May 11, 2007

El gran hermano te observa: Cientos de cámaras de video vigilan la vida de los tijuanenses

Por Luis Alonso Pérez

Las calles de Tijuana son el testigo silencioso de la incontenible delincuencia que diariamente despoja a cientos de personas de sus pertenencias, su patrimonio y lo más importante, de su tranquilidad.

En su afán desesperado por recuperar la tranquilidad, los ciudadanos han exigido a las autoridades mayor seguridad mediante cartas, asambleas y manifestaciones. Pero ninguna de las medidas de seguridad pública implementadas por el gobierno ha logrado detener la devastadora ola de violencia, ni siquiera la incursión de la fuerza militar a la zona urbana ha podido combatir efectiva-mente la delincuencia en esta conflictiva ciudad fronteriza.

La ciudadanía transita temerosa por las calles con la esperanza de que hubiera alguien que vele por su seguridad.

Para recuperar el sentimiento de tranquilidad en los tijuanenses, el gobierno municipal decidió crear la red de cámaras de vigilancia más grande del país, con la capacidad de monitorear las zonas conflictivas de la ciudad durante las 24 horas del día y alertar a la policía sobre las actividades delictivas mientras suceden para que los agentes puedan acudir oportunamente al rescate y tengan pruebas suficientes para encarcelar a los malhechores.

Sin duda alguna este fue el proyecto más grande y ambicioso de la administración del ex alcalde, y ahora candidato a la gubernatura, Jorge Hank Rhon, el cual presumía como uno de sus mayores logros en la lucha contra la delincuencia.

Pero mientras el político hacía alarde de su gran proyecto, los medios de comunicación continuaban anunciando los robos, secuestros y las muertes violentas perpetradas en las calles de la ciudad.

Como consecuencia, la red de cámaras de vigilancia generó controversia entre los líderes de opinión y la ciudadanía en general, quienes inicialmente se mostraban esperanzados por sus posibles efectos positivos, pero al poco tiempo se volvieron escépticos de sus bondades y preocupados por la inversión multi-millonaria de recursos públicos que representaba.

Nada ha detenido su desarrollo y con el paso del tiempo la red ha crecido hasta rebasar las 400 cámaras de video y sus funciones han incorporado modernos sistemas de reconocimiento facial, detectores de disparos y lectores de placas con capacidad para multar electrónicamente.

En febrero del 2007, al inicio de la etapa de revalidación de permisos de circulación de automóviles, los tijuanenses se llevaron una gran sorpresa, al darse cuenta de que el sistema de vigilancia creado para brindarle seguridad ahora lo estaba multando y que gracias a los sistemas de detección de velocidad y los novedosos lectores de placas algunos debían miles de pesos en infracciones que no sabía que había cometido.

Esto generó un grave malestar en la población, pero con el tiempo se acostumbro a la nueva medida y con el tiempo incorporo estas nuevas medidas de seguridad en su vida cotidiana.

Pero ahora las autoridades municipales anunciaron que se encuentran en medio de negociaciones con el gobierno estadounidense para permitirles el acceso el sistema de cámaras de vigilancia de Tijuana, una propuesta que no ha sido bien recibida por integrantes del cabildo municipal.

Alfonso Bustamante, director del subcomite sectorial de asuntos binacionales de Tijuana-San Diego anunció que durante una visita reciente de Adele Fasano, directora local del departamento de Aduanas y Protección Fronteriza, al centro de control y mando de la ciudad, propusieron un intercambio de señales de video entre autoridades de ambos países.

De acuerdo con el político tijuanense el objetivo principal es ara detectar oportunamente congestionamientos viales graves del otro lado de la frontera para así desarrollar estrategias viales para agilizar tráfico y tener una mejor comunicación entre los dos países.

Este plan binacional ha generado desconfianza entre los consejeros de la ciudad, quienes han presentado un punto de acuerdo ante el cabildo en el que solicitan al secretario de seguridad pública rendir informes detallados sobre el funcionamiento, la ubicación de las cámaras de video y sobre todo los resultados que ha obtenido desde su creación, con el propósito es evaluar los resultados y compararlos con los costos operativos.

“Me parece muy delicado que el día en que suceden hechos delictivos graves como el del Hospital General ninguna de los cientos de cámaras de la ciudad son capaces de identificar a los responsables” sostuvo Carlos Mejía Contreras, integrante del consejo de Tijuana, en referencia al reciente ataque al centro de salud a manos de sicarios del crimen organizado.

El consejero afirmo que es importante que aspectos importantes como este se aclaren y que el plan de compartir las señales de video con autoridades de Estados Unidos también debe ser evaluado de forma exhaustiva antes de tomar cualquier decisión.

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