November 16, 2007

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Jose López Zamorano

Deber, honor y país

Hace 41 años un joven mexicano nacido en Chihuahua desafió lo que él mismo llamaría “diez minutos de infierno”. Tenía apenas 21 años de edad pero como soldado su meta era clara: rescatar a sus compañeros heridos, sin importarle que en el intento se le impactaron las esquirlas de una granada y una bala le atravesó la espina dorsal.

Alfredo Rascón vivió para contarla. Sus compañeros de armas en la guerra de Vietnam, a quienes había protegido con su propio cuerpo del fuego enemigo, lo recomendaron para la Medalla de Honor, el más alto galardón al valor militar que otorga Estados Unidos. Rascón no era siquiera ciudadano estadounidense y un año después se naturalizó.

Pero, perdido en el laberinto de la burocracia, su reconocimiento llegó 34 años tarde cuando el presidente Bill Clinton le concedió la medalla en una emotiva ceremonia el 8 de febrero del 2000 en la Casa Blanca.

A quienes presenciamos la ceremonia nos desarmó su humildad. “Lo que tienen aquí es un valor común que ocurría a diario... es deber, honor y país”, dijo Rascón.

La hazaña de Rascón resume el valor de las aportaciones de los hispanos en las guerras de Estados Unidos. Hombro con hombro, han servido desde la guerra de Independencia, la Guerra Civil, en la Primera y Segunda Guerra Mundial, Corea, Vietnam, en la primera Guerra del Golfo y ahora en la guerra contra el terrorismo, en Irak y Afganistán.

Por eso duele cuando vemos que en ocasiones las contribuciones de los hispanos no se reconocen lo suficiente o se hacen tardíamente. Y es que el ejército es una copia en pequeño de lo que ocurre en el país. Como muestra un botón: Vietnam fue la primera guerra en la que se dio una integración racial plena de las filas de las fuerzas armadas. También es claro que la mayoría de soldados hispanos ocupan los rangos más bajos de la jerarquía militar.

Hace poco el Congreso tuvo la oportunidad de abrir una puerta a miles de personas que como Rascón, no son ciuda-danos estadounidenses pero tienen deseos de vivir su vida en este país, estudiando y trabajando honestamente. ¿O acaso no es el carácter de personas como Rascón más im-portante que su nacionalidad o su situación migratoria?

Estamos hablando del Dream Act, que legalizaría a estudiantes indocumentados. Aunque otra vez fue bloqueada en el Senado, su aprobación sería un homenaje en vida a veteranos como Rascón y a miles de jóvenes extranjeros que están ansiosos por dar lo mejor de si mismos y que han retado a Estados Unidos a cumplir con sus ideales de justicia, igualdad y libertad.

Amigo lector de La Columna Vertebral, si necesita información a servicios en su comunidad llame a la Línea de Ayuda de la Fundación Self Relance al 1-800-473-3003.

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