October 12, 2007

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Ellos, los hispanos

Hace un montonal de años, a los mexicanos les daba por nacer en Estados Unidos. Así decía el Censo cuando los papás de alguien eran mexicanos, y a los gringos siempre les ha gustado ponerle etiquetas a la gente. Pero resultaba medio ridículo andar diciendo que “nacieron 100 mil mexicanos en Estados Unidos”, así que durante la administración de Richard Nixon alguien decidió que en vez de mexicanos iban a ser “Hispanics”.

Hispanic, o hispano en español, en realidad no es español, sino latín. Viene del nombre que le pusieron los conquistadores romanos a lo que hasta entonces era llamado Iberia por los ex conquistadores griegos, y en general se refería a toda la gente que vivía en esa península del suroeste de Europa. Ahí viene la primera bronca, porque los portugueses, que por azares del destino y la geografía están en la costa de la península no aceptan ser llamados “hispanos” sino Lusos o Lusitanos.

Como quiera que sea, un buen ejemplo de “hispanos” en aquellos tiempos serían Séneca, filósofo, historiados y escritor “romano”, y el mismísimo Emperador Romano Marco Aurelio, ambos nacidos en Hispania, hoy España. Dígale a un italiano que su emperador era español y de seguro le brinca encima con intenciones criminales. Es como aceptar que el escritor del “Libro de la Jungla”, Ruyard Kipling, no era inglés sino indú, porque nació en la India, o como que Benito Juárez era español porque nació en 1804, antes de la independencia de México, cuando éramos la Nueva España.

Por otro lado, los brasileños no serían hispanos porque sus antecesores no eran españoles sino portugueses. Ni tampoco la mitad de los chilenos, uruguayos o argentinos, cuyos antecesores son de cualquier país europeo menos España. Sus presidentes tienen nombres tan cotorros como Bachelet y Kirchner, no muy “hispanos” que digamos.

Luego viene la bronca de “la raza”. hispano no es un grupo étnico, como el mismo Censo gringo admite. Por ejemplo, Texas tiene un 84 por ciento de “blancos”, un 12 por ciento de Afro-Americanos, un 3 por ciento de asiáticos y un 1 por ciento de indios americanos… pero el 35 por ciento de la población es “hispana” de todas las razas anteriores.

 

Ellos, los latinos

En respuesta a Nixon, alguien dijo que mejor debían llamarnos “latinos”. Nomás que ahí vino otra bronca. “Latin” es un invento de los franceses de hace 150 años, que querían un pedazo de tierra en América del Sur. Los franchutes se dieron cuenta de que “América” venía de Américo Vespucio, portugués, “Ibero América” venía del griego e “Hispanoamérica” de los baturros, así que se inventaron lo de “Latino América”, donde caben los italianos, franceses, y rumanos, con idiomas latinos todos. Con esa descripción, hasta a Drácula le toca ser “latino”.

Como si eso les diera derechos, los franceses invadieron México, porque también eran “latinos” y les tocaba un cacho de tierra.

Menos mal que a los árabes, que gobernaron España por casi 800 años no les dio por sentirse “latinos”. Ellos la llamaron al-Andalus, y se la quitaron a las tribus de visigodos, de origen alemán, que a su vez habían perdido sus tierras ante los hunos, inmigrantes de a caballo llegados de Asia. Por lo menos Atila y Hitler no llegaron a ser hispanos.

Acá se anda celebrando “El Mes de la Herencia Hispana”, mes dedicado a “reconocernos”.

Nos “reconocen” en inglés y español, porque no todos los “hispanos” hablan español tampoco, y lo hacen obligados, porque ya no nos pueden ignorar. Según el Censo, para el 1 de julio del año 2050, uno de cada cuatro estadounidenses será “hispano”, blanco, negro, moreno, mulato, mestizo, indio, hispanoparlante, bilingüe, multilingüe, católico, judío o lo que sea.

La cosa es que con el término “hispano”, lo que los gringos han hecho es marcar que somos diferentes, que no somos blancos descendientes del norte de Europa. Ni siquiera los esfuerzos de cambiarse de nombre y ser Raquel Welch, Anthony Quinn, y Ted Williams, o pronunciar Flórida en vez de Florida y Caleeforneea en vez de California los complacen. Nos tienen marcados para saber a quién le pueden pagar menos y poner a trabajar más, para saber a quién pueden discriminar y a quién no. ¿Por qué no tienen un “mes de la herencia alemana” o una “semana de la herencia irlandesa”. A los italianos les basta con un día, el Columbus Day, donde celebran que se les perdió un marinero hace más de 500 años.

En vez del “Mes de la Herencia Hispana”, se los bajamos a un día: que nos celebren con un Día de la Contribución a la Historia, la Economía y la Sociedad Gringa. Pa’ celebrar, que nos quiten lo de “hispanos”, “latinos” y demás, y que nos dejen vivir en paz y sin etiquetas.

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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