November 21, 2007

Comentario:

¿Por qué celebramos el Thanksgiving?

Por Humberto Caspa, Ph.D

Aunque usted no lo crea, el “Thanksgiving” es una contradicción a las costumbres y a la ideología norteamericana. En esta sociedad se idolatra al consumismo, se hace reverencia al materialismo y se venera al individualismo.

La festividad de la “Acción de Gracias”, por el contrario, inspira hermandad y promueve solidaridad. Estas son características inmanentes de los indígenas norteamericanos y de todos los pueblos originarios de América.

Desde Alaska hasta Tierra del Fuego, los grupos precolombinos practicaban un colectivismo solidario. En algunos casos, como los grupos nomádicos que emergieron en esta parte del continente, esa colectividad se anteponía a los intereses del individuo e incluso a los de la familia. El dicho “uno para todos y todos para uno” era un lema sagrado, aunque tácito, de los Cheyennes, Sioux, Aymaras, Guaraníes, entre otros grupos del pasado precolombino.

Servirle al prójimo con las mejores ofrendas era parte de sus costumbres. Por eso, cuando los peregrinos llegaron a tierras “americanas” desde la lejana Europa a causa de una persecución religiosa instigada por la corona inglesa, el grupo indígena de los Wampanoag los recibió con un banquete de comida.

Por supuesto que en el manjar de los indígenas no existía la pizza o la hamburguesa, pero no faltaron cestas de frutas, legumbres y mucha carne de pavo cuando los peregrinos fueron agasajados por su llegada.

La gratitud de los peregrinos se ha venido expresando todos los años y actualmente se ha convertido en el día más solidario de los norteamericanos a pesar de que no es considerado una fiesta religiosa.

Hoy, no creo que exista un alma en este país que no ingiera un trozo de comida en este día. Diversos sectores de sociedad, especialmente las organizaciones de caridad, organizan banquetes al estilo de los indígenas norteamericanos. Desde el más pobre hasta el más ricachón apetece de un trozo de carne, pasteles y un vaso de soda durante estas fechas alusivas a la solidaridad.

Lamentablemente, la solidaridad hacia los inmigrantes no ha sido un don que ha florecido en la cultura estadounidense. Un gran porcentaje de su población, en vez de ofrecerles comida, hoy a los recién llegados ni siquiera los quieren ver caminando o vistiendo sus propias indumentarias nacionales en sus zonas de residencia exclusivas.

El trato hacia los recién llegados ha ido de mal en peor. Algunos gobiernos municipales han legislado códigos que prohíben la renta a los trabajadores indocumentados. Otros han permitido que la policía local proceda con el ejercicio de funciones que corresponde al servicio de inmigración. Es decir que hagan redadas en los lugares donde transita la población latina y latina-estadounidense, atentando contra los derechos constitucionales de esta gente en el proceso.

A mucha gente anti-inmigrante no le importa que el recrudecimiento de las leyes para revertir el flujo migratorio viole los derechos constitucionales de la gente. Tampoco se da cuenta la imposición de leyes radicales divide a la sociedad, produciendo una polarización peligrosa que puede tener consecuencias irreparables en el futuro inmediato.

Por otra pare, el gobierno federal también muestra su colmillos a los recién llegados. La creación de una muralla a lo largo de la frontera con México es, cada día, una realidad. La gente en Washington cree erróneamente que unos pedazos de cemento van a detener a gente desesperada por el hambre. ¡Qué equivocados están!

La repulsión hacia los recién llegados es tan profunda que unos intrépidos vigilantes, conocidos como los “Minutemen”, ostentan sus armas de fuego y su perros de caza en la zona limítrofe con México. Cada vez que detienen a un indocumentado estos vigilantes hacen gala como si el ser humano fuera una presea de cacería.

Ante esta gama de resultados negativos en torno a los inmigrantes, prefiero el trato de los Wampanoags a los peregrinos. La lealtad al prójimo ha sido uno de los ingredientes culturales que más ha distinguido a los indígenas norteamericano y a los pueblos originarios de América.

Como cualquier otra cultura, ellos también tienen elementos negativos inmersos en su historia, pero su solidaridad no es comparable. Por eso celebramos el Thanksgiving. ¡Buen provecho!

Dr. Humberto Caspa es Profesor adjunto en la Universidad Estatal de California Long Beach. E-mail: hcletters@yahoo.com

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