May 18, 2007

Comentario:

Los dos semillones

Por José R. Uzal

Todos los hispanos no son indomentados. Todos los indocumentados no son hispanos. La cacofonía migratoria hace que aceptemos cosas que se repiten sin ponerlas en tela de juicio. Por meses los micrófonos antiemigrantes titubearon entre 12, 18 o 20 millones de indocumentados. (Aclaración: son indocumentados porque al ser aceptado el derecho a la vida no pueden existir seres humanos ilegales). Por fin se transaron en 12 millones de indocumentados. Esta cifra se repite a diario y se acepta como si fuera un dictámen bíblico. El Congreso, la Casa Blanca el Departamento de Seguridad Interna, la prensa, los comentaristas y los líderes hispanos han aceptado el número de 12 millones sin que nadie se haya tomado el trabajo de analizar como se llegó a esta cantidad. Esta cifra, cuando se repite, también implica que solo se refiere a aquellos que entraron por la frontera sur lo cual es una falacia.

La Oficina del Presupuesto del Congreso y varios otros grupos que estudian esta materia indican que el 46% de los indocumentados entran por la frontera sur de Estados Unidos. El 54% entra legalmente por todos los puertos de entrada y se quedan aquí. Es fácil quedarse porque 85% del presupuesto para el control de la inmigración se usan, por razones políticas, en la frontera sur. Ninguno de los que participaron en el ataque terrorista del 9/11 entró por la frontera sur. Entraron con visa y se quedaron a cometer sus fechorías. Muchas de sus víctimas si entraron por la frontera sur.

Usando simples cálculos basados en los porcentajes de la Oficina del Presupuesto del Congreso y usando la arbitraria cifra de dos semillones, perdón, 12 millones el resultado es que solo hay 5,520,000 indocumentados que entraron por la frontera sur y 6,480,000 que entraron con visas y se quedaron.

En 1986 el Presidente Reagan le concedió una amnistía a 2.7 millones de indocumentados, la mayoría hispanos. La propaganda antimigratoria calcula que cada uno de ellos trajo a 4 familiares y es de ahí de donde salen los 12 millones. Otra falacia

Todas las reformas migratorias en el tapete se centran en la frontera sur. Ninguno de los proyectos de ley toma en consideración los problemas que existen con nuestras leyes migratorias en general. El debate se concentra en si nos expulsan o nos explotan a nosotros los hispanos. Siguen gastando tiempo y dinero en resolver un problema que no existiera si nuestro “gobierno de leyes” hubiera imple-mentado las leyes que están vigentes.

Los que entraron por el sur lo hicieron porque NAFTA se lo permitió o porque NAFTA los obligó a emigrar para no morir de hambre. Desde 1848, cuando se demarcó la frontera con el Rió Grande, los mexicanos han cruzado a EE.UU. Cruzaban y volvían a su país. Los mexicanos tenían la tasa de ciudadanía americana más baja de todos los grupos étnicos. En 1986 Pat Buchanan y Ross Perot, candidatos presidenciales, decidieron revivir el tema de la inmigración en su lucha contra NAFTA y como resultado se construyó la primera muralla en San Diego. La tasa de ciudadanía americana de los mexicanos subió un 470% y cambió el panorama político. Los ciudadanos votan.

Los dos semillones no existen pero los dos semillones, Perot y Buchanan, alteraron la historia. Aquellos polvos trajeron estos lodos.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal., en West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispanos parlantes. 561-310-5333

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