October 19, 2007

Comentario:

Lamento Boliviano: el Mar

Por Humberto Caspa, Ph.D

¿Cuál es nuestro deber?, resonaba la voz de Julio Lazarte Lizarazu, director del Colegio San Francisco de La Paz, Bolivia, durante mi niñez y adolescencia. Los estudiantes contestábamos todos los días: “Estudiar y trabajar para volver al mar, al mar”.

Muchos bolivianos tienen imbuido el recuerdo del mar perdido dentro de su psiquis desde que se levantan hasta que se acuestan. Algunos probablemente sueñan mientras duermen con las aguas del océano Pacífico y otros tienen pesadillas con el despojo de su Litoral por parte de Chile un Siglo y medio atrás.

El argumento del mar, fue un recurso de los dictadores y presidentes bolivianos de la derecha que trataron de minimizar los desaciertos de su gobierno y quisieron convencer, a través de la retórica populista del mar, a una población boliviana dividida por la ineptitud de sus políticas de gobierno.

Lo anterior se hizo patente con la dictadura de Luis García Mesa y especialmente con la de Hugo Banzer Suárez. Este último virtualmente “se arrodilló” al legendario dictador chileno Augusto Pinnochet por un pedacito de salida/entrada al mar.

Los gobiernos democráticos de Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos Mesa Gisbert también utilizaron la retórica del mar para salvar su pellejo y alargar la agonía de gobiernos desarticulados por una sociedad devastada por el desempleo, la pobreza, el crimen, el narcotráfico y otros males sociales producidos por la crisis económica del neoliberalismo.

A pesar de que el llamado del mar ha sido un artificio populista de la derecha boliviana, la izquierda no está inmune a sus efectos. En cualquier momento, Evo Morales puede levantar la bandera del mar, especialmente ante una coyuntura política desestabilizante a raíz de factores geo-económicos y geo-políticos.

Por una parte, el oriente boliviano quiere ser dueño de su propio destino y ha estado presionado al gobierno de Morales a cambiar el sistema político unitario de Bolivia a otro federalista.

Santa Cruz de la Sierra se ha convertido en la ciudad más importante de Bolivia debido a su afluencia económica, especialmente por las reservas del gas –segunda en América latina después de Venezuela—, su fortaleza agri-cultora y el incremento de su población. Los cruceños quieren ser dueños de su propio destino económico. Morales y sus predecesores les han dicho que no.

Por otra parte, los habitantes del departa-mento de Chuquisaca últimamente han presionado al gobierno de Morales por la devolución física de las entidades políticas a la capital boliviana de Sucre. La ciudad de La Paz es considerada como la “capital administrativa” por la comunidad mundial, aunque este título no está escrito en la constitución del Estado boliviano. Los Chuquisaqueños quieren devolverle a Sucre aquellos pergaminos que lo convirtieron en una de las ciudades más importantes de la colonia española. Más de un millón de paceños recientemente les dijeron que no en un movilización masiva en La Paz.

Por otra parte, la pérdida del Litoral boliviano en 1879 debe entenderse dentro del contexto globalizador del siglo pasado, particularmente a partir de la expansión del capitalismo Europeo a otros mercados latinoamericanos. Según el historiador económico Inglés Eric Hobsbawn, a mediados del siglo XIX, la Revolución Industrial provocó otra fase de la globalización. Bolivia entró en ese proceso globalizador a través del salitre (sal) y especialmente del huano (excremento de las aves), misma que los Europeos la exportaban a sus mercados internos para fertilizar sus plantaciones. Jurídicamente el huano pertenecía a los bolivianos, pero las transacciones económicas las emprendían una “rosca” de empresarios chilenos y el gran capital Inglés. Cuando el gobierno boliviano decidió gravar más impuestos por tonelada de huano, los ingleses se irritaron e incitaron a los chilenos a apropiarse de esas tierras. Es por eso el escritor uruguayo Eduardo Galeano, en su obra seminal, Las Venas Abiertas de América Latina, llamó a esta contienda bélica, “la guerra por la mierda de los pájaros.”

Hoy, Bolivia se encuentra en un momento histórico. La llegada de Morales le ha dado otra tonalidad al gobierno boliviano. A pesar de que el mar es un ingrediente nacionalista signi-ficativo, su regreso a las playas del Pacífico debe ser interpretado dentro de una coyuntura político-económico. La unión de Bolivia con América Latina es un paso inobjetable al instinto boliviano de una salida al mar.

Dr. Humberto Caspa es Profesor adjunto en la Universidad Estatal de California Long Beach. E-mail: hcletters@yahoo.com

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