November 2, 2007

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Las aguas negras del imperialismo

Así, como dice el título, hemos conocido desde siempre a la Coca-Cola. Pero hay otras aguas negras, más nuevas que la cocaínica bebida, y que estos días parece ser bastante más cara.

Blackwater, traducido liberalmente como “Aguas Negras”, es una compañía fundada hace relativamente poco, en 1997. Vaya usté a saber en qué pensaban sus ejecutivos cuando le pusieron el nombre, pero lo cierto es que apesta desde lejos.

Junto con Dyn Corp, es una de las empresas que más se han beneficiado de la guerra contra Irak en los últimos 5 años. Ambas compañías se encargan de hacer el trabajo sucio (y muchas veces el trabajo limpio también), del ejército de Estados Unidos y del Departamento de Estado.

Blackwater se describe como una empresa con un claro entendimiento de la “necesidad de entrenamiento flexible y moderno, con soluciones operativas para apoyar la seguridad y la paz, la libertad y la democracia en todos lados”. Por si a alguien no le quedó claro, amplían su descripción diciendo que son “no solamente una compañía privada de seguridad, sino de operativos militares profesionales, de aplicación de las leyes, de seguridad y para mantener la paz, que aporta soluciones y ayuda a desarrollar políticas nacionales y globales de seguridad y planes de transformación militar”. Entrenan, equipan y envían unidades militares y de seguridad pública, construyen campos de tiro, aeropuertos y otras instalaciones en donde sea necesario.

Como en Nueva Orleáns. Por ejemplo. Después del Huracán Katrina, Blackwater fue contratado para proporcionar 14 guardias y cuatro vehículos para “proteger” la morgue temporal en Baton Rouge. Del 8 al 30 de septiembre de 2005, Blackwater se ganó 409 mil dólares por cuidar a los muertos.

Como ha de haber sido un trabajo muy difícil, de septiembre a finales de diciembre se ganó 33 millones 300 mil dólares, cortesía del gobierno gringo.

Eso es más de lo que cobraron en Irak por proteger al embajador Paul Bremen III en aquél país después de la invasión gringa, que fue su siguiente chambita. Por eso cobraron 27 millones, pero en un año ya tenían contratos por 100 millones. Actualmente, Blackwater tiene 845 de los más de 1,100 “contratistas privados” en Irak, y contratos por mil 200 millones de dólares. Blackwater cobra al gobierno mil 222 dólares por día por cada “operador militar” (o sea mercenario), seis veces el salario de un soldado en Irak. Unos 40 centavos de cada dólar de la guerra van a Blackwater.

¡A la frontera!

Y como buenos mercenarios, son bastante brutos. Comenzaron a dar de qué hablar en el 2005, cuando mataron al papá de cinco niños en Hilla, Irak, pero el asunto se acabó pagando una “indemnización de 5 mil dólares a la familia”.

Los incidentes se repitieron uno tras otro, hasta llegar a la masacre de 17 civiles hace seis meses, y entre constantes quejas de las autoridades iraquíes, hasta que el 17 de septiembre el Ministerio del Interior les retiró su licencia. Hoy se habla de retirarlos de Irak.

Y el lector diría que “¡qué bueno!”, pero como siempre, hay una noticia mala junto a una buena. La buena es para los iraquíes, la mala para nosotros.

A la mejor porque Erik Prince, fundador de Blackwater, trabajó en la Casa Blanca cuando el papi de George W. Bush era su residente, o porque ha donado 225 mil dólares al Partido Republicano, o a la mejor porque su hermana, Betsy DeVos, es la Presidenta del Partido Republicano en Michigan y recaudó más de 100 mil dólares para Bush y Cheney en 2004, o porque su cuñado Richard DeVos Jr. fue candidato Republicano al gobierno de Michigan en 2006, o por alguna otra causa, Blackwater parece que no perderá sus contratos.

Blackwater está planeando construir un “Campo de entrenamiento… a 15 kilómetros de Tecate, México. Lo van a llamar Blackwater West, y tendrá campos de tiro, helipuerto, un pueblo y una carretera para “entrenamientos tácticos”, armería, y dormitorios y salones de clase. Estará en una de las zonas más activas de cruce sin papeles…

El Congresista Demócrata Bob Filner, cuyo distrito será vecino de Blackwater, tiene los pelos de punta, porque piensa que Blackwater entrenará a la Patrulla Fronteriza. “Hay que temerle a los mercenarios en una democracia”, dice Filner. “Ya tenemos a los Minutemen en el área, y Blackwater va a agravar la situación”. Filner quiere prohibir, por ley, establecer “centros de entrenamiento de mercenarios”. “La frontera es un área problemática”, dice, “y si Blackwater hace aquí lo que hizo en Irak mis residentes van a estar en problemas”.

A lo que se refiere Filner es a que Blackwater fue la encargada de una cosa conocida como “extraordinary renditions”, como el transporte de prisioneros de Irak a otros países donde se autoriza la tortura, para ser “interrogados”. En buen español se les conoce como “desaparecidos”.

O puede ser, nomás por especular, que privatizar la frontera sea la forma de militarizarla sin pedir permiso al Congreso, como legalmente se debía hacer. Como nomás son “contratistas privados”, pues se les contrata y ya, sin incómodos votos del senado o debates públicos.

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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