

- nuevo estreñimiento u otros hábitos intestinales anormales

- pérdida de apetito o de peso inexplicable

- nuevos problemas urinarios persistentes e inexplicables

- sangrado vaginal anormal, especialmente después de la menopausia

Su doctor probablemente hará un examen pélvico y pedirá una sonografía u otra prueba radiológica como una resonancia magnética. De hecho, las mujeres que todavía tienen sus ovarios deberían tener exámenes pélvicos periódicos como parte de un control de salud, aun si no necesitan un examen papanicolau (por ejemplo, mujeres que le han quitado su matriz, o mujeres de más edad que no necesitan pruebas papanicolau con tanta frecuencia).

Tristemente, el cáncer de ovario avanzado por lo general es incurable, a pesar de tener un tratamiento agresivo. De-tectándolo temprano mejora las posibilidades de curarlo. Hay casos menos comunes del cáncer de ovario donde hay una predisposición genética – si hay miembros de familia con cáncer de ovario, especialmente si es diagnosticado en edad joven, o si hay varios parientes con la enfermedad - y mujeres con esta historia familiar deberían ser controladas y examinadas por un ginecólogo con regularidad. Mujeres con una historia de cáncer de colon o de mama también posiblemente pueden tener un riesgo elevado. Si usted pertenece en cualquiera de estas categorías hable sobre el tema con su doctor.

Hoy en día no existe una buena prueba de control para la enfermedad, pero un análisis de sangre llamado CA-125, usado para vigilar la reacción al tratamiento, puede ser usado como forma de diagnóstico en mujeres con alto riesgo. El problema es que en la mayoría de mujeres los resultados no son suficiente confiables. La investigación actual está tratando de descubrir maneras de detectar esta enfermedad en etapas más tempranas y desarrollar mejores tratamientos.

Por el momento, sin embargo, la mejor protección es mantener chequeos regulares de acuerdo a su doctor, aprender los señales de advertencia y escuchar a su cuerpo.

El Dr. Grunvald es Profesor Asociade Clínico, Departamento de Medicina en el Perlman Internal Medicine Group, UCSD Medical Center.

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