May 18, 2007

EL HONOR DE UN SACRIFICIO

Valiente sargento de la Infantería de Marina que se sacrificó por sus camaradas es recordado a través de imágenes y las voces de su familia y soldados compañeros

En noviembre del 2004, la ciudad iraquí de Faluya, se vio envuelta en una ola de violencia sectaria. Después de que cuatro contratistas militares de EE.UU. fueran brutalmente asesinados por una turba, las fuerzas de la Coalición ingresaron a la ciudad con el fin de restaurar el orden. En la cruda batalla que se desató, docenas de soldados estadounidenses dieron sus vidas, incluyendo al sargento de la Infantería de Marina, Rafael Peralta, un inmigrante mexicano de 25 años de edad. El nuevo documental de una hora, EL HONOR DE UN SACRIFICIO (An Act of Honor) rinde homenaje a los sacrificios de estos soldados y de sus seres queridos al detallar el extraordinario camino que Peralta recorrió desde Tijuana, México a San Diego y que concluyó trágicamente en las calles de Irak. El estreno mundial de EL HONOR DE UN SACRIFICIO (An Act of Honor) se transmite en simultáneo, en inglés por The History Channel y en castellano por The History Channel en español, el sábado 19 de mayo del 2007 a las 7 pm hora del este.

El 15 de noviembre de 2004, el sargento Rafael Peralta murió salvando la vida a varios miembros de su pelotón, mientras peleaban por dominar un bastión clave de los insurgentes. Peralta, que tenía la determinación de convertirse en infante de Marina desde la escuela secundaria, se enlistó tan pronto como recibió su residencia permanente. Se ofreció en forma voluntaria a servir en Irak, donde su unidad recibió la peligrosa tarea de ir de casa por casa en territorio controlado por el enemigo para terminar con los combatientes y alijos de armas en la ciudad. Peralta y sus compañeros fueron emboscados por grupos guerrilleros que les lanzaron una granada a poca distancia. A pesar de haber recibido varios impactos de bala, Peralta usó su cuerpo a modo de escudo, para salvar así la vida de sus compañeros, sacrificando la propia.

Miles de estadounidenses se conmovieron por la extraordinaria bravura que el sargento Peralta demostró durante el combate, cuando oyeron por primera vez sobre el acontecimiento a través de los informes de noticias. En EL HONOR DE UN SACRIFICIO (An Act of Honor), la filmación reconstruye la vida y muerte de Rafael Peralta a través de las palabras y fotografías de sus compañeros de la Infantería de Marina y de su familia. Entrevistas francas y emotivas, nuevos relatos y fotografías y filmaciones de video personales ayudaron a crear una imagen conmovedora de este joven soldado. Hijo y hermano cariñoso, un amigo a toda prueba, un estadounidense lleno de orgullo, un infante de Marina y un líder natural, Rafael Peralta fue un auténtico héroe norteamericano. EL HONOR DE UN SACRIFICIO (An Act of Honor) documenta la intensa devoción de Peralta al servicio, rindiendo honor a su patriotismo y a su compromiso, sin romantizar la terrible pérdida que ha significado para sus seres queridos y evitando las opiniones políticas sobre la guerra misma.

La muerte de Peralta dejó un vacío inconmensurable en dos familias muy unidas: la de su madre viuda y tres hermanos en San Diego, y la de los hermanos adoptivos de su pelotón de la Infantería de Marina. El diario filmado en video de su compañero el sargento Timothy Buquoi capta imágenes de la vida diaria de esos jóvenes de la Infantería de Marina en Irak. Una vida llena de desgarradora incertidumbre, en la que su pelotón entra a la línea de fuego en menos de 12 horas después de su llegada a Irak. Buquoi también filma la emoción cruda y elocuente de sus desolados compañeros de pelotón el día del último acto heroico del sargento Peralta. A su regreso a EE.UU., los compañeros de armas lo recuerdan como una persona de elegante vestir y un gran bailarín que les enseñó pasos de salsa a sus compañeros de cuartel.

En entrevistas muy íntimas, Rosa, la madre de Rafael, sus hermanas Icela y Karen y su hermano Ricardo, lloran la muerte y celebran la vida de Peralta, mientras recuerdan su determinación por servir a su país y ayudar a su familia a alcanzar el Sueño Americano. Las dos familias se unen en una de las secuencias más conmovedoras de la filmación, un grupo de extraños unidos por un impresionante acto inspirador de generosidad y lealtad.

En un desgarrador epílogo, Ricardo Peralta lee con profunda emoción una profética carta escrita por su hermano mayor pocos días antes de su muerte. Después de decirle a Ricardo que, pase lo que pase, siempre debe estar agradecido de ser un ciudadano estadounidense, el sargento Peralta le dice, “Siéntete orgulloso de mí, hermano. Voy a hacer historia”.

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