May 11, 2007

Comentario:

El Horario de Verano en México

Por Dagoberto Márquez

Estimado lector, Fina lectora, desde 1996 y porque al entonces presidente Ernesto Zedillo le convencieron de las “bondades” de ese huso, el horario de verano se impuso por simple decreto aquí en México, no obstante que la ley obligaba a respetar esa facultad en las responsabilidades del Congreso, quien sólo de manera republicana y a través de un gran acuerdo podía autorizar al Presidente de la República la modificación en su uso. El responsable de asesorar de esa forma al ex presidente fue el entonces secretario de Energía, Luis Téllez Kuenzler, el “brillante” Luis Téllez. Como era de esperarse y como fue de bote pronto, la sociedad, absorta como estaba, no protestó aunque sí atinara a hacerlo posteriormente. Ahora bien, el horario de verano aunque no forma parte de nuestras costumbres sí encaja en lo que dicta la Ley Federal de Husos Horarios.

El horario de verano es un problema para los mexicanos. Aunque de sus supuestas bondades se desprende que a nivel nacional existe un cierto ahorro (un ahorro en el consumo de electricidad, un ahorro en el consumo de energía, un ahorro en la quema de petróleocombustóleo, un ahorro económico), la verdad es que en el plano social e individual dicho ahorro no se nota en absoluto. Por el contrario y vista sea la cosa en sus justos términos, el cambio de horario trae como consecuencia directa, apresuramiento, angustia, ansiedad, nerviosismo, congoja y preocupación en muchos, muchísimos mexicanos. Su puesta en marcha durante abril de cada año es motivo de enojo pues la gente aduce que va en contra de la normalidad entre nosotros, quienes en realidad no vivimos tanto al norte del hemisferio en que nos encontramos.

Para mejor comprensión de todo esto, el cambio de horario para los países que lo aplican desde hace mucho, supone la necesidad de poner en movimiento a su gente desde una hora más temprano, en la lógica de que en los meses intermedios del año disfrutan de algo más de luz solar durante el día. Esos países del hemisferio norte tienen días con luz solar cortísimos durante los últimos y los primeros meses del año. Esto tiene que ver con su posición geográfica en el mundo. Un asunto de latitud, para que usted me entienda. Esto tiene que ver también con la inclinación de La Tierra sobre su propio eje, más que con el propio cambio de estaciones. El que se aplique esta medida si permite el disfrute en aquellas sociedades que están acostumbradas a la misma, pues resulta que las generaciones actuales ya nacieron con ella.

Para que tenga una idea más clara, hay que decir que, de acuerdo a los registros, los Estados Unidos aplican dicha medida desde que su presidente era el siempre bien recordado Abraham Lincoln, el décimo sexto presidente de nuestro país vecino. Abraham Lincoln se opuso a la esclavitud, así como a una guerra con México. Si las cosas son como se explican, Lincoln decretó el cambio de horario hacia los meses en que tenían más luz diurna, en la lógica de que con ello ahorrarían alrededor de 500 millones de velas al año. La medida, determinada en una época, en un país rural mayoritariamente, no impactaba negativamente en su sociedad pues la misma no era ni tan diversificada ni tan dinámica como la de hoy en día. Se entiende que la sociedad de aquellos tiempos la recibió incluso con agrado, con beneplácito. La época de la que hablamos es casi la misma en la que aquí gobernaba don Benito Juárez, el mejor presidente que hemos tenido.

Estimado lector, Fina lectora, el horario de verano no forma parte de nuestras costumbres en México. Nuestro país no se encuentra en la misma latitud dentro del hemisferio norte que los países europeos, Canadá, Alaska o los Estados Unidos. Para que tenga una mejor opinión, nuestro país, al igual que Centroamérica, se encuentra más cerca del Ecuador del planeta que al norte del hemisferio en que nos encontramos. En consecuencia, la inclinación de La Tierra sobre su propio eje, durante cierta época del año, no nos perjudica como a otros en términos de luz solar, de luz diurna, la cual es sensiblemente menor para ciertos países durante los últimos y los primeros meses del año. Por esta razón es que se justifica el cambio de horario en los países que lo aplican desde hace mucho. Lo del ahorro, aunque pueda ser importante, es adicional finalmente.

Ahora bien, por si usted no lo recuerda o no lo sabe, en el 2001 Andrés Manuel López Obrador se opuso a la aplicación de este cuestionado horario. Lo hizo desde la perspectiva de que con ello estaba atendiendo el reclamo de mucha gente. Al hacerlo, recordando la promesa del presidente Fox de que lo anularía cuando este fue candidato, abrió paso a la confrontación con el presidente mismo, el cual se retrotrajo de su postura. López Obrador llegó a la iniciativa de interponer una controversia en la Suprema Corte, la cual determinó que la facultad para imponer el cambio correspondía al Congreso de la Unión. Cuando el asunto recayó en el Congreso este se dividió, votando unos a favor y otros en contra. Para colmo de males y votando dizque “por México” la posición triunfadora fue la que votó a favor de la aplicación del cambio.

Para que quede más claro y por si usted no lo vio en el Canal del Congreso, el PAN votó a favor del cambio, el PRD votó en contra y el PRI, dividido como se vio en aquél momento, votó mayoritariamente a favor.

Por los datos que se han divulgado, oficial y hasta oficiosamente, buscando y tratando de que la sociedad se conforme con lo dizque bondadoso de la medida, tenemos lo siguiente. Se dice que con el ahorro generado con la aplicación del cambio de horario, México deja de gastar algunos miles de millones de pesos en materia de electricidad, en materia de energía. Se dice también que nuestro país se ahorra alrededor del uno por ciento en el consumo de electricidad anual a nivel nacional. Un asunto pírrico desde cualquier punto de vista. Lo de la reducción en el consumo de combustóleo y lo de la menor emisión de humo a la atmósfera como que tiene más sentido.

Para concluir, por si tampoco lo sabe, hace más de tres años y derivado del estudio de una área especializada de la Universidad Nacional Autónoma de México, se estableció que lo del cambio de horario en nuestro país trae aparejados, ahorros mínimos para la economía nacional así como deterioro psicológico en la vida de los mexicanos en materia de estabilidad, tanto anímica como biológicamente, pues es claro que el cambio de horario altera nuestro reloj biológico del sueño, afectándonos en términos de trastornos relacionados con los nervios. Con el cambio de horario y mientras no nos acostumbramos, se nos roba un promedio de dos horas de sueño diariamente y esto provoca un estado de debilidad y cansancio invalorado todavía. El horario de verano y dígase lo que se diga, nunca será bueno para los mexicanos. Al parecer y por si usted lo estudia detenidamente, la medida está tomada en la lógica de colocarnos en la misma frecuencia que los Estados Unidos. Un asunto que tiene conexión con la oportunidad para el comercio y el manejo de valores. Con un criterio capitalista tal vez justificado pero social y políticamente inaceptable. Sí, un asunto que tiene justificación más que nada con el criterio y la posibilidad de que “no se nos vayan de las manos” las oportunidades que, de otra forma y debido propiamente a un huso horario distinto, se nos irían de las manos a los que“somos” potentados o acaudalados, en la siempre polémica materia de las grandes finanzas y las inversiones internacionales así como en la lógica de los grandes negocios. Por estas razones, el horario de verano y dígase lo que se diga, nunca será bueno para el común denominador de los mexicanos.

Es todo.

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