November 30, 2007

John F. Kennedy

Por Dagoberto Márquez

Cuando días antes comenté que escribiría sobre JFK, no faltó quien dijera... ¿Y por qué? Y contesté, porque fue un buen hombre, un buen presidente. Un buen norteamericano, cuando sólo pude haber dicho ¿Y, por qué no? Pero sí, fue un buen hombre, eso es lo que pienso. Y no es porque año tras año se le recuerde tal vez sinceramente, tal hipócritamente, vaya usted a saber. Pero el caso es que aquél hombre fue un buen presidente, uno del “imperio” como ahora y desde hace tiempo se le llama al sistema norteamericano, toda vez que la potencia de que hablamos representa los intereses más claros, los más puros y cercanos (aunque no los únicos) del modelo económico conocido como El Capitalismo. Pero sí, fue un buen presidente, eso es lo que creo, indistintamente de que haya gente que tenga un poco de razón cuando considera que el sistema norteamericano, gobierne quien gobierne, es lo mismo. Una suerte de “la misma gata, sólo que más revolcada” toda vez que sus intereses son de alguna forma los mismos, gobierne el partido que gobierne, es decir, los que protegen y los que seguirán protegiendo, al menos en teoría, su sistema de vida, el “american way of life” como se le conoce.

El jueves 22 de noviembre, además de haber sido Día de Acción de Gracias para los norteamericanos, se recordó también la muerte de John F. Kennedy, el abogado de pro-fesión y ex presidente muerto a tiros, cruel y despiadadamente y del cual se conmemoró el 44o aniversario luctuoso, aunque de la verdad relativa a su asesinato sólo existan sospechas toda vez que de la verdad plena nada va a saberse sino hasta que transcurra el plazo estipulado décadas atrás, el cual concluye en otras décadas más aunque usted no lo crea. John Fitzgerald Kennedy murió en Dallas, Texas el 22 de noviembre de 1963 a la edad de 46 años, siendo para entonces el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos. Su muerte ocurrió a causa de su asesinato el cual fue perpetrado según la versión oficial por un solo hombre, en este caso por Lee Harvey Oswald, un supuesto asesino solitario del cual se supo que escasas semanas atrás había estado en México, no entendiéndose la razón o razones de esto aunque sí se supo que solicitó de los servicios consulares correspondientes una VISA para trasladarse a la URSS o a Cuba, negándosele en ambos casos. Lee Harvey Oswald fue un ex agente así como un precursor de cierto activismo político y por lo que se sabe sí hizo activismo en efecto, esto en relación con sus convicciones inclinadas un tanto al socialismo aunque todo esto tienda a ser medio confuso. JFK fue un egresado de la Universidad de Harvard. Asimismo fue católico romano, demócrata, y senador. Nació en 1917 en Brookline, Massachusetts.

Más allá de las pulcras explicaciones vertidas, se duda que Lee Harvey Oswald pudiera haber ultimado al presidente porque de acuerdo con las hipótesis mejor planteadas, un hombre solo no hubiera podido con lo que ocurrió dado que el tiroteo del que fue presa JFK fue nutrido y perpetrado muy posiblemente desde varios ángulos de acuerdo con lo que sostiene la teoría más convincente, la cual, tomada del libro del ex fiscal Jim Garrison, fue llevada a la pantalla por el cineasta Oliver Stone y el actor Kevin Costner lo cual, además de que levantó ámpula, desató una fuerte polémica en derredor de la cinta y del propio magnicidio. De acuerdo con la tesis oficial, Lee Harvey Oswald activó un rifle de repetición y operación manual (una carabina de fabricación italiana), pero esto no encaja con lo estudiado a través de diversas cintas de 8 mm y otros mecanismos, lo cual muestra el momento exacto tanto del primer impacto así como de los subsecuentes en la Plaza Dealey pues un fusil como el señalado no pudo haber sido accionado con la rapidez con la que JFK fue baleado y menos si éste iba en movimiento. La tesis no oficial sostiene que fueron más de un francotirador los implicados y que estos estuvieron apostados en lugares diferentes, lo cual se medio comprueba de diversas formas tanto a nivel pericial como con testimonios de diversas personas que en aquél mediodía se percataron de la presencia de varios sujetos portando armas y saliendo de lugares distintos. JFK murió después de recibir tres impactos según esto. Uno de ellos le desprendió la base del cráneo, incluida una parte del cerebro. Junto a él viajaba su esposa, Jacqueline Bouvier, la cual horrorizada sólo atinó a recoger la parte de hueso y masa encefálica que cayó tras ellos, en la parte superior de la cajuela del automóvil descubierto en que se trasladaban. Indistintamente del resguardo policial que les acompañaba, el momento se convirtió en un caos, en uno de muerte porque fue aquél lugar el último que vio en vida el ahora recordado.

