November 30, 2007

Continúan las muertes en la frontera

Por Luis Alonso Pérez

Natalio Rico Gómez de 34 años de edad, abandonó la ciudad de Monterrey rumbo a la frontera norte con la intención de cruzar hacia Estados Unidos. Por desgracia su sueño se vio truncado y murió solitario en la región montañosa que divide a México de Estados Unidos.

Rico es el migrante número 27 en perder la vida en su intento por internarse ilegalmente hacia San Diego.

“Ni una muerte más” fue el reclamo efectuado por José Luis Soberanes, Presidente de la Co-misión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), durante una reunión con activistas pro-migrante en la franja fronteriza de San Ysidro y Playas de Tijuana.


Nancy Rico Gómez es consolada por su esposo Isaías Palomeque después de recibir una camiseta del grupo voluntario de asistencia a inmigrantes y grupo de rescate Ángeles del Desierto. La camiseta fue usada para cubrir la cara de su hermano Natalio Rico Gómez, un inmigrante indocumentado que murió en las montañas de Otay al este de San Diego. Foto - David Maung

“Es urgente que se termine la simulación, ya que la migración existe y se sostiene en una doble necesidad: la de los trabajadores que buscan empleo, y los empleadores que buscan trabajadores”.

Durante el evento público al que acudieron activistas y migrantes de ambos lados de la frontera, Soberanes Fernández anunció que la CNDH ha elaborado un informe titulado “Todos saben, nadie sabe… trece años de muertes de migrantes”, en el que revela que durante los últimos 13 años, es decir, 4 mil 745 días, han muerto 4 mil 500 migrantes mexicanos, casi un migrante por día.

“No podemos esperar a que se nos diga en diciembre del 2008 que la cifra sigue en aumento”, agregó, “no admitiremos más que la única acción que se cumpla, como ocurre de manera sistemática y puntual desde hace 13 años, sea seguir contando decesos”.

El ombudsman mexicano colocó una corona de flores sobre la valla divisoria en honor a los migrantes que han muerto a manos de elementos de la Patrulla Fronteriza y concluyó el evento público dando lectura a los nombres de las personas que murieron bajo estas lamentables circunstancias.

Al mismo tiempo que los activistas se congregaban en la frontera, el grupo de rescate a migrantes Angeles del Desierto, recuperaban fuerzas después de 12 intensos días de buscar a Natalio Rico en la zona montañosa de la frontera.

“Nos costó mucho trabajo localizarlo”, declaró el director de Angeles del Desierto, Rafael Hernández, “Fueron ocho días enteros en la montaña y cinco de logística para determinar la zona donde buscar”.

Hernández inició la búsqueda el pasado 25 de noviembre después de recibir una llamada de Nancy Rico, hermana del migrante, en la que le pedía su ayuda para localizar a su hermano.

La última ocasión que habló con su hermano fue el primero de octubre, día en el que había tratado de ingresar ilegalmente a Estados Unidos. Semanas después recibió una llamada de otro migrante diciéndole que había encontrado el cuerpo de su hermano en las montañas, sin especificar su ubicación.

El cuerpo traía en una de las bolsas del pantalón una credencial con el nombre de Natalio y los teléfonos de sus familiares en la ciudad de Monterrey.

Cuando los Ángeles del Desierto dieron con el cuerpo se encontraba en estado avanzado de descomposición y en una zona tan remota, que fue necesario trasladarlo en helicóptero con ayuda del Departamento del Sheriff.

Según datos del Consulado General de México en San Diego, Rico es el migrante número 27 en fallecer en su intento de cruzar la frontera con San Diego en lo que va del año.

“Esta situación no deja de ser una tragedia humana… no era un número, era una persona con una historia de más, para nosotros una sola muerte es demasiado”, expresó Alberto Lozano, vocero del Consulado.

A escasas semanas del fin de año las muertes de migrantes como Natalio continúan sucediendo a lo largo y ancho de la frontera, y prevaleciendo como una tragedia social de la que todos saben y nadie sabe.

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