March 23, 2007

Comentario:

El Boicot

Por José R. Uzal

“En Washington, una coalición de activistas anunció un boicot nacional el próximo 1 de mayo para protestar contra las redadas y deportaciones de indocumentados. Líderes del “Movimiento del 1 de Mayo” han pedido que, en el “Gran Boicot Estadounidense, II Parte”, los inmigrantes se ausenten de los trabajos, escuelas o centros comerciales, como medida de presión a favor de una reforma migratoria integral”.

La reforma integral migratoria es la nueva frase de moda. Todos estos grupos y muchos más que defienden los derechos de los indocumentados tienen el mismo punto de vista que los grupos en contra de ellos. Ambos solo hablan y luchan por una llamada reforma integral al sistema migratorio la cual solo toma en consideración la situación en la frontera con México.

Los sectores empresariales razonan que sin reforma integral habrá carencia de mano de obra barata. Los sectores sociales hablan de una preocupación “humanista para enfrentar las injusticias del problema migratorio actual”. Los opositores abogan por la construcción de una muralla y la deportación de los ilegales que están destruyendo nuestra sociedad forzándola a hablar español. Reitero, ambos lados del debate solo se refieren a la frontera con México y los hispanos. Es el mismo dilema al que se enfrenta el Congreso desde que el proyecto de ley HR4437 del 2005, fue aprobado por la Cámara, y el proyecto S2611 fue aprobado en mayo del 2006 por el Senado y no llegaron a ser homologados para ser firmados por el presidente Bush. El dilema era y sigue siendo: explotar o expulsar los hispanos.

La reforma integral que demandan estos grupos y que está considerando el Congreso, no considera todas las fronteras y puertos de entrada a Estados Unidos. No toma en consideración el deseo de los inmigrantes en otras partes del mundo de entrar legalmente a EE.UU. Ignora la necesidad de establecer un programa de asilo político justo y rápido. La reforma integral que discuten no toma en consideración la necesidad de implementar un sistema migratorio que controle los extranjeros que entran, por qué razón entraron, dónde se alojan mientras están en el país y cuando salieron. La reforma integral no demanda que todos los inmigrantes que quieran entrar a Estados Unidos, sin miramiento al país, región o continente de procedencia, sean tratados de la misma forma y bajo las mismas leyes.

Hay que desintegrar la reforma integral para poder resolver el problema migratorio y mantener la seguridad nacional. El Congreso y los foros políticos domésticos tienen que separar los problemas en la frontera con México y la situación deplorable en que se encuentra nuestro sistema migratorio. Una vez que se aparten los dos temas, el gobierno de México tiene que jugar un importante papel en este nuevo debate. No podemos defender los derechos de los hispanos indocumentados sin traer a la luz pública las causas de la explosión migratoria a través de la frontera con México.

El “Gran Boicot Estadounidense, Parte II” que pide a los inmigrantes se ausenten de los trabajos, escuelas o centros comerciales, como medida de presión a favor de una reforma migratoria integral, está cometiendo el mismo error de mezclar la reforma migratoria y la situación en la frontera con México. El llevar a cabo un boicot que demande una reforma integral migratoria que no incluya la participación de los que buscan asilo político; los que quieren entrar a EE.UU procedentes de otros países; las empresas que demandan ingenieros y técnicos especializados, y los inmigrantes que son devueltos a sus respectivos países porque estos no tienen un arreglo ventajoso con Estados Unidos, es una buena acción basada en mala información.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal., en West Palm Beach FL.

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