Estimado lector, Fina lectora, las causas políticas de la muerte de JFK pudieron haber sido varias. De acuerdo a lo discernido y escrito es imposible que un asesino solitario hubiere podido cometer el crimen. De acuerdo con esto, intereses disímbolos pudieron haberse conjuntado para conspirar y llevar a cabo la emboscada y estos pudieron haber sido los que representaba la mafia, algunos empresarios productores de armas, el anticastrismo residente en los Estados Unidos y de alguna manera la CIA, el gobierno, el sistema norteamericano y hasta la KGB porque también de ella se habla. La conjunción de que hablamos es difícil de interpretar pero un breve recuento nos conduce a una conspiración en la lógica de que JFK representaba lo opuesto a las pretensiones de muchos. Es decir, JFK representaba la posibilidad de la paz o la de una salida pacífica a diversos conflictos, indistintamente de la “Crisis de los Misiles”, indistintamente de que también se le haya señalado como pro seguidor de los intereses belicistas. La lógica de que hablamos nos sitúa en la hipótesis de que JFK no impulsaría más la guerra. Él era un demócrata al que se le atribuían buenas ideas pero también se le relacionara con cosas frívolas, como el su-uesto romance con Marilyn Monroe,

En el marco de esta teoría, JFK fue asesinado por oponerse a la invasión a Cuba no obstante que convalidó lo de Bahía de Cochinos. La teoría indica que los productores de armamento militar y gente del gobierno conspiraron y se apoyaron en gente de la mafia y el anticastrismo para llevar a cabo el crimen. Todo esto porque a los productores de armas no les convino la posición del ex presidente y porque a cierta gente del gobierno tampoco le pareció la postura más o menos pacifista con la que Kennedy pretendía seguir su mandato. De la mafia y del anticastrismo sólo es posible inferir que no fueron el detonante sino sólo el brazo armado de la conspiración para ejecutar el magnicidio, aunque también se infiera que algunos de los francotiradores pudieron haber sido gente del sistema, es decir, agentes del FBI o de la CIA. Quien tomó el curso de la presidencia tras la muerte de JFK fue Lyndon B. Johnson, un hombre que, con cautela y todo, fue visto con sospecha por ser el beneficiario directo del magnicidio.

Kennedy fue un buen hombre, un buen presidente y un buen estadista y la prueba de ello es su supresión misma, la cual está o estuvo ligada a sus ideas demócratas y progresistas así como a la retorcida psique y conducta de sus supresores. Kennedy dijo alguna vez “No preguntes lo que tu país puede hacer por ti, pregunta lo que tú puedes hacer por tu país”. De la misma forma, solicitó a las naciones del mundo que lucharan en conjunto contra lo que él llamó “el enemigo común del hombre: la tiranía, la pobreza, las enfermedades y la guerra misma”. JFK mostró su sensibilidad política si nos atenemos a otro de sus pensamientos cuando dijo: “Finalmente, tanto si son ciudadanos de los Estados Unidos como si lo son del mundo, exijan de nosotros la misma generosidad de fuerza y sacrificio que nosotros les pedimos a ustedes...”.

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