November 2, 2007

Comentario:

El verdadero “sitcom” de OC

Por Humberto Caspa, Ph.D

Cuando uno piensa que la novela del Condado de Orange ha terminado, los capítulos todavía se tornan más espeluznantes que antes. El reparto había sido prácticamente monopolizado por el alcalde de Costa Mesa Allan Mansoor y su mentor ideológico, el supremacista blanco Martín H. Millard. Sin embargo hoy, en pleno Día de los Muertos, el Sheriff del Condado de Orange, Michael S. Carona, aparece como la figura fantasmagórica, repulsiva y aterradora.

La telenovela de OC tiene un nuevo giro. No es aquella serie televisiva de “sitcom” engañosa que se transmitía una vez a la semana en el Canal 11 del magnate Rupert Murdoch. Esta serie ilustró al Condado de Orange cargado de un quijotismo irreverente, irreal y mezclado con historietas anacrónicas. Los protagonistas del OC normalmente eran familias de clase media-alta y de ascendencia anglosajona. Los capítulos ilustraban la idionsincracia de esta gente, sus virtudes y sus problemas. Como siempre, las personas adineradas y de tez blanca eran los buenos de la novela. Los muchachos y las muchachas rubias eran los galanes y las vedettes inequívocas.

A pesar de que los grupos minoritarios, particularmente la población latino y latino-estadounidense sumaba cerca del 50% de la población, muy poco o casi nada de sus rasgos culturales se hacían presentes en esos capítulos semanales.

Por cierto, el verdadero “sitcom” del Condado de Orange no es transmitido en la televisión, sino que se presenta en forma real, en sus calles, sus vecindades y principalmente en los gobiernos municipales y las agencias gubernamentales. A este cúmulo de protagonistas indecentes se acaba de unir la “roba maridos” (la amante), la esposa inocente, el alguacil corrupto, el amigo traicionero, el empresario que, en el afán de hacer más dinero y acaparar poder, terminó por corrumpir a su propia familia y maldecir la vida de su hijo.

Si, es verdad, el gobierno federal acaba de presentar cargos contra el Sheriff del Condado de Orange Michael Carona por evasión de impuestos, conspiración, aceptar “mordidas” y regalos inadecuados.

Carona es la misma persona que atacó a la población latina y latina-estadounidense con un programa anti-inmigrante despiadado durante su segunda gestión como jefe de los gendarmes de las cárceles del Condado de Orange.

Cerca de dos años atrás, Carona apareció sorpresivamente en la sede de Los Amigos en la ciudad de Orange acompañado de cuatro guardaespaldas. Su misión era convencer a los líderes latino-estadounidenses de un plan anti-inmigrante que, aparentemente, tenía como objetivo limpiar a los criminales “ilegales” de las calles del condado. “Vamos en busca de los criminales indocumentados,” puntualizó Carona.

Ninguno de los asistentes, excepto sus cuatro guaruras, apoyó su punto de vista. Alfredo Amescua, Miembro de la mesa directiva del Rancho Santiago Community College, dijo que sólo causaría desconfianza en la comunidad latina. Otra persona sentenció que su proyecto provocaría el abuso discriminatorio de los oficiales contra los grupos minoritarios.

Como era de suponerse, cuando el proyecto de Carona entró en su fase decisiva, cuatro de los cinco Supervisores del Condado de Orange aprobaron la medida en Octubre de 2006. Lou Correa fue el único que discrepó.

Sin embargo, la decisión tuvo un sabor agridulce para Carona. No terminó como había planeado. Su plan inicial era “migratizar” alrededor de 400 oficiales de su departamento, pero sólo 12 a 15 solicitudes fueron aceptados por el servicio de inmigración (ICE).

Hoy, los papeles se revolvieron. Las familias latinas y latino-estadounidenses ya no están sentadas en la silla de los acusados, sino el propio Carona. Su mujer Deborah también tiene cargos pendientes con el gobierno federal. A su amante, la rubia despampanante Debra V. Hoffman, el fisco la tiene casi colgado por el cuello. A su entrañable amigo y ex asistente, George Jaramillo, el gobierno lo presionó para que lo traicionara. Finalmente el empresario Donald Haidl, cuyo hijo Gregory estuvo envuelto en una violación sexual electrizante, ahora está dispuesto a soltar la lengua.

Una amiga muy querida me recomendó que nunca “juegues” con el Servicio de Impuestos Internos (IRS). Eso es precisamente lo que hizo el Sheriff Carona. El fisco no perdona, incrimina a quienes engañan y los manda a la cárcel.

Los días de poder de Carona están en el pasado y su futuro está localizado en un edificio lúgubre especialmente diseñado para los malhechores sociales.

Dr. Humberto Caspa es profesor adjunto en la Universidad Estatal de California, Long Beach. E-mail: hcletters@netzero.com

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