March 23, 2007

Un minuto de fama

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Como todo el mundo, los Minuteman tuvieron su minuto de fama. Y su minuto se acabó.

A finales de enero, el cofundador de los Minuteman, Joe Gilchrist, fue despedido como Presidente de la organización que a partir de 2005 comenzó a “cuidar la frontera” para que no pasaran los inmigrantes indocumentados.

Desde aquél entonces se les han colado, así lo aseveran todos los estudios y cifras sobre la inmigración indocumentada, por lo menos, unos tres cuartos de millón de personas.

Ya nomás eso sería suficiente para despedir a cualquiera. Es como poner a un director de una cárcel a cuidar a 750 mil presos y que al año y medio ya no quede ninguno porque todos se les escaparon.

Pero a Gilchrist ni siquiera lo despidieron por ineficiente, sino porque lo acusan de haber hecho algo, nadie sabe exactamente qué, con un montón de dinero donado a los Hombres del Minuto.

Tres miembros de su Junta de Gobierno despidieron a Jim por malos manejos de fondos y por no rendir cuentas financiera, y el ex soldado respondió con dos acciones inmediatas: Primero, despidió a los tres personajes que lo acababan de despedir, por haberse apoderado de la página Web y las cuentas de banco, y después se fue la Suprema Corte del Condado de Orange, a demandarlos. Igualito que telenovela mala de Televisa. Nomás falta que de pronto aparezca alguna sirvienta indocumentada en escena, que termine enmarándose de quien sea el nuevo Presidente de los Minuteman.

Gilchrist niega los malos manejos, y ni siquiera se los han comprobado, así que su “contrademanda preventiva” es para quedarse con el proyecto. Además, Gilchrist insiste en que nadie puede despedirlo porque su organización es tan democrática que la corporación Minuteman, desde el punto de vista legal, tiene un solo voto, el suyo.

Otros ex asociados de Gilchrist, como Steve Eichler y Chris Simcox ya se retiraron del proyecto Minuteman desde hace rato, creando los primeros rompimientos. En total, los Minuteman llevan dos años de trabajo y tres divisiones internas.

Una cobertura “balanceada”… a la derecha

Gilchrist se recibió de periodista en la universidad, y trabajó como contador público en Califas. Apareció como 2,700 veces en radio y televisión (según sus propias estadísticas), y participó en docenas de conferencias y reuniones a lo largo de todo el país, y en sus ratos libres escribió a medias un libro y perdió rotundamente una precampaña para el Congreso Federal.

Se peleó con su ex aliada Barbara Coe, la tipa que dirigió el movimiento para impulsar al nefasta (y también finalmente derrotada) Proposición 187, que le quitaba todos los beneficios socials a los inmigrantes; con Deborah Courtney, una víctima de un crimen que propone que todo el mundo se arme hasta los dientes para “acabar con el crimen”, y con el ministro sin iglesia Stewart, un afroamericano que pretendió demostrar que los Minutemen no son racistas, y que se fue a vigilar la frontera con un pistola en la cintura.

Supuestamente, dicen los tres, Gilchrist le debe cuentas a los Minuteman por un total de 750 mil dólares, y ya le fueron con el cuento al FBI. De revire, Gilchrist los acusó de meterse en lo que no les importa y de robarle dinero a los Minuteman.

Los tres disidentes (que en todo caso son mayoría de tres contra uno), ya se autonombraron Presidente y Secretario, pero el estado de Delaware, donde está el registro de los Minuteman dice que solo Gilchrist puede hacer esos cambios. Las cortes les responderán el 21 de marzo.

Y lo chistoso es que poco de esto se oye o se lee en los medios de comunicación. Es chistoso porque cada vez que los activistas a favor de la reforma inmigratoria tienen un evento, los medios de comunicación van corriendo con los Minuteman para pedirles su opinión, y le dan un espacio similar al de los activistas. Le llaman “cobertura balanceada”.

Yo no les creo. Para mi, que si le dieran un segundo o una palabra a cada persona que marchó el año pasado, se llenarían horas de televisión y se armaría un librote como una enciclopedia, y en cambio habría una sola página de los Minuteman y 5 segundos de video. Eso sería balanceado.

Y para ser “balanceados”, nos gustaría que el 21 de marzo fueran corriendo los medios de comunicación a buscar a los activistas pro inmigración, para preguntarles qué opinan de Gilchrist y sus tranzas. Lo que cuenta para un lado debe contar para el otro. Si no, el “balance es solamente para hacerle un favor a los anti inmigrantistas…

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx.

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