May 25, 2007

Un pirata surrealista e interminable

‘Los Piratas del Caribe’ se esmeran en terminar la historia

Por Jose Daniel Bort

Alrededor de la mitad de las dos horas y tres cuartos que dura la tercera parte de la trilogía de los Piratas del Caribe estaba completamente perdido, y sospecho que la mayoría del público también. La trama incorpora tantas historias y subtramas alrededor de sus siete personajes principales que al final lo único que puedes hacer es dejar descansar la cabeza en el respaldo y sonreír ante el “viaje”.

Barroco hasta el punto de ser atiborrado, La franquicia es una extravaganza desde todo punto de vista. Impresionante de ver, difícil de seguir si no se conocen las historias anteriores. Inclusive hasta cuando se conocen, las complicaciones y el exceso de “soluciones” a las tramas no permiten disfrutar el balance adecuado entre la acción y la historia, indispensable en este tipo de películas.

Sobre todo cuando el protagonista aparece bien entrada la historia. Una vez que entra, se siente que la película depende de él para agradar al espectador. Una vez más Johnny Depp, como el capitán Jack Sparrow se roba el show, hace lo que le da la gana con el ritmo y el tono de la historia y se lleva la total atención de la audiencia, que sigue sus pasos encantada por la flauta mágica de su actuación. Depp redefine carisma en pantalla como muy pocos actores lo han hecho jamás.

Mientras tanto, el peso de la trama recae en las peri-pecias de los amantes Elizabeth Swann (Keira Knightley) y Will Turner (Orlando Bloom). Elizabeth está empeñada en buscar a Jack, mientras que Will solo piensa en rescatar a su padre (Stellan Skargaard) acuartelado en el barco fantasma de Davy Jones (Bill Nighy) el bárbaro con cara de pulpo que ha perdido su corazón. Junto al capitán Barbosa (Geoffrey Rush, el otro gran trabajo de actuación de la peli), quien fue devuelto a la vida al final de la segunda por la bruja con acento jamaiquino Tía Dalma (Naomie Harris) quienes fueron a Singapur a buscar un mapa en poder de Sao Feng (la estrella del cine asiático Chow Yun Fat), quien brinda una bocanada de aire fresco a la historia.

La película tiene impresionantes secuencias de acción que dejan la boca abierta por el nivel de producción, pero se sienten aisladas como islotes en mitad del océano. También hay riesgos muy bien calculados, como por ejemplo la secuencia de presentación de Jack Sparrow, donde se permiten repetir a Johnny Depp ad infinitum, probando la paciencia del público. La audiencia puede ver un millón de Johnny Depps y más, es lo que vinieron a ver.

Hechas juntas, la segunda y la tercera versiones se ven diferentes que la primera, con la segunda siendo mucho más sencilla y servida para las secuencias de acción y la tercera tratando de darle sentido a todo el mundo alrededor de los piratas. La resolución deja suficientes cabos sueltos como para volver a comenzar, así que no se extrañe nadie si vienen los actores por las siguientes secuelas. En el mundo de las franquicias cinematográficas, todo tiene un precio.

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