May 11, 2007

Periodísta mexicana arriesga su vida por revelar abuso infantil

Por R.M. Arrieta
El Tecolote

SAN FRANCISCO — Las playas vírgenes y arenosas de Cancún atraen más que sólo turistas que buscan un poco de sol y diversión. Aquellos que gustan de niñas de incluso 4 años han llegado a esta region.

La periodísta mexicana Lydia Cacho desenmascara a los jugadores en estas arenas del sexo y arriesga su vida por ello.

Su apego a los derechos humanos comenzó a una corta edad cuando ella jugaba con niños de los barrios bajos de México mientras que su madre, Paulette Ribeiro Monteiro, una pionera del feminismo mexicano, repartía información sobre anticonceptivos a las madres.

Cacho descubrió “que hay cosas que uno puede hacer para ayudar a nuestros prójimos”.

Su conciencia la llevó a una vida de activismo y periodísmo.

Abrió un refugio de alta seguridad para mujeres abusadas en Cancún. Ahí, algunos de los niños confiaron en ella y le contaron sobre el oscuro bajo mundo de las zonas de porno-grafía y prostitución infantil. Como resultado, “he sido detenida por contar la historia de otras personas. Nadie se imagina que Cancún tenga este lado oscuro”.

Esas historias incluyen los sórdidos actos de los ricos y poderosos en México, y su gusto por los niños pequeños. Ella ha escrito esas historias a un alto riesgo.

México es un país que no toma bien las denuncias de corrupción y codicia.

Actualmente, el país está en medio de una violenta guerra de drogas y cerca de 17 periodístas han sido asesinados en los últimos cinco años por intentar denunciar la corrupción. Cacho misma es un blanco.

Cacho, considerada en México como una de las periodístas más sobresalientes y en mayor peligro, estuvo recientemente en San Francisco y Los Angeles donde participó en una gira nacional de charlas después de haber sido otorgada el premio de Amnistía Internacional 2007 Ginetta Sagan.

En su libro sobre prostitución infantil, “Los demonios del Edén: El poder que protege la pornografía infantil”, el cual fué publicado en la primavera del 2005, documentó los lazos entre zonas de pornografía infantil, políticos mexicanos y prominentes empresarios.

Identificó al sobresaliente multi-millonario hotelero, Jean Succar Kuri, como líder de un grupo de adultos que abusan sexualmente a niñas de Cancún.

“Succar recogía a éstas niñas pobres del área y tenía relaciones sexuales con ellas. Después, enviaba fotos por correo electrónico a su esposa en Los Angeles, quien reenvíaba los mensajes a Las Vegas”, declaró Cacho.

Nacido en Líbano, Succar ha estado bajo arresto en México desde Julio del 2006, después de su extraditación de los Estados Unidos. Enfrenta cargos de arreglar fiestas de pornografía infantil en Cancún, lavado de dinero y crimen organizado.

Cacho, quien publicó los nombres de todos los políticos y policías que encubrían a Succor, le dijo a El Tecolote que “hice ésto sin pensar que me podrían matar por ello, pero no había otra salida”. Ella ha estado bajo protección policial desde que empezó a recibir amenazas de muerte el año pasado.

“Cuando empecé a escribir el libro, sabíamos que habían 200 niños que estaban en esta zona de Cancún. La mayoría de ellos pobres, sin ninguna protección del estado mexicano, porque si eres pobre, no hay manera de que recibas atención de la justicia o de la policía.”

El 16 de diciembre del 2005, Cacho fué arrestada y se le negó el acceso a su abogado y a medicina. Pasó la noche en prisión y fué liberada con una fianza de $9,900.

“Me arrestaron con cuatro patrullas y varios policías armados y me llevaron de Cancún a Puebla como a unas 20 horas de distancia”, dijo. Los policías le apuntaron sus armas a la cara, la intimidaron y se burláron de ella con amenazas de muerte y violación.

Fué puesta en custodia después de ser acusada de difamación —el cual es un delito en ese país— por uno de los importantes empresarios mexicanos, el magnate del textil Kamel Nacif. Cacho había escrito que Nacif usaba su poder para proteger al sospechoso de abuso infantil Succar.

Cacho recuerda ser llevada a la orilla del oceáno pensando que la iban a matar. En el último minuto, recuerda Cacho, el celular de uno de los raptores timbró. Después de la llamada, la actitud de los raptores cambió de la noche a la mañana y ellos empezaron a tratarla mucho mejor.

Afortunadamente, al escuchar de su arresto, los simpatizantes de Cacho se mobilizaron rápidamente y contactaron organizaciones de los derechos humanos alrededor del mundo.

“Entonces fué cuando Amnistía Internacional se involucró. Para cada uno de aquellos que escribieron esas cartas urgentes, muchas gracias, salvó my vida. Soy una prueba viviente de lo que Amnistía Internacional puede hacer cuando uno se sienta en su casa a escribir una carta o un correo eletrónico”.

Pero ella aún seguía siendo considerada culpable y pasó el año llegando a prisión todas las semanas para firmar su libertad bajo palabra. “Recobré mi libertad en enero del 2007. Pude demostrar que no cometí difamación”.

En respuesta a los intentos de intimidación, Cacho presentó una contrademanda por corrupción y violación de sus derechos humanos. Se convirtió en la primera mujer mexicana en presentar una demanda en contra del gobierno federal, del procurador general, y de un juez por corrupción e intento de violación en prisión.

“Soy la primera mexicana en la historia del país en llevar el caso a la corte suprema. La corte en México no se preocupa por los ciudadanos. Ellos están interesados en política. Así que sólo escuchan a los politicos. Estoy tratando de llevar al gobernador de Puebla a juicio. El estuvo involucrado en mi arresto y permitió que planearan violarme y golpearme ahí. No sé si vaya a ganar, pero lo estoy tomando un día a la vez”.

Tiene algunos enemigos poderosos. “Todos los expertos que he entrevistado creen que es una mafia internacional que también incluye Las Vegas”. La vida de Cacho es amenazada contínuamente y ella tiene que viajar con guardias armados. A pesar de los peligros, ella continúa luchando por los derechos humanos de todos los niños y mujeres mediante su escritura y trabajo de apoyo. “No quiero venganza”, dijo Cacho. “Quiero responsabilidad y transparencia”.

Y en cuanto a los niños… “la mayoría de los niños están recibiendo terapia psicológica, y no sabemos si ellos realmente recuperen sus vidas algún día. Pero algunos son verdaderos sobrevivientes, están cambiando sus vidas y están tomando sus almas y reconstruyéndolas cada día”.

Para más información, vaya a www.lydiacacho.net.

Traducido por Carmen Ruiz

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