November 30, 2007

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

El diccionario correcto

Las guerras, como toda actividad “humana”, tienen su propio diccionario. Por ejemplo, desde que George W. Bush decidió atacar a Irak, habló del “régimen” en vez del “gobierno” de Hussein. El cambio de palabra pretende (y logra) degradar al enemigo en la mente del lector.

En esta guerra que nosotros no venimos a pelear pero que nos están haciendo los Lou Dobbs, Tancredos, Chertoffs y demás soldados del “régimen” de Bush, también hay un diccionario propio. Será por eso que el Día de San Guajolote, la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos, NAHJ, emitió una guía de términos correctos para que los colegas periodistas usen cuando hablan del tema. El propósito, supongo, es escribir objetivamente y no usar el lenguaje del “enemigo”, por aquello de no terminar víctimas del “fuego amigo”.

La NAHJ pide dejar de usar un lenguaje “deshumanizante” al cubrir la inmigración. Pide, en particular, dejar de usar el famoso nombre genérico de “ilegales” al hablar de nosotros. “Ilegal” es un sustantivo, es decir, una palabra que describe una cosa o persona. Usar “ilegales” al hablar de “inmigrantes”, es empezar a perder la guerra.

Para la NAHJ, usar “ilegales” no es solamente una cuestión política, sino que es gramaticalmente incorrecto. Es un “estereotipo”, palabra rara que significa “imagen mental simplificada y con pocos detalles sobre un grupo de gente que comparte ciertas cualidades o características”.

La cosa es que no tener papeles en Estados Unidos no es un crimen, sino una violación administrativa, según la Ley de Inmigración, y casi la mitad de los indocumentados en este país no cruzaron la frontera “ilegalmente”, sino legalmente, con visa de turista, y luego se quedaron. No somos, por lo tanto, “ilegales”.

Ni tampoco somos marcianos, término favorito del régimen. “Alien”, según la NAHJ, le quita la calidad humana a una persona. Los “aliens” vienen en naves espaciales, tienen antenas y tres ojos. Es un término legal, pero la NAHJ considera la palabra como un “legalismo burocrático” que no debe usarse.

Son más que palabras

Otra recomendación de la NAHJ es el uso de “Inmigrante”. Si, lo somos, pero ¿para qué decirlo todo el tiempo? Según la NAHJ, solamente debe señalarse que alguien es un inmigrante cuando eso tenga relevancia para la historia. De otra forma, se puede predisponer negativamente al lector. Es como poner la raza de una persona que comete un crimen. No es lo mismo decir “un ladrón negro” que simplemente “un ladrón”.

Pero las recomendaciones de la NAHJ se quedan cortas. Es cierto que las palabras cuentan, pero los anti inmigrantes están yendo mucho más allá de las palabras.

Según reportan el Southern Poverty Law Center de Alabama, y la Liga Anti Difamación, hay una retórica muy agresiva anti árabe y anti latina. Esta última organización publicó un reporte sobre el tema en octubre: “Objetivo inmigrantes: La Retórica Extremista se Vuelve la Norma”.

Entre los ejemplos que cita el reporte están las declaraciones de Lou Dobbs de que “los inmigrantes son responsables de los 7 mil nuevos casos de lepra en los últimos tres años”, estadística que Dobbs se niega a fundamentar. Otra más es la declaración de una tal doctora Madeline Cosman, quien sostiene que “la mayoría de los inmigrantes latinos abusan de niñas menores de 12 años, aunque algunos se especializan en niños y algunos en monjas”.

También mencionan a Pat Buchanan, quien en su libro “Estado de Sitio” asevera que “La cultura latina es una amenaza mortal”, y al congresista Republicano de Iowa Steve King, quien califica a la inmigración indocumentada como “un ataque terrorista en cámara lenta”. King asegura también que “los inmigrantes ilegales asesinos matan a 12 ciudadanos de Estados Unidos cada día”.

Por no dejar, el reporte cita a D.A. King, fundador del grupo anti inmigrante Dustin Inman Society, quien declaró en abril en una reunión de miembros del Partido Republicano en Georgia que los inmigrantes “ilegales no están aquí para podar el pasto, sino para volar sus edificios y matar a sus hijos, a ustedes y a mi”.

Por ultimo, cita a Michelle Dallacroce, fundadora del grupo Madres Contra los Forasteros Ilegales, quien se opone a que los hijos de indocumentados tengan la ciudadanía gringa, y quien también afirmó que “No solamente estamos en guerra con Irak sino también con México; una guerra silenciosa con (los que quieren refundar) Aztlán, y en guerra con el presidente Fox, quien dice que se apoderará de Estados Unidos con la fuerza de los números y sin disparar una sola bala”. Dice Dallacroce que la inmigración es una cuestión de proteger a las familias de Estados Unidos: “Son nuestros niños contra sus niños”.

Por eso se queda corta la NAHJ. Esta guerra va más allá de las palabras. Necesitamos, de nuestro lado, no solamente periodistas que escriban “propiamente”, sino que nos defiendan con decisión… y sin “objetividad”.

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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