November 16, 2007

Programa Nacional de Derechos Humanos debe proteger migrantes

Por Luis Alonso Pérez

El Colegio de la Frontera Norte y la Secretaria de Gobernación realizaron el pasado jueves 8 de noviembre un foro de consulta ciudadana para el Programa Nacional de Derechos Humanos en la región Noroeste de México.

Uno de los principales temas discutidos fueron las constantes violaciones de las que son víctimas los migrantes provenientes de sur de México, centro y Sudamérica, asi como de los que son deportados de Estados Unidos.

José Luis Becerra, un migrante originario de Oaxaca que fue deportado de Estados Unidos hace 20 días, fue detenido por agentes de la policía municipal horas antes del inicio del foro de consulta mencionado.

El migrante asegura ser inocente.

“Yo estaba dormido en un local que un señor me había ofrecido porque yo no tengo donde dormir y no he podido conseguir trabajo porque no tengo identificaciones”.

Jorge Portillo, oficial que llevó a cabo el arresto, reportó que al detenido se le había encontrado en el exterior de una lonchería, la cual presentaba daños en el vidrio frontal, y en posesión de un ventilador, un molino para hacer tortillas y un reproductor de música.

El oficial Portillo aseguró que el problema es que se trata de gente deportada con antecedentes criminales en Estados Unidos y al ser regresados a México ocasionan problemas a la ciudadanía.

“La mayoría de ellos se hacen drogadictos por no tener dinero para comer y se ponen a robar” sostuvo tajantemente el policía tijuanense.

La palabra de un migrante contra la de un policía. Una situación común en las comunidades fronterizas como Tijuana.

Investigadores sociales como Rodolfo Cruz Piñeiro consi-deran que los migrantes continúan siendo una población vulnerable a expensas de abusos de los servidores públicos de los distintos órdenes de gobierno, sino de todo tipo de prestadores de servicios, algo que debemos enfrentar como sociedad y gobierno.

El investigador considera que mayoría de los deportados son gente bien intencionada que se encontró con problemas con las autoridades migratorias estadounidenses en su búsqueda por un mejor trabajo.

“Lo que ha sucedido es que en los últimos meses se han incrementado el número de devoluciones de personas que sí tienen antecedentes penales, no superiores a los otros, pero varios de ellos sí han cometido delitos en algunas comunidades” aceptó Cruz Piñeiro. No obstante invitó a la población a no caer en el mismo juego de estigmatizar a los migrantes y pensar que todos son malos.

Por ese motivo Cruz Piñeiro considera de suma importancia que el gobierno mexicano actúe con seriedad para lograr un orden en esta situación, creando una política migratoria integral y actualizada, ya que la última política migratoria creada por el gobierno mexicano data de 1974, algo que el investigador consideró totalmente obsoleto.

Según estadísticas y estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas, citadas por el investigador durante el evento alrededor de 3% de la población mundial reside en un país diferente al de su nacimiento; esto significa que aproximadamente 200 millones de personas se encuentran viviendo actualmente en esta situación.

En el caso de Estados Unidos, existen alrededor de 12 millones de inmigrantes mexicanos y 16 millones de descendientes de inmigrantes mexicanos. Al mismo tiempo en México existen más de 2 millones de “hogares migrantes”, entre los que destacan 400 mil inmigrantes permanentes y 650 mil temporales.

A pesar de la gravedad de la situación, el subsecretario de asuntos jurídicos y de derechos humanos de la Secretaría de Gobernación, Miguel Alessio Robles, mostró un parco interés ante esta situación.

“Lo que vamos a hacer es tomar en cuenta las propuestas que nos están haciendo, las vamos a sintetizar y veremos que resultado tiene en el programa”.

Mientras los investigadores y activistas proponen soluciones e incluso la creación de políticas públicas adecuadas para la magnitud de los problemas en las comunidades fronterizas, miles de migrantes como Jose Luis Becerra seguirán a deambulando las calles con miedo de ser las siguientes víctimas de abusos de autoridad.

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