October 5, 2007

Sí Se Puede

Por Javier Sierra

Hace 14 años, durante el sepelio de César Chávez, alguien recitó una hermosa plegaria: “Hemos venido a plantar tu corazón como una semilla. Los trabajadores agrícolas cosecharán la semilla de tu memoria”.

En este Mes de la Herencia Hispana, esa plegaria resuena en nuestros corazones como una profecía hecha realidad. El legado de aquel líder legendario se muestra ante nosotros como un árbol de esbeltas ramas y tronco poderoso, un árbol que día tras día nos da la fruta de la esperanza.

Este campesino hijo de campesinos —armado con la resistencia pacífica, una fe de acero y una dignidad inquebrantable— nos enseñó que jamás cooperemos con algo humillante, que todos tenemos derecho a una vida digna y la obligación de rebelarnos contra la injusticia.

“César luchó con toda su alma por dar una vida digna a tantas y tantas personas”, recuerda Dolores Huerta, quien junto con Chávez peleó hombro con hombro por los derechos de decenas de miles de braceros y fundó en los años 60 lo que se convertiría en el Sindicato de Trabajadores Agrícolas Unidos. “Debemos recordar todos su paciencia, su fortaleza y su pasión para luchar por la justicia de los trabajadores del campo”.

Quizá sus triunfos más legendarios los logró tratando de eliminar los terribles pesticidas que envenenaban a los trabajadores y sus familias. Con frecuencia, las madres que pasaban el día recolectando fruta regresaban a sus casas con la ropa impregnada de pesticidas que, sin darse cuenta, traspasaban a sus hijos al abrazarlos. No era de extrañar, por tanto, que la incidencia de cáncer entre los trabajadores agrícolas fuera hasta un 800% mayor que el promedio nacional.

A través de protestas pacíficas que incluyeron varias huelgas de hambre —entre ellas una de 36 días en 1988 en la que “sólo tomó agua y la Santa Comunión”, como recuerda Huerta— Chávez logró que se hiciera ilegal el uso de varios pesticidas, incluyendo el infame DDT y otros venenos como Paration y Aldrin.

Los frutos de esta formidable labor los recolectan hoy cientos de miles de trabajadores agrícolas en forma de mejores condiciones laborales y salarios, más acceso a servicios sociales y, sobre todo, mayor protección contra los pesticidas.

Pero ahora nos toca a todos devolverle el favor a Chávez. Y la mejor manera de hacerlo es apoyando la campaña nacional organizada para establecer un feriado nacional en su nombre.

“César Chávez merece un reconocimiento nacional porque fue uno de los líderes más importantes del siglo 20”, dice Evelina Alarcón, direc-tora ejecutiva del Feriado Nacional de César Chávez, la organización que liderea esta campaña. “Fue un David de la clase obrera que luchó contra el Goliat de los gigantes agrícolas y triunfó. Su coraje, humildad y amor al prójimo ofrecen un modelo inspirador que todos podemos seguir en este país”.

Este movimiento comenzó formalmente el pasado 31 de marzo, al celebrarse el 80 aniversario de su nacimiento, y ha recibido el apoyo de cientos de organizaciones de todo el país, incluyendo los principales sindicatos, los mayores grupos cívicos hispanos, el movimiento de derechos civiles, grupos medioambientales, como el Sierra Club, y celebridades como Edward James Olmos, Martin Sheen, Carlos Santana y muchos más.

Sin embargo, no faltan voluntarios para aguar esta fiesta. Es en el Congreso, el cual tiene el poder de establecer feriados nacionales, donde reside el mayor obstáculo, ya que una regla interna aprobada durante el dominio republicano de la Cámara de Representantes prohíbe la presentación de este tipo de iniciativas.

Pero ahora que la Cámara está bajo su control, los líderes demócratas tampoco han tomado las medidas necesarias para eliminar esta regla, pese a las peticiones del Representante Joe Baca (D-CA).

Pero hay otro esfuerzo en el Congreso para honrar a Chá-vez —un proyecto de ley que autorizaría el estudio de terrenos de significado histórico en relación con su legado y que se incluirían en el Servicio de Parques Nacionales.

En cualquier caso, esta pelea es de todos. Recordemos que pese a los esfuerzos pioneros de Chávez, los hispanos seguimos siendo más vulnerables a las injusticias medioambientales que el resto de la población. Hoy, tres de cada cinco de nosotros vivimos peligrosamente cerca de un lugar tóxico, ya sea un campo agrícola o una planta química.

Involúcrese. Contacte con el Feriado Nacional de César Chávez (www.cesarchavez holiday.org, 213-387-1974, ext. 20) para lograr el éxito de estas campañas, porque como Chávez solía repetir, ¡Sí se puede!

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. www.sierra club.org/ecocentro

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